Un nuevo encuentro con el gerundio

La gama de impropiedades en la escritura es amplia, lo cual siempre da pie para escribir comentarios con la sana intención de aclarar dudas, como siempre ha sido la finalidad de este trabajo de divulgación periodística, próximo a cumplir veintisiete años.

La semana pasada cité tres casos que son quizás los más comunes, como el uso inadecuado de la tilde, la confusión entre iniciar y comenzar y el mal uso de los signos de interrogación y de admiración.

Se suman las formas esta y está, que se han convertido en una fuente inagotable de despropósitos que denuncian el descuido y el desconocimiento por parte de sus autores. El desconocimiento es porque quienes escriben: «Está noche no habrá función en el teatro». O: «La situación esta bastante complicada», a lo mejor piensan que ambas significan lo mismo.

El descuido consiste en que quienes más incurren en esa falta son personas con medianos conocimientos gramaticales. No se percatan de que los llamados teléfonos inteligentes, cuando se escribe esta, inmediatamente la cambian por está. Entonces, si usted es educador, periodista, abogado o ejerce otra profesión en la que el lenguaje escrito y oral sea fundamental, debería apelar al sentido común, que le permitirá distinguir entre una y otra. La primera (esta) es un demostrativo femenino: «Esta es la casa que yo les decía»; mientras que la segunda (está) es una conjugación del verbo estar.

La semana pasada, al final del texto, les señalé que publicaría un nuevo comentario sobre el uso y abuso del gerundio, en virtud de que sigue siendo un tema al que muy poca gente le presta atención, y en tal sentido, se usa de manera inadecuada. Muchas son las opiniones que se han vertido sobre sus usos correctos e incorrectos, que mi opinión han contribuido a que el asunto no se maneje con facilidad, dado que las explicaciones son un tanto complicadas.

No obstante, en su libro «Curso de Redacción», G. Martín Vivaldi, con base en «la opinión autorizada de los gramáticos y especialistas del lenguaje», hace una clasificación de ocho usos correctos y cuatro incorrectos, que considero como la mejor que he leído hasta ahora. Por esa razón, la tomo una vez más para volver sobre gerundio, al que muchos redactores le tienen ojeriza, por considerarlo muy complicado.

El gerundio, que a muchos les suena como un nombre propio, es una forma no personal o impersonal de un verbo. Dicho de otra manera y sin complicaciones gramaticales, es la palabra terminada en ando o endo: amando, arando, asaltando, besando, decantando, depurando, despuntando, cantando, comparando, contactando; amaneciendo, aconteciendo, obedeciendo, distribuyendo, corrigiendo, cayendo, distribuyendo, etc.

Gerundio modal: «…y la noche llegó silbando». En esta frase se indica el modo en que ocurrió algo, como la forma en que llegó la noche.

Gerundio temporal: «Vi a Juan paseando»; «Estando en la base, llegó la orden de partir». Aquí se expresa la contemporaneidad entre el verbo principal y el gerundio.

Gerundio de acción durativa: «Está escribiendo»; «Sigo pensando». Este caso se explica por sí solo.

Gerundio de anterioridad: «Alzando la mano, la dejó caer sobre la mesa con toda su fuerza». Este ejemplo indica que la acción de alzar la mano ocurre antes que la del verbo principal (dejarla caer sobre la mesa).

Gerundio condicional: «Habiéndolo ordenado el jefe, hay que acudir al evento». Esto equivale a: «Si él lo ordenó, no queda otra que ir».

Gerundio causal (no casual): «Conociendo su manera de ser, no tengo dudas que lo hará». En este caso la causa es su manera de ser.

Gerundio concesivo: «Lloviendo a cántaros, iría a tu casa». La concesión se expresa en la determinación de ir a tu casa, aun cuando esté lloviendo a cántaros (o esté cayendo un gran «palo de agua», como se dice en Venezuela).

En cuanto a los usos incorrectos, está el caso de «llegó sentándose». Es un uso incorrecto, pues entre llegar y sentarse hay una marcada posteridad, la cual contradice la norma. Y si alguien escribe o dice «una caja conteniendo lápices», también incurre en impropiedad, pues lo correcto es una caja que contiene. 

Igual ocurre con «vi un árbol floreciendo». No es posible que el ojo el humano pueda ver una planta en el momento en que de ella brotan las flores, a menos que sea en la película «La habichuela gigante». 

El otro caso es el de muchos redactores de sucesos que suelen escribir por ejemplo: «El delincuente huyó, siendo detenido al día siguiente». Aquí hay una impropiedad de gran tamaño, pues es imposible que la huida del delincuente y su captura ocurran al mismo tiempo.   

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

1 Comentario

  1. Excelente y propicia aclaración; ademas un recuerdo patente de lo que estudiamos en el bachillerato.

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