Suma Flamenca 2018: clausura con Lela Soto y Rafael de Utrera

23 de junio de 2018. En el jardín de la Residencia de Estudiantes de Madrid, bajo un lilo que perfuma intensamente el ambiente, está situado el tablao sobre el que ha actuado la cantaora de origen jerezano Lela Soto, heredera de una de las más aristocráticas estirpes gitanas flamencas del histórico barrio de Santiago.

24 de junio 2018. En la noche más mágica del año, el cantaor gitano Rafael de Utrera ha actuado en los jardines del Museo del Traje, en la Ciudad Universitaria madrileña. La mejor noche para clausurar el evento cultural flamenco más veterano de la capital que ha recibido recientemente el Premio Madrid.

Lela Soto y sus músicos Foto1 David Mudarra
Lela Soto y sus músicos. Foto David Mudarra

Lela Soto Heredia Sordera representa la última generación de cantaoras en el panorama flamenco. Es el miembro joven de la Casa de los Sordera. Tiene como antepasado a Paco la Luz, es nieta de Manuel Soto Sordera,  hija de Vicente Soto Sordera y de la bailaora Luisa Heredia, sobrina de José Mercé, José Soto Sorderita y Enrique Soto por el lado paterno y de Ray Heredia y Enrique de Melchor por el materno. Ha tenido la mejor escuela desde la cuna y una voz y estilo que al decir del cantaor jerezano Niño de la Fragua recuerda a La Perla de Cádiz, al mismo tiempo que conserva todas las esencias santiagueras.

Su concierto La Herencia Cantaora en la noche cálida y perfumada por un lilo en plena floración, es un paseo por  Jerez, Cádiz y Los Puertos. Sus músicos son Fernando de la Morena junior a la guitarra, los palmeros Juan Diego Valencia y Manuel Cantarote y el maestro de la percusión Luis  de Perikin.   

Deja oír su voz cálida, poderosa y bien afinada por Alegrias de Cádiz con toda la troupe a su servicio.  En íntima conversación con la guitarra, en un dúo  salido de las entrañas unas Malagueñas que dedica al abuelo Manuel  y añade con un orgullo que da envidia sana: “Somos una familia que nos amamos”. Y ya suenan las malagueñas de Don Antonio Chacón, que fue nada menos que su creador genial, su intérprete y divulgador.

Dando en el reloj la una

De aquella campana triste,
Dando en el reloj la una
Hasta las dos estoy esperando
El querer que me fingiste
Y me dan las tres llorando

Sigue por Tientos – Tangos, que nacieron en  Cádiz  a finales del XIX, para dotar al tango de un aire más pausado y jondo y que se llamaron en origen “tangos de los tientos”. La voz de Lela es ideal para cantar y contar esta historia.

Y dice: “Voy a cantar por Bamberas, un palo que no sé porqué se canta poco, pero cuando yo era chica se cantaba mucho en casa…” Y como este concierto es un viaje al pasado más ortodoxo de la familia Sordera se agradece que lo incluya esta noche en su repertorio.

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Lela Soto. Foto David Mudarra

Fandangos naturales de su abuelo Manuel Soto Sordera de pié y a capella. “¡Ay que agustito están ahí ustedes sin los focos!”. Hace calor esta noche del 23 de junio y Lela nos deja con un solo de guitarra que ya se estaba esperando y cuando regresa anuncia  que va a cantar la Seguiriya corta de su antepasado Paco la Luz (1839 – 1901) ¡Esto sí que es historia del flamenco”!

Y termina con Soleá por Bulería  y luego por el palo rey jerezano, por Bulerías de Jerez, todos de pie, a capella, compartiendo protegonismo con las palmas geniales de Valencia y Cantarote, a las que se une Perikin y esa guitarra maestra en complicidades con la cantaora.

Flores, muchas flores para Lela Soto Sordera la más joven de la Casa de los Sordera.

Rafael de Utrera, Flamenco íntimo

Rafael de Utrera estrena en España este espectáculo con el que se clausura la XIII Suma Flamenca en los jardines del Museo del Traje en la noche de San Juan, que añade magia a la magia del utrerano.

Tiene Rafael de Utrera, la voz más flamenca y aterciopelada, y como acompañantes la guitarra de El Bolita, la percusión de Paquito González y al final, para la seguiriya un invitado muy especial, Jorge Pardo.

Rafael de Utrera y El Bolita Foto3 Jesus Umbria
Rafael de Utrera y El Bolita. Foto Jesus Umbria

Y Rafael quiere ilustrar lo que va a ser su concierto con un segmento de la conferencia “El cante jondo” de Federico García Lorca: “Vean ustedes, señores, la trascendencia que tiene el cante jondo y qué acierto tan grande tuvo nuestro pueblo al llamarlo así. Es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos y todos los mares  del mundo, más hondo que el corazón actual que lo crea y la voz que lo canta, porque es casi infinito. Viene de razas lejanas, atravesando el cementerio de los años y las rondas de los vientos marchitos. Viene del primer llanto y el primer beso.”

Y esto es lo que pone en escena Rafael de Utrera esta noche, el cante más profundo que sale de las entrañas, un recorrido por los palos básicos del flamenco, con idas y vueltas en el espacio – tiempo, íntimo y personal. Cante nuevo y cante viejo.

Su voz bien templada empieza por Malagueñas  con letras de Camarón de la Isla:

La mujer con ser mujer

Es una virtud que tiene
Que siempre tiene un poder
Sobre el hombre que la quiere
Y lo que haga está bien.

Por Cantiñas, Farruca de ida y vuelta, con letra de Jorge Negrete: “Ya se secó el arbolito / donde cantaba el pavo real”. Un intervalo de solemne concierto de guitarra para lucimiento de El Bola. Y luego…

“Morena de la luna”, tientos-tangos actualizados por el cantaor arreglista;  otro tema de Camarón,                Libre como el aire, libre como el viento.

Cómo las estrellas en el firmamento.

Y ya estamos en plena revolución camaronera.

Sigue con una canción – poema de Enrique de Montoya, titulado “Señorita”. Un tema difícil, en el que la tesitura del utrerano se pone a prueba en agudísimos que hacen temblar al público. Temblar de placer, claro.

Rafael de Utrera Jorge Pardoy Paquito González Foto4 Jesus Umbria
Rafael de Utrera, Jorge Pardoy Paquito González. Foto Jesus Umbria

El final apoteósico por Seguiriyas de la Plazuela. Apoteósica es la flauta dulce de Jorge Pardo que llega para poner broche de platino y diamantes a la seguiriya, a la noche de san Juan, a la Suma Flamenca 2018

Un diálogo prolongado entre el de Utrera por seguiriyas jondas y flamencas donde las haya y la respuesta por aires árabes de la flauta cómo solo Jorge sabe hacerlo. ¡Cielos! Hay muchos flautistas extraordinarios y solo un Jorge Pardo. Un dúo para la historia. Se echa en falta una danzarina de vientre que serpentee al compás de la flauta más árabe de Jorge. Y así ponen en pie a la audiencia (hartita de los bancos corridos sin respaldo) que aclama la conversación más larga de la noche, con el no va más de magia sanjuanera, entre dos artistas state of the arts  en estado puro.

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