Obispos, 1; Pueblo, 0

Nos han vuelto a meter un gol, y de qué manera. Si en el tema del aborto el Gobierno se puso las pilas ante la llamada de atención de la Conferencia Episcopal, no sabíamos todavía lo que nos esperaba.

Nadie nos lo había dicho, aunque lo intuíamos. La ley Wert de Educación o de lo que sea atacaba sin tener en cuenta el clamor popular. Por primera vez en democracia un ministro de la cosa había puesto a todo el sector en contra: padres, alumnos, sindicatos, oposición… en fin, a nadie le gustaba.

Parece que tampoco a los obispos. No se conformaban con hacer desaparecer la asignatura de Educación para la Ciudadanía, por la que tanto pelearon para eliminarla. Querían algo más y hete aquí que ya lo tenían pactado en secreto con el Gobierno: no sólo nos han incorporado la asignatura de Religión… católica, “por supuesto”, sino que la han hecho evaluable, es decir, que vale lo mismo que la Química a la hora de pedir una beca o a la hora de entrar en una Universidad.

No exagero, se iguala el saberse el avemaría con el Teorema de Pitágoras.

No descubro nada al decir que con esto retrocedemos a los años 70, en pleno franquismo, donde la Religión valía como ahora. Sólo nos falta que resuciten también la “Formación del Espíritu Nacional”, pero si les damos tiempo, aparecerá.

Hasta aquí, esta vuelta al cuaternario, parece increíble. Pero más increíble es el silencio cómplice de todas las demás religiones. ¿Es que no tienen nada que decir? Yo, que soy miembro de una de las minoritarias, me siento ninguneada por los míos.

Si ya no era correcto, en mi opinión, enseñar religión, ninguna religión en la escuela, pues para eso están las iglesias y las familias, ahora nos encontramos conque sólo se va a enseñar la religión católica. Ahora se comprende que guardaran el proyecto de Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia en un cajón para tiempos mejores. Lo curioso del tema es que fue un Gobierno socialista quien la escondió a petición de los obispos, supongo. O sea que en mi opinión, estamos perdidos. ¿Dónde estará el Estado aconfesional que establece nuestra Constitución?

A la hora de los recortes, creo que la única institución que no los ha sufrido ha sido la Iglesia Católica, pues las demás, reconocidas en los Acuerdos de Cooperación firmados por el Estado y las confesiones religiosas minoritarias, les han metido un gran hachazo en las subvenciones -para proyectos sociales, culturales y de integración social, que no para culto y clero-.

Yo, ferviente defensora del sistema, democrático por supuesto, no veo la solución. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para que nos tengan en cuenta? Es verdad que queda mucha legislatura con mayoría absoluta, pero en otros dos años habrán pueden dejar el país como un solar, y si no, al tiempo.

María Rosa Medel
Maestra y licenciada en Geografía a Historia. Trabajó en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE (1974-1988). Gerente de empresa editorial (Revista FOTO, 1988-2009). Vicepresidenta de la Unión de Mujeres Evangélicas (UDME). Responsable Ecuménica del Grupo Federal Cristianos Socialistas (PSOE). Miembro del Consejo de Redacción de la revista 'Nosotras'. Columnista habitual del periódico comarcal semanal 'Canfali Marina Alta' y Periodistas en Español ('Al hilo de...').

3 COMENTARIOS

  1. En cuanto a las demás confesiones cristianas y otras religiones, considero que tienen el mismo derecho, siempre que sus creyentes puedan afrontar las mismas condiciones, y en igualdad de periodos lectivos, pero debe quedar claro que por cuestiones de disponibilidad de espacio ha de determinarse un mínimo de alumnos.

  2. Se trata de que los padres católicos, que deseen que sus hijos menores de edad estudien religión católica en los colegios públicos del Estado, resulte de la misma importancia que cualquier otra asignatura. Y a mi me pare muy bien, porque es un derecho constitucional; tampoco significa ello, que los padres, católicos o no, que no opten por la asignatura de religión católica para sus hijos, estos hayan de recibir clase de religión católica en los colegios. Somos o no somos católicos. Para un católico, formar sus hijos en la fe, es al menos no menos importante, sino más, que cualquier otra asignatura, porque tal proceder les hará hombres y mujeres formados en la virtud de la fe desde ahora y para cuando sean mayores. ¿Cuál es el problema?.

  3. Artículos como el presente justifican absolutamente las quejas de la iglesia católica española de que están tan acosados como en el 36, de que existe una ola de anticristianismo de gran violencia como en el 36 y de que los extremistas ateos y de otras religiones les estamos martirizando como en el 36.

    Quiero decir que, probablemente, todo lo que nos han contado sobre la quema de iglesias en el 36 era tan cierto como lo que dicen ahora… es decir…pues eso. Que como ya dije en otro comentario, hay que hacer algo para acabar con la organización que más crímenes, por acción y omisión, tiene sobre sus espaldas desde el siglo IV (la iglesia católica, por supuesto) Más crímenes que Hitler, Stalin, Franco, Pol Pot y Ceaucescu… todos juntos

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