Una reflexión frente al mar

Frente a las azules costas de una región de Camboya, un grupo de jóvenes monjes budistas había decidido dejarlo todo para retozar nadando en las aguas, expresar tímidamente su felicidad incipiente y, para -por un momento- volver a ser niños.

Niños acogidos en una congregación budista se bañan en el mar de Camboya. Foto: Javier Sanchez-Monge

 

Envueltos en sus hábitos habían jugado en el mar emitiendo gritos de alegría contagiosa, libre, riendo, chapoteando, totalmente ajenos a las preocupaciones mundanas.

Muchos de los niños recogidos por el monasterio eran huérfanos de padre y madre, y otros procedían de los sectores más pobres de la sociedad.

Aquél momento de felicidad les había asaltado repentino, sincero y provisto de esa falta de apego que tienen quienes no tienen nada.

 

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