Presentado el libro ‘Tangos, Jazz-Bands y cupletistas’ de Julio Camba

La Quinta de Mahler ha acogido este mes de marzo de 2016 la presentación del libro ‘Tangos, Jazz-Bands y cupletistas’, una antología de textos musicales de Julio Camba (Villanueva de Arosa, Pontevedra 1884 – Madrid 1962), junto con una exhibición de la música que a él le gustaba escuchar.

Tangos, Jazz Bands y cupletistas, portada
Tangos, Jazz Bands y cupletistas, portada

El acto fue presentado por el recopilador y editor Pedro Ignacio López García, filólogo y biógrafo de Julio Camba; Andrés Amorós, ensayista y crítico literario; Blas Matamoro, ensayista y crítico musical, y Javier Jiménez, editor de Fórcola. Entre todos ellos glosaron la figura de Julio Camba, el ambiente nocturno madrileño en que él se movía y escribía sus artículos periodísticos y las músicas que triunfaban en su tiempo.

Julio Camba, como Toulouse Lautrec, vivía prácticamente en los locales nocturnos y diurnos donde se congregaban esos cantantes de tangos, esas cupletistas, esos músicos y artistas de variedades entre los cuales él se encontraba mejor que en casa. Estos personajes y este ambiente le servían de inspiración feliz y allí, en su atmósfera, encontraba todo lo necesario para escribir y sobre todo para ser feliz haciéndolo. Como prueba de ello, para estar más cerca de estos lugares, en el año 1949 Julio Camba se instaló definitivamente en el Hotel Palace, de Madrid, y allí, a su habitación del Palace, regresaba cada madrugada (o cada tarde, o cada noche, que Madrid nunca cerraba) para recogerse, rutina que siguió hasta el día de su muerte.

Porque para él escribir era una actividad gozosa que rezumaba por igual de su espíritu y de su cuerpo en paz, y esto sólo ocurría en los lugares de ocio, nunca en un despacho ni en una biblioteca sino en los cafés ante las cupletistas, los cantantes de tango y entre el público de las revistas y varietés en general, sentado él a su mesa como uno más. Allí y únicamente allí le venía la inspiración y fluían libres sus ideas.

Tomaba apuntes en cualquier café, entre los ruidos de las cucharillas y de los platos, entre los rumores de las conversaciones y las exclamaciones de las tertulias; o en cualquier calle, incluso al aire libre, en plazas, grandes avenidas, paseos y parques públicos; también en pequeñas salas de teatro; en fiestas populares y desfiles militares, en los music halls y en las cervecerías.

Julio Camba nunca se tomó a sí mismo muy en serio como escritor. El gallego universal que aseguraba “a mí todas las pompas me parecen fúnebres” era consecuente con esta idea y sabía darle valor a todo lo que la vida le ofrecía, que era mucho.

La música que le gustaba podríamos calificarla, en general como “música clásica ligera”, es decir, que le gustaban unas músicas que eran la versión sonora de ese mismo espíritu ligero y travieso que animaba sus artículos, una literatura bastante exigente en su sencillez y en su claridad pero que no quiere tomarse demasiado en serio a sí misma.

Literato “in periódico” y maestro del artículo y la crónica, nunca fue ni pretendió ser un crítico musical. En definitiva, una música fácil y barata, imprevista y gratuita, no demasiado profunda, nada elitista ni hermética, sino todo lo contrario: fácil y directa, pensada para gustar a todo el mundo.

Estos artículos no pueden ser, por lo tanto, los de un crítico profesional, ni siquiera son los de un buen aficionado, puesto que a Camba le gustaba esa música que no requiere una atención excesiva para disfrutarla y que se puede oír, adivinar más bien.

Los textos reunidos en este volumen a cargo de su biógrafo, Pedro Ignacio López, son una recopilación creada exnovo, bastante completa, de las crónicas y los artículos que, sobre el mundo de la música, publicó Camba a lo largo de su carrera en La Correspondencia de España, El Mundo, La Tribuna, ABC y El Sol. Más de la mitad permanecían olvidados en las hemerotecas, siendo prácticamente desconocidos para la mayor parte de los lectores. De este modo, el libro se convierte no sólo en una recopilación temática, sino también en un excelente muestrario general del articulismo inédito de Camba.

  • Título: Tangos, jazz-bands y cupletistas. Crónicas musicales, de Caruso a Cléo de Mérode
  • Autor: Julio Camba
  • Edición de Pedro Ignacio López García
  • Fórcola, Madrid,2016.
  • Precio: 22’50

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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