Orquesta de Cámara Andrés Segovia: 25 años

La Quinta de Mahler (Madrid) acogió la presentación del documental 25 años de la Orquesta de Cámara Andrés Segovia (1989-2014), un cortometraje que muestra el desarrollo y el trabajo día a día de esta extraordinaria formación a través de sus conciertos y ensayos, junto con testimonios de artistas destacados y entrevistas a quienes han sido testigos de su crecimiento en excelencia, así como la participación de personalidades del mundo musical que han colaborado con la orquesta a lo largo de este cuarto de siglo.

Orquesta de Cámara Andrés Segovia

Entre estos últimos, hay que destacar al director de orquesta Enrique García Asensio, quien declaraba durante un ensayo que cuando la dirige “tengo que ser exigente hasta que suene como la orquesta celestial”; Teresa Berganza, quien aseguró que “el artista es más feliz cantando con este tipo de orquesta que con la sinfónica”; Andrés Ruiz Tarazona, quien habló de cómo se forman aquí y en otros países los públicos que son la base de estas orquestas; Antón García Abril, quien se refirió al milagro múltiple de celebrar no ya un aniversario sino el 25 aniversario de una orquesta de cámara; el violinista José Luis García Asensio, ya fallecido, quien colaboró con ellos antes que su hermano; la mundialmente famosa violinista alemana Anne-Sophie Mutter, quien repetiría con ellos mañana mismo si se lo pidieran.

La opinión unánime de cuantas celebridades han actuado en un escenario arropadas por la OCAS es que reúne la excelencia como denominador común: pianista, el mejor; cuerdas, los mejores; vientos, los mejores; percusión, igual. Sólo así es fácil comprender que el conjunto resultante sea excelente.

En el acto de presentación del documental intervinieron el musicólogo y académico José Luis García del Busto, la directora Arantxa Aguirre como responsable del cortometraje, y Victor Ambroa, como fundador y director artístico de la OCAS.

La Ocas surgió de una idea que Victor Ambroa se trajo de Londres allá por 1989 partiendo de lo que había visto y experimentado como músico y paseante en Londres. Pensó que si en una ciudad como Londres había público para este tipo de orquesta, en Madrid, con una población creciente, debía haberlo también. Es evidente que el público, como tantas otras cosas, se forma con la práctica, y si hay grupos que tocan en diferentes entornos (iglesias, museos) y van cogiendo experiencia al tocar, lo mismo le pasa al público, que, a fuerza de oírlos aunque sea de paso, el oído se lo acaba pidiendo (esto lo dice Andrés Tarazona en el documental).

Con esa ilusión, al volver a España, puso manos a la obra, pero claro, una idea no cuesta nada y la puede tener cualquiera, pero los apoyos para ponerla en marcha y consolidarla son algo muy distinto. Por eso, sólo cuando pudo contar con los apoyos necesarios, fundó la OCAS, iniciativa que pareció entonces un milagro y que ahora ya no saben cómo llamar. Que dicha orquesta esté celebrando su 25 aniversario supera todas las esperanzas puestas en ella.

Es evidente que como reza su slogan, La Quinta de Mahler (LQM) no es sólo una tienda de discos o de libros o de CD’s, sino un punto de encuentro entre amigos y amantes de la música donde se dan también cursos, charlas y se celebran presentaciones, conciertos y eventos tan destacados como el que comento. Había un público variopinto y muy familiar, de varias generaciones juntas que se turnaban en los asientos, el local se quedaba pequeño. Gente llegada de El Escorial, por ejemplo, con niños músicos y otros aspirantes a serlo, y figuras de jóvenes que, según pude oír, completan estudios en París, Londres o Berlín.

Pues brindemos por los 25 años de la OCAS y muchos más.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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