Petra de Valpiedra: un vino más allá de la moda, de tonos azulados con lagrima densa

La abuela Petra fue quien cuidó en su juventud de Carlos y Pilar Martínez Bujanda y junto a sus padres les inculcó los valores que hoy mantienen en la elaboración de sus vinos.

Petra de Valpiedra
Petra de Valpiedra

Petra, nombre de origen latino, significa “piedra”, piedras calizas y cantos rodados que conforman el paisaje de un viejo y pequeño viñedo de la finca Valpiedra, situada en un enclave espectacular, en uno de los meandros del Ebro, entre Fuenmayor y Cenicero, en La Rioja.

Petra de Valpiedra es el nuevo vino con el que la familia quiere rendir homenaje a la abuela Petra y a las primeras cepas plantadas en 1909. El espíritu; emular “lo que había antes”, asegura Lauren Rosillo, director técnico del grupo.

Varias novedades caracterizan a Petra. La principal es que ese espíritu de recobrar el origen, les ha llevado a utilizar, por primera vez en la elaboración de sus vinos, 100 % garnacha tinta como única variedad.

Otra innovación fundamental, que da impronta al vino, es que la fermentación se hizo en depósitos de cemento, a la vieja usanza, con una maceración de veintinueve días.

Vendimiadas en octubre de 2016, un mes más tarde con respecto al año anterior y tras un verano  muy seco, la recogida posibilitó una “sanidad de la uvas excelente”, según Rosillo, quien cuenta que la “concentración y la calidad de la uva fue extraordinaria”, lo que ha propiciado una añada de calidad superior.

También en los campos de viñedos se adivina el cambio climático y la garnacha es dura y resistente. Variedad principal en Rioja durante años, ha ido perdiendo protagonismo progresivamente. Rosillo explica que en la finca han hecho más de “jardineros que de agricultores”, recuperando el saber hacer de antaño gracias a la técnica de sobreinjerto, elaborando el vino con la mínima intervención del hombre.

El roble francés ha sido el encargado de que Petra reposara durante diecinueve meses en barrica hasta su embotellado en julio de 2018. Con una producción muy limitada, solo se han puesto en el mercado 4000 botellas de este vino.

Dice Carlos Martínez Bujanda en un escrito de presentación que “el vino se hace en la viña y durante generaciones hemos explorado los mejores terruños y concentrado los viñedos en pagos con una identidad propia, de los que obtenemos vinos con la personalidad del paisaje, vinos que perduran más allá de las modas”.

Lauren Rosillo aportó también criterio para disfrutar de una cata de vino:

Notas de la cata de Petra de Valpiedra

Tonos azulados con lagrima densa. Aromas donde destacan la fruta roja, como grosella y vainilla, con acidez media de elegante paladar con un fino tanino.

Maridaje: Guisos de pescado, arroces, pastas y carnes blancas.

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