Ricardo Llorca lleva a la zarzuela “Tres sombreros de copa”, de Miguel Mihura

El Teatro de la Zarzuela de Madrid ha acogido el debut en Europa de la zarzuela “Tres sombreros de copa”, compuesta por el alicantino Ricardo Llorca a instancias de la New York Opera Society.

Tres sombreros de copa escena
Tres sombreros de copa, escena

Con dirección musical de Diego Martín-Etxebarría, versión y dirección escénica de José Luis Arellano, la zarzuela está basada en la obra homónima de Miguel Mihura, a la que rinde merecido tributo.

Para quien conozca la obra de Mihura, esta zarzuela es la coronación de un estilo y una forma de sentir que pedían ser cantados y bailados. La música de Llorca le va tan bien a la obra de Mihura que parece increíble que no se haya hecho antes, y la versión teatral favorece una comprensión actual del texto que resulta nítido y cristalino.

La música, en efecto, expresa lo mismo que las palabras, y ésta era exactamente la intención de Llorca, para quien “Tres sombreros de copa” es su segunda adaptación musical después de “Las horas vacías”.

Llorca, quien se educó en los años cincuenta en el Colegio Estilo de Madrid (dirigido por Josefina Aldecoa y desaparecido en 2018), trató directamente con los hijos de los que por entonces eran alguien en el terreno de la intelectualidad española (Berlanga, Haro Tecglen), razón por la cual nunca le sorprendieron estas creaciones que tanto podían chocar a otros, y estaba familiarizado con este teatro que envuelve una crítica mordaz en formas y personajes que rayan el absurdo.

Esto, unido a la luz del Mediterráneo, da el resto, pues la escenografía traslada la zarzuela a un circo del sur de Italia y el italiano sustituye de vez en cuando al español.

La obra de Mihura es divertida y amarga a la vez, irónica siempre, y por eso el compositor la ameniza con instrumentos populares, como el acordeón y la corneta, con lo que “Tres sombreros de copa” abandona la visión sombría de una pensión española de provincias y adquiere toda la luz del Mediterráneo, sin perder nunca su mordiente crítica.

Además de los citados Diego Martín-Etxebarría, quien lleva la batuta de este montaje, y el director teatral José Luis Arellano, quien respeta al máximo el texto en toda su lacerante actualidad, completan el equipo el escenógrafo Ricardo Sánchez Cuerda, mientras que el vestuario es de José Ruíz y la iluminación de Gómez Cornejo.

Encabezan el reparto Rocío Pérez y Jorge Rodríguez Norton al frente de un elenco de doce actores, además de los músicos de la Orquesta y el Coro titulares del Teatro de la Zarzuela.

La función resulta tan lograda que siempre queda en el aire aquello que gustaba de decir Mihura y que con tanto acierto han recogido los directores de cine: “en un instante puede destruirse toda la felicidad de una pareja.”

Notas:

  • Funciones con audiodescripción: 15 y 16 de noviembre de 2019
  • Visita tactil (Touch Tour) 16 de noviembre de 2019, a las 18:30 horas.
  • La función del miércoles 27 de noviembre se emitirá en streaming en Facebook, Youtube y la web del Teatro de la Zarzuela.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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