Ucrania: inquietantes discursos sobre armas químicas y biológicas

El viernes 9 de marzo hubo una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que, por azares de la agenda, preside estos días Rusia. La delegación rusa planteó un debate sobre supuestas «actividades militares biológicas» de Estados Unidos en Ucrania. Era como un eco de las mentiras de Washington antes de la guerra de Irak, pero planteado ahora por el Kremlin en plena guerra de Ucrania.

El embajador de Rusia en la ONU, Vasily Nebenzya, habló de la posibilidad de que hubiera «una expansión incontrolada de agentes biológicos en Ucrania» y en toda Europa.

Para la representante de Estados Unidos en Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, ese planteamiento puede servir a Rusia de pretexto para llevar a cabo un ataque con armas químicas o biológicas en el territorio ucraniano.

Según el diario The Guardian (11 de marzo), ya el domingo anterior hubo acusaciones del mismo tipo provenientes del ministerio de Asuntos Exteriores ruso. El supuesto programa biológico-militar habría sido descubierto, tras un intento de borrar las pruebas de su existencia en la propia Ucrania.

Los medios de la extrema derecha de EEUU han dado pábulo a la denuncia rusa, lo mismo que China en el Consejo de Seguridad. Entre quienes aceptan la denuncia de la diplomacia de Rusia como verdad consagrada, varios aliados tradicionales de Donald Trump, como el ideólogo Steve Bannon y como Tucker Carlson, presentador de la cadena televisiva de ultraderecha Fox News.

La embajadora estadounidense en la ONU replicó: «Es Rusia la que mantiene un programa de armas biológicas en clara violación de la legalidad internacional». También en la ONU, el embajador de Ucrania, Sergiy Kyslytsya, describió las acusaciones rusas como «un montón de delirios enloquecidos».

La Secretaria General Adjunta y Alta Comisionada para Asuntos de Desarme de la ONU, la japonesa Izumi Nakmitsu, así como la Organización Mundial de la Salud (OMS), negaron tener conocimiento de ningún programa de armas biológicas en Ucrania.

La subsecretaria estadounidense del Departamento de Estado, Victoria Nuland, confirmó esta semana en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que su país contribuye al financiamiento de laboratorios biológicos en Ucrania. Pero ante las preguntas del senador y excandidato presidencial ultraconservador, Marco Rubio, Nuland se negó a ir más allá: «Estamos trabajando con Ucrania sobre cómo prevenir que esas instalaciones y materiales de investigación caigan en manos de las fuerzas rusas». Partiendo de esas palabras de Victoria Nuland, a su vez acusada de ser un halcón (Página 12, 1 de febrero), la extrema derecha estadounidense empezó a apoyar el planteamiento de Rusia en la ONU.

Un texto firmado por Ed Pilkington en el diario The Guardian (base principal de estas líneas) toma distancia al escribir lo siguiente: «De hecho, la financiación de Estados Unidos a dichos laboratorios tiene su raíz en la caída de la Unión Soviética, cuando se utilizó ese dinero para ayudarles a transferir sus habilidades científicas desde los programas armamentísticos hacia iniciativas de salud pública». Esa transferencia se habría hecho siempre dentro de un plan llamado Cooperative Threat Reduction (CTR) que incluyó a otros estados exsoviéticos en los que la CTR tendría oficialmente el mismo fin: apoyar programas de salud. En 2018, Rusia ya acusó a EEUU de financiar laboratorios similares en Georgia, república exsoviética.

Desde este punto de vista, la científica Gigi Kwik Gronvall, relacionada con programas de inmunología y bioseguridad, declaró a The Guardian: «Se trata de una de las mejoras cosas que hacemos». Gronvall ha insistido en que la CTR trata sólo de la vigilancia y sistemas de alerta ante enfermedades humanas y de animales, tales como la fiebre porcina africana. «Forma parte de un trabajo que llevamos a cabo claramente y a la luz del día», ha respondido Linda Thomas-Greenfield en el Consejo de Seguridad.

Siempre según The Guardian, la OMS ha pedido a las autoridades ucranianas que eviten los riesgos de posibles impactos bélicos en sus laboratorios, procediendo a destruir preventivamente «patógenos potencialmente peligrosos». La OMS dice haber trabajado durante varios años en Ucrania para mejorar la seguridad de esos laboratorios, pero no descarta la amenaza que representan (hipotéticamente) ataques contra dichas instalaciones en el contexto bélico actual.

«Todo esto es una estrategia obvia de Rusia para justificar su ataque premeditado, no provocado e injustificado contra Ucrania», declaró Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca. Psaki lo ha denunciado como teorías de la conspiración y de la desinformación provenientes de la máquina de propaganda rusa: «Rusia tiene antecedentes de acusar a Occidente de las mismas violaciones que la propia Rusia está perpetrando» (El País, 11 de marzo).

El portavoz de la Blanca ha recordado el caso del envenenamiento del opositor ruso Alexei Navalny y el apoyo de Rusia al régimen sirio acusado a su vez de utilizar armas químicas en su propio territorio con el apoyo decisivo del Kremlin. También se recuerda el caso del exespía ruso Serguei Skripal, envenenado en el Reino Unido dos años antes que Navalny.

En el mismo sentido (Le Monde, 11 de marzo), el embajador francés Nicolas de Rivière estima que podría tratarse de una «campaña de desinformación organizada para servir de  preludio al uso por parte de Rusia de armas químicas o bacteriológicas». De Rivière añadió que Rusia cubrió con desinformación los ataques químicos de su aliado Bachar Al-Assad en Siria.

En un despacho de la Agence France Presse, citado por varios medios francófonos, se expresa la inquietud general ante la situación: «Rusia iba a mostrar su fuerza en Ucrania. Ha encontrado más resistencia de la esperada. Esto puede aumentar el carácter imprevisible de Vladimir Putin», ha señalado en una carta a sus altos mandos el Jefe de Estado Mayor francés, Thierry Burkhard.

Los mismos medios occidentales advierten que el bloqueo de las fuerzas rusas y la prolongación de la guerra aumentan los riesgos: «Putin no ha entrado en esta guerra para perderla. En caso de empantanamiento o de humillación [militar], el empleo de armas sucias o nucleares tácticas formará parte de las posibilidades», señala un anónimo alto mando francés citado por la AFP.

Como Estados Unidos, la Federación Rusa es uno de los 198 firmantes de las convenciones de la ONU que prohibieron el uso de armas biológicas y químicas. Oficialmente, Rusia destruyó el arsenal que poseía. También al menos de manera oficial, la Casa Blanca clausuró su programa de armas biológicas ofensivas en plena guerra de Vietnam, durante la presidencia de Richard Nixon, incluso antes de la firma de la Convención de la ONU.

Es conveniente recordar que siempre se han señalado los límites de la Convención sobre armas biológicas porque ésta no está dotada de mecanismos institucionalizados de verificación internacional .

La científica inmunóloga antes citada, Gigi K. Gronvall, ha declarado: «Espero que no sea otra cosa que un elemento de desinformación más que una realidad».

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Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como de varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Es corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

2 Comentarios

  1. Es claro que esos laboratorios biológicos de EEUU en Ucrania no tienen fines pacíficos. ¿Quién acusó a China de fabricar el virus Covid19? EEUU. Rusia y EEUU desarrollan armas químicas y biológicas. Recuerada el napalm, el agente naranja, etc. No entiendo por qué el articulista quiere desestimar la denuncia de Rusia.

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