XX Bienal de Flamenco de Sevilla: “Gitanas”

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La XX Bienal Internacional de Flamenco de Sevilla puso en la escena del Maestranza el 27 de septiembre 2018, el espectáculo “Gitanas” presentando como primeras espadas a la bailaora sevillana de Morón de la Frontera Juana Amaya y a las veteranas cantaoras Tía Juana la del Pipa, jerezana de rancia estirpe y Remedios Amaya de Sevilla, cada una con su elenco de artistas. Con razón todas ellas dijeron al comienzo de sus actuaciones que era un honor actuar en ese importante teatro, porque de verdad, para lo que se vió en escena bastaba un tablao.

Gitanas Juana Amaya © Óscar Romero
Gitanas Juana Amaya © Óscar Romero

Empezó Juana Amaya secundada por su hija, la bailaora Nazaret Reyes, por el excelente guitarrista Juan Campallo, Paco Vega en la percusión y los cantaores Enrique El Extremeño, David Sánchez El Galli, Manuel Tañé y José Antonio Núñez El Pulga. Ellos, los cantaores fueron lo mejor de la actuación, tanto en el cante como en el compás. 

Los cantes y baile fueron por martinete y seguiriya, soleá y bulerías. Nazaret Reyes, quien empezó su aprendizaje del baile cuando estaba en el vientre de su madre, con once años se subió al escenario del Lope de Vega en la Bienal de Sevilla con su madre y Rafael Amargo. A sus 25 años, tiene una experiencia internacional por festivales de prestigio. Baila bien, en la noche del 27 de septiembre en el Maestranza, mejor que su madre. No le vendría mal a Nazaret romper de una vez por todas ese cordón umbilical psicológico, por muy espejo que sea Juana Amaya para ella. Compartieron baile por martinete y seguiriya. La veterana Juana, quizá solo ella sabe porqué, estuvo en tensión todo el tiempo y la transmitió al público. Mucho frenesí sin venir a cuento, parecía estar interpretando algo aprendido, sin conseguir liberar emociones desde dentro, aunque lo intentaba con esfuerzo visible. Algo la bloqueaba, a ratos no seguía el compás que le marcaban sus compañeros. Hasta que llegaron las bulerías. Ahí fue ella, consiguió liberar al duende de sus adentros.

Los cantaores palmeros fueron el alma de la actuación. Cuatro voces flamencas rotundas y distintas, maestros en pausas entre tercios. Sobresalieron Enrique El Extremeño y Antonio Tañé, pero los cuatro, bien conjuntados y muy cómplices cuajaron una actuación de las que hacen época. De la guitarra de Juan Campallo que vamos a decir que el público no sepa. Magistral.

Gitanas Tía Juana la del Pipa © Óscar Romero
Gitanas Tía Juana la del Pipa © Óscar Romero

La segunda, Tía Juana la del Pipa, de rancia estirpe jerezana, con sus 70 cumplidos, a pesar de salir a escena pidiendo disculpas por si algo salía mal, -buena estrategia para de entrada meterse en el bolsillo al respetable- entró mandando y templando, con su figura rotunda, vestida de colores brillantes a la antigua usanza gitana, empezando por su voz única de bronce y aguardiente a partes iguales, que cuando cierras los ojos crees estar escuchando a un cantaor. 

Cantó racialmente, como lo hubiera hecho su madre, la primera Tía Juana la del Pipa, el estilo de Jerez le salía por los cuatro costados y bien claro que lo dejó en su presentación. “Jerez tiene algo especial que da la tierra, todo el mundo canta y baila con un sabor diferente, hasta las palmas de Jerez son distintas”.  Empezó cantando por soleá, siguió por seguiriya, continuó por tientos-tangos y remató por bulerías de Jerez.  Jerez puro, como se cantaba allá por los años veinte del siglo pasado, cante desde las entrañas, como ella avisó al pisar la escena. Grande, grande, Juana la del Pipa, que al llegar a los tientos-tangos no pudo aguantar más la silla y se arrancó a bailar y ya no paró hasta rematar las bulerías. Genio y figura. Llenó la escena, estuvo bien acompañada por la guitarra de Raúl Moreno El Perla y  por las palmas de Fabián Moreno El del Pipa y Tomás de los Reyes El del Pipa. ¿Será por artistas en la familia?

Gitanas Remedios Amaya © Óscar Romero
Gitanas Remedios Amaya © Óscar Romero

No sé que ocurre con Remedios Amaya que tantas veces sorprende con problemas en escena, esta noche de micrófono y sonido, algo impensable en el Maestranza. La acompañó a la guitarra El Perla, en la percusión Isidro Suárez, y en las bulerías del final de su actuación las palmas y jaleos de Carmen Amaya, Samara Moreno, Rosario Villar y Ana Mari González. Su repertorio por taranta, soleá, tangos y bulerías.

Una vez más cayó en el error de involucrar al público en algo que debiera haber olvidado hace muchos años, aquella actuación en Eurovisión con la canción “¿Quién maneja mi barca?” de 1983, con la que consiguió lo más difícil, más difícil que ganar el concurso eurovisivo: Cero votos. Comparando, más difícil que hacer pleno en una quiniela es no tener ni un solo acierto. Pues la cancioncita se ha convertido para Remedios en fijación obsesiva hasta el punto de animar al público a corear el estribillo. ¡Ay Remedios, deja ya de preguntarte quien rayos maneja esa barca fantasmal desde hace 35 años!

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