Nonhle Mbuthuma, mujer sudafricana: la sal y el valor de la tierra

Amnistía Internacional ha pedido protección para Nonhle Mbuthuma, una mujer de 43 años de la mancomunidad de Xolobeni, en Pondonland, zona de la provincia sudafricana de Cabo Oriental. Aquella comarca, Xolobeni, agrupa a cinco pueblos amenazados por un proyecto de extracción de titanio impulsado por las empresas australianas Transworld Energy-Mineral Resources y Mineral Commodities Limited. Probablemente, el titanio se utilizaría sobre todo en la fabricación de componentes informáticos, bicicletas, relojes y palos de golf, entre otros objetos. Diversas instituciones académicas han valorado la biodiversidad del área amenazada por esos proyectos mineros a cielo abierto. Una zona cercana a la llamada Costa Salvaje de Sudáfrica.

Nonhle Mbuthuma y otros afectados -casi todos campesinos y agricultores- formaron en el año 2007 el Amadiba Crisis Committee (ACC, Comité de Crisis Amadiba). Afirman luchar contra la complicidad de las autoridades hacia el extractivismo depredador que quiere arrebatarles sus tierras.

“Ésta era la tierra de mi abuela, quien a su vez la heredó de sus abuelos”, ha declarado Nonhle Mbuthuma, que cuestiona que proyectos mineros venidos de lejos puedan ser una opción de futuro para sus hijos. No se opone a las inversiones porque sí. Pero insiste en que los proyectos deben ser aprobados por los afectados por ellos, tienen que respetar el medio ambiente y tienen que ser útiles a largo plazo para quienes residen en aquellas tierras. En un acto celebrado en Johannesburgo en el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre), Nonhle Mbuthuma precisó así sus dudas: “Nos dicen que la explotación puede durar 22 años. ¿Qué sucederá entonces? Veintidós años no son nada. ¿Cómo viviremos después?”

Los miembros del Comité de Crisis Amadiba han recibido presiones y amenazas. Sikhosiphi Rhadebe, un paisano de Nonhle Mbuthuma, también conocido por su mote, “Bazooka”, que precedió a Mbuthuma en el liderazgo del ACC, fue asesinado el 22 de marzo de 2016.  Nonhle Mbuthuma ha reiterado que no dará un paso atrás, a pesar de las presiones, de la muerte violenta de Bazooka y de las amenazas contra ella misma.

Fallo judicial a favor del Comité Amadiba

Hace un mes, los activistas del Comité Amadiba obtuvieron una importante victoria. Un tribunal sudafricano falló contra la intención de las autoridades regionales y de algunos personajes locales partidarios de dar vía libre a la extracción de titanio. Según una información del diario The Guardian,

https://www.theguardian.com/environment/2018/jul/21/i-thank-god-i-am-alive-standing-firm-against-mineral-extraction-in-south-africa

“el actual jefe tribal ha aceptado un cargo en la empresa minera y también un vehículo 4×4 a cambio de su aprobación”.

Nonhle Mbuthuma reiteró ante los jueces de Pretoria que son los habitantes y la mancomunidad de Xolobeni -en su conjunto- quienes tienen que decir sí o no a cualquier proyecto de minería en su comarca.  El Alto Tribunal de Pretoria les ha dado la razón, pero el fallo puede ser apelado en otras instancias jurídicas.

De modo que la primera decisión de la justicia no hace desaparecer de repente los polémicos proyectos mineros. Tampoco parece haber cambiado de repente la disposición de las autoridades sudafricanas, regionales y nacionales.

En Sudáfrica, los mitos de la minería están estrechamente ligados a la lucha histórica contra el apartheid. Ese aspecto cultural parece jugar a favor de las empresas mineras australianas.

Por el momento. Johan Lorenzen, abogado del Comité Amadiba, alegó con éxito por el derecho de las pequeñas comunidades a tener la última palabra en planes económicos y proyectos que modifican su modo de vida y cuestionan su porvenir.  “La minería es el pecado original de Sudáfrica, es como un fetiche”, ha declarado Lorenzen, “aunque, en este caso, la sentencia puede servir de precedente para cambiar esa dinámica”.

A quienes acusan al Comité Amadiba de oponerse al progreso, Nonhle Mbuthuma les responde en un documental (The Shore Break) realizado sobre su caso: “Nos oponemos para defender el medio ambiente y la tierra. También porque en nuestra comarca tenemos dos alternativas a la minería. Una es el ecoturismo. Es una alternativa buena porque podemos manejarla por nosotros mismos. Igual sucede con la agricultura, que también controlamos nosotros mismos. Y esos dos modos de vida son sostenibles. Pensamos en la siguiente generación”.

Sin embargo, no hay unanimidad entre las personas originarias de Xolobeni. En el mismo documental The Shore Break, aparece alguien de la familia de Nonhle Mbuthuma que promete llevar a su culminación los proyectos de minería previstos. “Fue Dios quien enterró esos tesoros para nosotros”, dice uno de sus primos, “nadie nos detendrá”.

En Sudáfrica o en otros países, distintos gobernantes  –que amparan negocios voraces de oscuras multinacionales- se empeñan en describir a los defensores de la naturaleza como personajes mesiánicos o como idealistas reaccionarios.  Nohhle Mbuthuma insiste una y otra vez en que –sencillamente- su concepto de “beneficio” es distinto al de las empresas mineras. Es ahí donde los miembros del Comité Amadiba dejan claro, según dicen, que “la minería no nos sirve de nada”.

Quienes luchan por su tierra en aquel país, recuerdan asimismo que el 18 de diciembre de 2015, África del Sur votó en la Asamblea General de la ONU a favor de una resolución de Naciones Unidas destinada a proteger a los defensores de los derechos humanos. Nonhle Mbuthuma, madre de 43 años, está entre las mujeres valerosas que podemos incluir en ese grupo. Amnistía Internacional considera que está en peligro y pide que se envíen cartas al Presidente de Sudáfrica para que la proteja.

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