“Untouchable”: la verdad de Hollywood

«Untouchable» (Intocable), el documental con declaraciones de mujeres que en su día fueron agredidas sexualmente por el productor Harvey Weinstein y que han roto la ley del silencio que durante cuarenta años imperó en los ambientes cinematográficos estadounidenses, donde al parecer todo el mundo conocía, o al menos intuía, las hazañas del todopoderosos Weintein, quien sometía a actrices y aspirantes a sus peores instintos a cambio de un papel en una película, o bajo la amenaza de destruir su carrera en caso de negarse.

Untouchable cartel

Durante cuatro décadas Harvy Weinstein, de 67 años, junto con su hermano Bob, propietario de la potente productora Miramax (un nombre que era el compuesto del inicio de los nombres de sus padres) y después de The Weistein Company, fue el hombre responsable de muchos éxitos cinematográficos: «Pulp Fiction», «Kill Bill», «El señor de los anillos»… En la ceremonia de entrega de los premios Oscar era rara la actriz que no le nombraba en el capítulo de los agradecimientos.

Hasta que en 2017 todo sufrió un cambio. Un puñado de mujeres relacionadas de una u otra manera con la industria del cine decidieron denunciarle como acosador, y en mucho casos violador. Se había puesto punto final a tantos años de impunidad. Había nacido el movimiento #MeToo, y Weistein –quien sigue manteniendo que todas sus relaciones fueron consentidas-  fue destituido de sus cargos en la productora (para entonces la había comprado Disney) y acabó acusado y en espera de juicio.

«Se diría que es un ogro, grande, gordo, por eso intimidaba a las jóvenes que entraban en su habitación (o en su despacho). Físicamente daba miedo», opina Ursula McFarlane, la realizadora británica del documental («One .Deadly Weekend in America»).

Entre las presuntas víctimas de Weinstein, las actrices Rosanna Arquette y Paz de la Huerta cuentan sus experiencias mirando a la cámara. Sus testimonios son emocionantes, valientes, necesarios. Más de ochenta mujeres, entre ellas estrellas como Gwyneth Paltrow o Salma Hayek, han denunciado al exgigante de Hollywood que en 2018 fue inculpado por dos agresiones: una violación en 2013 y una felación forzada en 2006.

Escuchamos además relatos de otras aspirantes a actriz, varias secretarias y ayudantes, excompañeros de las productoras The Weinstein Company y Miramax, como Abby Ex o Mark Gill, todo ello siguiendo el hilo conductor de la investigación llevada a cabo por el periodista Ronan Farrow (y otros colegas que también han contribuido a destapar esta sórdida historia), hijo adoptivo de la actriz Mia Farrov y el cineasta Woody Alen, quien lo publicó en el semanario The New Yorker y ganó un Premio Pulitzer con el reportaje.

Magnate. Visionario. Genio. Harvey Weinstein era el titán de Hollywood hasta que sus víctimas hablaron y el movimiento #MeToo amplificó sus denuncias a lo largo y ancho del mundo. Acosador. Abusador. Violador. Chantajista. Ahora sabemos lo que presuntamente ha sido su modus operandi, sus mecanismos de dominación. «Untouchable» es un testimonio sincero, y por momentos doloroso, sobre sus métodos y los daños colaterales que causaba.

Porque su recorrido no es solo el de un depredador sexual; es, ante todo, una success story, una historia de éxitos de un self-made-man, un hombre que se ha hecho a sí mismo, como le gustan a la ideología neoliberal de esos Estados Unidos donde cualquiera puede llegar a ser presidente. Un producto característico de la industria del entretenimiento, que acostumbra a proporcionar historias que siguen ese mismo modelo excesivo, monstruoso se diría, que provoca situaciones de agresión sexual pero también de manipulación, de dominación de artistas y mujeres, sobre todo de mujeres artistas.

Pero no nos engañemos, el caso de Weinstein no es una excepción sino un síntoma. Hay muchos Harvey como él en el mundo, manifestaciones visibles del machismo primitivo, personajes de un sistema escabroso basado en el poder, el disfrute y el individualismo, del que Weinstein es la representación extrema.

Según la realizadora del documental, Ursula McFarlane, a través de entrevistas con más de 400 personas que han conocido a Weinstein ha intentado hacerse una idea de cómo es el personaje. Y su conclusión es que se trata de alguien «encantador, que adora el cine y la literatura. La gente que quería trabajar con él le seguía hasta la habitación del hotel, porque resultaba muy atractivo, muy poderoso (…) Hay Harveys Weistein en toda la sociedad, en las empresas, en la política, en el deporte…Pero en Hollywood se entiende mejor porque encarna el sueño americano. Yo creo que la historia de Harvey Weisntein es específica, pero es también mítica. Hay muchos  Harvey Weisntein».

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Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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