Sebastián Durón: música para dos dinastías

La Quinta de Mahler ha sido el escenario en Madrid de la presentación del disco titulado Sebastián Durón: Música para dos dinastías, de La Grande Chapelle, que celebra con este nuevo nuevo disco, decimosexto del sello Lauda, el tercer centenario de la muerte del músico español Sebastián Durón (1660-1716). 

Carátula de Sebastián Durón: Música para dos dinastías

En el acto, que tuvo lugar el pasado 29 de noviembre de 2016, intervinieron Juan Ángel Vela del Campo, como presentador y, a su lado, Albert Recasens, director de La Grande Chapelle,  Pilar Tigeras, vicepresidenta adjunta de Cultura Científica del CSIC y Pepe Mompeán, asesor de música de la Comunidad de Madrid y director del Festival de Arte Sacro.

Según Vela del Campo, “para lo que España es, Sebastián Durán no ha sido tan maltratado: ahí tenemos La guerra de los gigantes, que se representó hace unos meses en el Teatro de la Zarzuela, y ahora este disco (más conciertos en Brihuega, su lugar de nacimiento, donde también se va a presentar este disco), actos conmemorativos que son prueba de que no lo olvidamos, aunque no nos acerquemos a la apoteosis de Francia, que lo adoptado, como a Picasso. Y también se le ha homenajeado a Durón con ocasión del Centenario de Cervantes, pues su Requiem para Cervantes fue cantado en Los Jerónimos. Requiem cuyos sones yo mismo tuve ocasión de presenciar en México DF durante una celebración cervantina, espléndida si la comparamos con las nuestras, rematado en una auténtica apoteosis de letanías callejeras a cargo de los ancianos de un asilo a los que se había seleccionado y preparado para tal fin, que ponían los pelos de punta. Y mucho más emocionante ha sido, también en México, comprobar que en los teatritos de los pueblos más alejados se representan con gran éxito uno tras otro los Entremeses de Cervantes y cómo las gentes del pueblo se los saben de memoria y lo celebran”.

Volviendo a Sebastián Durón, fue organista y compositor en la corte de Carlos II y también maestro de capilla del primer Borbón, Felipe V de Anjou, de ahí el título Música para dos dinastías. Músico de dilatada y ascendente carrera, desempeñó el cargo de organista en distintas catedrales españolas (Zaragoza, Sevilla, El Burgo de Osma y Palencia), hasta llegar desde esta última sorpresiva e inexplicablemente a Madrid a ser compositor al servicio de los monarcas. Sin embargo, su apoyo a la causa de los Austrias en la Guerra de Sucesión le costó la expulsión de la Real Capilla y su destierro a Francia en 1706, donde acabaría sus días como capellán al servicio de la viuda de Carlos II, Mariana de Neoburgo.

Para Albert Recasens, aún está por escuchar y escribir gran parte de nuestra historia de la música, lo que implica la colaboración de muchas personas e instituciones. Prueba de ello este disco, que era de obligado cumplimiento ya que “Durón es un autor necesario injustamente tratado por su vinculación con lo sagrado y sus composiciones policorales y ambiciosas de gran formato”.

Cediendo a los gustos actuales, no han escogido para el disco obras de gran envergadura, como el fantástico Miserere a 12 voces, sino otras más populares, romances y villancicos entre ellas. No obstante, su puesta al día mediante rigurosa investigación, ha permitido que esas grandes obras se hayan interpretado de nuevo.

Inexcusable ha sido la colaboración del CSIC, de la Biblioteca Nacional, de la biblioteca de Sucre con sus partituras y también a la de Baviera, con una gran colección de música española del XVII, y de las catedrales en las que ejerció Durón como organista (Zaragoza, Sevilla, El Burgo de Osma y Palencia) a las que se añaden con sus aportaciones la de Valladolid y El Escorial. No podía dejarse a nadie en el tintero para poder dormir tranquilo, más aún a los sponsors privados, que también los tiene el disco.

Pilar Tigeras, del CSIC, expresó, como cofundadora del sello Lauda, que ésta precisamente una de las funciones de la investigación científica, la de colaborar en discos como éste para añadirle al arte la “pata” de la ciencia que aún le falta y que tanto echaba de menos Ramón y Cajal.

Mompeán asimismo, por parte de la Comunidad de Madrid, aseguró sentirse satisfecho de la consecución de este dsico al que aseguró haber contribuido no sólo con fondos sino con todo el apoyo del departamento.

Al finalizar la presentación, pudimos escuchar dos de las piezas del disco: Cupidillo volante y Dulce armonía. Breves e intensas, de una belleza arrebatada.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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