Tomatito en concierto en el Lope de Vega de Sevilla

Ya se estaba esperando en esta Bienal de 2016 un concierto, solo músicas, a escenario diáfano, solo sillas por toda escenografía y haces de luz de color cambiante, mayormente sobre el gran protagonista de la noche, sobre todo cuando el protagonista de la noche es el siempre esperado y más que admirado José Fernández Tomatito, el más directo heredero, prácticamente el hijo artístico del maestro Paco de Lucía, el compañero del alma durante diez años de Camarón de la Isla, unas credenciales pata negra, que él, Tomatito, andando la vida ha sabido recrear en ese su estilo, tan propio y personal, pero siempre con los dos maestros presentes en el recuerdo.

Tomatito en concierto. Teatro Lope de Vega, Sevilla.
Tomatito en concierto. Teatro Lope de Vega, Sevilla. Rondeña y soleá

La guitarra se inicia solista en las dos primeras piezas del concierto, para meter al público que llena todo el aforo del Lope de Vega en situación. Rondeña y soleá. Parece que cada vez que actúa se supera a sí mismo y quizá también tiene que ver el sitio en que se encuentra, porque Sevilla y su Bienal pesan mucho. Aunque para él la responsabilidad se manifiesta en naturalidad, agilidad, certeza de su arte incomparable. Cómo suenan esos arpegios, falsetas y rasgueos. Uno de los placeres de verle así en vivo y en directo es observar sus manos deslizándose por los trastes y el mástil. El aplauso es unánime.

Tomatito, concierto en el Lope de Vega. Rondeña y soleá.
Tomatito, concierto en el Lope de Vega. Rondeña y soleá.

Pero Tomatito está muy bien acompañado en este concierto: Nada menos que el maestro de la flauta Jorge Pardo y en la percusión Israel Suárez, el maestro Piraña; como segunda guitarra lleva a su hijo, José del Tomate, que a sus diecisiete años ya apunta maneras de gran guitarrista y siente al Camarón como su ídolo del cante. Eso es amor y fidelidad a su herencia artística.  Y al cante, cinco virtuosos: Antonio Vargas Potito, Simón Román, Antonio El Ingueta, Kiki Cortiñas y ella, la hija del maestro, Mari Ángeles Fernández Tomatito, esencia gitana de lo más racial de su mundo.

Cuando aparece Jorge Pardo en escena suena un aplauso cerrado, toda una bienvenida a la que se une alzando la mano abierta el maestro de la guitarra. Le siguen en aparición en escena todos los demás, para después del toque solemne iniciar la fiesta por Alegrías, y ya el concierto se llena de toques, percusión de cajón con toques de metal, el cante de la flauta, – los flamencos dicen que Jorge Pardo es el mejor cantaor – y el  compás por palmas de los cinco, que esta noche van a actuar más de palmeros que de cantaores, hasta que llega su momento cumbre en la rumba de fin del concierto. Ahí si que se lucen casi dos horas más tarde. Porque éste es un concierto de casi dos horas y media y se hace corto.

Tomatito, Jorge Pardo, palmeros. 19 Bienal de Flamenco de Sevilla.
Tomatito, Jorge Pardo, palmeros. 19 Bienal de Flamenco de Sevilla.

Sublime solo de guitarra y flauta en la Bulería de la Pluma, en una conversación íntima de viento y cuerdas, con el silencio físico alrededor que también se escucha. Los dos grandes se hablan, se cuentan sus cuitas por bulería, sin palabras, pero casi se pueden escuchar las palabras allá en el fondo de cada uno que quiera escucharlas. Hay veces que las palabras no sirven para describir la sonora inmaterialidad de la música.

Padre e hijo en dúo de guitarras, para dedicar el tema de amor Two Much a su ídolo, Paco de Lucía. No sé como lo hacen, pero hacen sentir la presencia del maestro que se fue al otro lado del umbral pero que esta noche se le siente aquí. Padre e hijo se entienden admirablemente cuando hablan sus guitarras. La música es el medio de comunicación más genuino, está más allá de las palabras. Ella es palabra expresada en las ardientes notas de doce cuerdas vibrando en hermosos diálogos y dúos.

La banda vuelve al completo para ofrecer una Taranta a la que sigue una serie de seguiriya y tangos. Y lo que sigue es la cumbre de la noche, la gran dedicatoria a Camarón, y siempre en el recuerdo al que se fue sin tener que haberse ido, el siempre presente en el mundo del flamenco, Federico García Lorca. Hablamos, claro es, de La leyenda del tiempo, tiempo eterno, sin fin, tiempo de dolor y amor y también de esperanza y alegría, ya no como en la obra lorquiana que la inspiró, no Así que pasen cinco años, no; ni que pasen mil años, es un tiempo eterno, grabado a fuego en millones de almas. Como esta noche, en este concierto de Tomatito y Jorge Pardo en un emocionante dúo y luego acompañados por este elenco que sabe poner sabiduría y emociones al límite.

Vuelve la taranta de la tierra de esta dinastía de los Tomate, que siempre hay que ser fiel a las raíces y esto en el mundo flamenco es ley. Y un Bolero con nuevo protagonismo de Jorge Pardo, que se pone jazzero volviendo a sus orígenes. Jazz por bolero flamenco, con guitarras flamencas al cien por cien. La percusión del Piraña también se funde en el jazz más flamenco o en el flamenco más jazzero, que aquí el sentir es más subjetivo y cada uno siente lo que quiere. Sea como sea, emociona.

Dúo de Tomatito y Jorge Pardo en la Bulería de la Pluma. Teatro Lope de Vega. Sevilla
Trío de guitarras y flauta en la Leyenda del Tiempo. Teatro Lope de Vega. Sevilla

Qué delicia de Bulería lenta, que recreo en cada nota, que dificultad maravillosamente resuelta en las palmas de los cinco, que aquí muestran su maestría en cualquier ritmo al compás. Y siguen luego por Tangos por bulerías, cada vez poniéndose más gitanos, como preludio a ese fin de fiesta del concierto, la rumba, cante y toque de ida y vuelta, que esta noche es gitana por derecho y excelencia en la ejecución. Es el tiempo de lucimiento de todos, en conjunto y por individualidades, sobre todo es el momento de los cantaores, que ahora sí, va cada uno desgranando sus letras rumberas, una gozada; Jorge Pardo es aquí u cantaor más con su flauta, el cantaor número seis, sonando flamenco y rumbero como los demás; y no podía faltar el solo rumbero del Piraña, cajón y metales, maestría conocida en el mundo y las guitarras acompañando a todos, que por algo el flamenco no puede concebirse sin la guitarra.

La noche acaba con la actuación del público, como solo pasa en Sevilla, aplaudiendo por sevillanas, aplauso largo que dura lo que duran las despedidas de los artistas, como debe ser.

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Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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