Nueva York en fiestas y algo más

La ciudad gótica de Batman, la ciudad de las torres, el corazón de los Estados Unidos, la urbe maldita de Federico García Lorca, la metrópoli cantada por Walt Whitman, soñada por miles de inmigrantes, adorada por directores y estrellas de cine, la Babel moderna con todas las lenguas, ilusiones y credos:

New York. New York. I love you

En todas las épocas Nueva York (NY) asombra por su ritmo y novedades pero es durante la temporada navideña que la ciudad neoyorquina se viste de fiesta y se presenta con sus mejores galas. Las calles iluminadas, las vidrieras decoradas con creatividad, los bares y restaurantes ofreciendo menús especiales, las Iglesias abriendo sus puertas, los coros por doquier y la alegría de su gente contagiando el espíritu de fraternidad.

Los invito, sinceramente, a que conozcan a Nueva York en Navidad, yo pude gozar siempre de ella, pero es en estas fiestas cuando emerge una voluntad de unión y de ofrecimiento. Es verdad, que es la gran temporada de compras, pero eso ya comienza en el Viernes Negro, en noviembre, y muchos compran sus regalos con anterioridad.

NY: fotos antiguas
NY: fotos antiguas
NY: fotos antiguas, rascacielos
NY: fotos antiguas, rascacielos

Creo que el espíritu navideño es algo muy particular en NY, no lo he vivido en ninguna ciudad del mundo aunque he vivido en muchas. Creo que tiene que ver con la identidad y el nacimiento de esta ciudad. La historia empieza con los primeros colonos, cuando en 1524, el italiano Giovanni de Verrazano ancló en la bahía de Nueva York, después llegaron los holandeses y más tarde los ingleses, que resolvieron bautizarla “New York” en honor al duque de York, y fue a partir del siglo XIX que la ola de inmigrantes, especialmente europeos, llegaron para convertirla en una de las ciudades más grande de los Estados Unidos y más importante del mundo. Porque ése era el sueño de la inmigración: la grandeza, la libertad y una vida mejor.

Yo llegué también como inmigrante y al poco tiempo empecé a sentir ese espíritu de grandeza, de libertad y de lucha. En cada esquina se respira el ánimo de trabajo, de superación y poder, conseguir el “sueño americano”.  Como lo sintieron los trabajadores que construyeron el primer rascacielos de la ciudad en 1902, el edificio Flatiron. En 1920 ya había casi 200 rascacielos en la ciudad y en 1930 se construyó el famoso Empire State, símbolo de ese poder y creatividad. Esa fiebre no para, Donald Trump, después del colapso del 9/11, donde las maravillosas torres gemelas desaparecieron ante nuestros ojos asombrados, invadió de grúas la zona sobre el río Hudson y comenzaron a levantarse sus conocidas torres. Y también volvió a levantarse el espíritu de lucha y trabajo que honra a la gran metrópoli del siglo XX.

Adriana Bianco: árbol de Navidad en el Rockefeller Center
Adriana Bianco: árbol de Navidad en el Rockefeller Center

A Nueva York, la hacemos todos, cada día, a cada hora y sentimos orgullo de nuestro esfuerzo:

Another day, another dolar, another kiss

Las fiestas de fin de año traducen toda esa intensa emoción de la labor diaria, de la lucha cotidiana, del anhelo realizado, del sentimiento compartido.

Y bien, estoy en New York, no me importa el frío, el tráfico, la locura, la policía custodiando la torre Trump en la quinta avenida. Es este delirio febril el que deseo. Vengo a vivir las fiestas para recuperar antiguos lazos y tradiciones. Tal vez, la más esperada es la tradición del árbol de Navidad. Su historia comenzó en 1930, cuando los trabajadores que construían el Rockefeller Center trajeron un pino para las fiestas y le pusieron guirnaldas, años después pusieron luces y su iluminación fue un acontecimiento. Hoy es todo un ritual, varias partes de Estados Unidos ofrecen sus árboles. Seleccionar el ideal requiere un compromiso ya que debe tener una altura de 22 a 27 metros, un ancho de 7 a 8 metros, luego hay que talarlo y trasladarlo a la Gran Manzana. Allí, es esperado por varios obreros del servicio público para alzarlo y decorarlo con mas de 30 000 bombillas. La iluminación del árbol se trasmite por televisión a todo el país y configura el inicio del tiempo de las fiestas. Recuerdo la emoción cuando el público se convoca alrededor del árbol en el Rockefeller Center, esperando el ansiado momento. Todos cantando, con algarabía y abrazos cuando las luces se enciende y la música estalla.

It’s Christmas time in the city

Actualmente, estrellas de cine y cantantes famosos acompañan este tradicional momento.

Otra tradición igualmente especial es el espectáculo de las Rockettes: cientos de bailarinas, vestidas de soldaditos, al mismo tiempo, realizan la marcha en el gran escenario del Radio City. Ser una rockette es todo un privilegio y muchas de ellas son Latinas. Es un show digno de verse.

Adriana Bianco: show en Salk, NY
Adriana Bianco: show en Salk, NY
Adriana Bianco: NY, catedral de San Patricio

Las grandes tiendas preparan sus vidrieras con motivos navideños, y es una verdadera competencia de ingenio y sorpresas. La tienda Salks, enfrente al Rockefeller Center, creó un evento con luces y música sobre las paredes de su gran edificio. La Catedral San Patricio, totalmente renovada, abrió sus puertas y los coros cantan en su atrio. Se crea una atmósfera mágica entre los neoyorquinos que los turistas disfrutan muy particularmente.

Los museos preparan eventos especiales y este año el Museo Metropolitano ha ofrecido una exposición realmente excepcional: “Jerusalem 1000-1400: Every people Under Heaven”. Mostrándonos con mas de 200 trabajos objetos, como manuscritos, fotos, libros,  joyas, implementos y utensilios la riqueza simbólica de esta urbe única en el mundo. Alrededor del año 1000, Jerusalem fue una ciudad símbolo de la fé de tres religiones: judaismo, cristianismo, islamismo. Fue símbolo de la diversidad de pueblos y creencias, asimismo de comercio y entrecruzamiento de negocios, viajes y nuevos conocimientos. Su complejidad y desarrollo fue parte del protagonismo que adquirió en la historia y que mantiene de alguna manera, a través de los siglos.

New York, Jerusalem, Babilonia, ciudades símbolos de la humanidad. Más allá de los credos, las tradiciones continúan y el hombre necesita una pausa de reflexión en el camino y compartir con otros seres el milagro de la vida y su paso por este mundo, con su mejor mensaje de entrega: el  amor que vive en nuestro corazón. Felicidades!

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