Primero de mayo en Francia: lucha contra la política antisocial de Macron

Del “gran debate” a la gran decepción

Accidental y espectacular incendio de Notre Dame, ligero repliegue en la movilización de los gilets jaunes debido sobre todo a la creciente y violenta represión de la nueva ley Mordaza a la francesa, nueva tentativa de confluencia entre sindicatos, izquierda política y “chalecos amarillos” en el acto XXIV del pasado 27 de abril, y anuncio solemne de Macron de proseguir con su política ultra liberal, son los hechos que han precedido los preparativos de la tradicional manifestación del uno de mayo en Francia, que se anuncia como una importante movilización contra la política antisocial de LREM, mayoría presidencial, en vísperas de las elecciones europeas.

Macron: sátira de Charb
Macron: sátira de Charb

Retrasada en una semana, a causa del grave y accidental incendio de la catedral de Notre Dame de París, la conferencia del presidente Macron frente a una prensa complaciente que le sirvió en bandeja las preguntas, sin voluntad alguna de contradecir o responder, fue como decía La Fontaine “la montagne qui accouche d’une souris”, la montaña que parió un ratoncito. Mucho ruido y pocas nueces.

Al termino de un “gran debate nacional”, controlado y manipulado por el gobierno, sin verdadera participación democrática de los gilets jaunes, de la oposición, ni de toda persona que no aceptara el marco establecido de dicha participación, el jefe del Estado, que en estos meses pasados ha monopolizado la palabra en los medios informativos, se sometió por fin al examen oral de una conferencia de prensa tan complaciente como decepcionante.

Muchas son las preguntas que la servicial prensa presidencial evitó cuidadosamente, y que voy a intentar resumir aquí, pues son temas que desde hace cinco meses repiten sin descanso los gilets jaunes, que preocupan a la mayoría de los franceses y a las que Macron hace oídos sordos.

La cuestión del ISF

El impuesto sobre la fortuna, suprimido por Macron, es un elemento clave de su mandato, no solo por su valor simbólico y financiero, sino porque va acompañado de todas las medidas fiscales que ha tomado favorables a los grandes empresarios, en detrimento de las clases medias, de los jubilados y de los más pobres y precarios. La supresión del ISF no ha tenido ningún impacto en la lucha contra el desempleo, contrariamente a lo que afirma el gobierno.

La TVA, impuesto sobre el valor añadido, que todos los economistas coinciden en señalar como el impuesto más injusto y el que más aporta a las cajas del Estado, tampoco fue evocado, sin duda un tabú en la intervención de Macron, que declaró con demagogia evidente querer poner “lo humano en el centro del debate”, pero que en realidad está al servicio de las multinacionales, que contaminan el planeta y colocan sus beneficios en los paraísos fiscales, empobreciendo a la mayoría de la población.

Una vez más reprochó el presidente a los franceses su insuficiente trabajo, y les instó a trabajar más allá de los 62 años de edad, edad legal de la jubilación, mediante un dispositivo de deducciones e incentivos, para prolongar de hecho el trabajo hasta los 64 años de edad.

Nadie preguntó al presidente tampoco sobre su política de venta de armas, industria floreciente, que contribuye actualmente al genocidio de la población civil en Yemen.  Silencio así mismo sobre la hasta ahora inédita ley Mordaza y la impune violencia policial en Francia, el uso y abuso de LBD, considerada arma de guerra, denunciada por la ONU, las organizaciones de derechos humanos y Amnistía Internacional.

Nadie le pregunto tampoco sobre el aumento del precio del carburante, que fue una de las primeras protestas de los gilets jaunes, ni sobre el anunciado aumento vertiginoso de las tarifas del gas y de la electricidad, que afectan directamente a las clases populares.

Dejando aparte la hipócrita autocritica sobre su arrogancia en el ejercicio del poder, Macron dio marcha atrás en algunas cuestiones momentáneamente y con un claro objetivo electoral.

Sobre el dinero sustraído a los jubilados, anunció que habrá que esperar a 2020 o 2021, para que las pensiones sean indexadas sobre el índice de la inflación. Sobre la supuesta reducción de impuestos sobre la renta de las clases medias, reina la confusión más absoluta, ya que nadie sabe exactamente quién se va a beneficiar de esa reducción del impuesto a partir de 2020.

En lugar de reducir el tren de vida de los altos cargos del gobierno y de la alta administración del Estado, Macron pretende reducir los servicios públicos. Macron da con una mano lo que recoge con la otra, con pseudo medidas que son financiadas con el dinero del contribuyente, sin poner nunca sobre el tapete la cuestión del aumento de los salarios que es lo que contribuye realmente a aumentar el nivel de vida de las personas. Y sin evocar tampoco la cuestión de la evasión fiscal y de la optimización fiscal de las grandes empresas.

Entre las concesiones anunciadas señalemos también que sin poner en tela de juicio su contestada legitimidad electoral, aceptó Macron la idea de introducir una dosis de 20% de proporcionalidad, en las elecciones legislativas, sin precisar a partir de cuándo.

Sobre la cuestión de la ecología y el cambio climático, puro anuncio formal, como la creación de “un consejo de defensa ecológica”, mientras que su exministro, el ecologista Nicolás Hulot, sigue denunciando la inacción del poder político al respecto.

Otro gran tema que eludió la prensa presidencial: la cuestión tabú de la deuda publica. Deuda privatizada en manos de los bancos privados, sobre la que les invito a leer las explicaciones del muy solvente economista francés Tomas Porcher.

Entre los temas ignorados, y la no repuesta a las cuestiones abordadas, como el RIC (Referéndum de iniciativa ciudadana), las medidas anunciadas por Macron para intentar calmar los ánimos, solo convencieron a sus más fieles partidarios. Según una encuesta de opinión Harris interactive, 63 % de franceses no fueron convencidos por las declaraciones del jefe del Estado.

La tradicional manifestación del primero de mayo se anuncia pues como una fecha importante en la tentativa de una confluencia de luchas y reivindicaciones, que reunirá a los sindicatos, partidos de izquierdas y gilets jaunes, que denuncian la ruptura del pacto social por Emmanuel Macron, quien en su rueda de prensa subrayó su voluntad de proseguir y acelerar sus “reformas”, es decir su actual política económica ultra liberal, envuelta con falsas promesas electoralistas y anuncios demagógicos.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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