67 Festival de San Sebastián: Argentina y Uruguay en Horizontes Latinos

Se reseñan las argentinas “La ola verde” y “De nuevo otra vez”, y la chilena “Araña”

Fuera de competición se ha proyectado en Horizontes Latinos “La ola verde”, película documental del director argentino Juan Solanas, poderoso alegato por la legalización del aborto en la Argentina a través de un viaje de cinco mil kilómetros en el que recoge imágenes y testimonios de militantes, de feministas y de víctimas del aborto clandestino, pero también de políticos como su padre Pino Solanas, cineasta y político que defendió  en el Senado la legalización del aborto.

La ola verde fotograma

Juan Solanas y Alejandra Benevento fotografiados por Montse Castillo en SanSebastián. Arriba: fotograma de la película
Juan Solanas y Alejandra Benevento fotografiados por Montse Castillo en San Sebastián. Arriba: fotograma de la película

No obstante la masiva movilización de dos millones de personas “para que sea ley”,  el senado argentino rechazó por 38 votos contra 31, la propuesta de ley aprobada por el congreso de diputados. En este documental militante, filmado con urgencia para influir en el debate sobre la legalización, Juan Solanas opta por mostrar también las manifestaciones de los que se oponen al aborto legal.

Los provida, avanzan sus argumentos promuerte para las mujeres embarazadas contra su voluntad, de la iglesia evangelista al Vaticano, de los políticos al cuerpo médico más reaccionario que confunden Hipócrates e hipócritas.

Construido en  capítulos que van de la militancia feminista a la revolución de las hijas, el documental muestra con espeluznantes testimonios la realidad del aborto clandestino sobre todo en las regiones más pobres de Argentina y la poderosa movilización de las jóvenes contra la sociedad machista y patriarcal, esas hijas que han tomado el relevo de las madres y abuelas de plaza de mayo en su lucha por la libertad y la justicia social, enarbolando simbólicamente un pañuelo verde.

Una movilización ejemplar, empecinada  y masiva que continúa su lucha a pesar de haber perdido una batalla.

Araña fotograma

Andres Wood por Ulises Proust
Andres Wood fotografiado por Ulises Proust en San Sebastián. Arriba, fotograma de la película

En la competición de Horizontes hemos visto una película chilena y otra argentina.
“Araña” es el séptimo largometraje de ficción del director chileno Andrés Wood, ocho años después de “Violeta se fue a los cielos”. Una vez más, como en “Machuca”, Wood vuelve a un tema relacionado con la historia política de Chile y la dictadura militar de Pinochet.

“Araña” relata una historia individual de dos hombres y una mujer, un singular triángulo amoroso entre tres jóvenes militantes fascistas de Patria y Libertad, organización neonazi que participó en atentados y en la desestabilización del gobierno de Salvador Allende en 1970, previos al golpe de estado de 1973. Araña era el símbolo de esa organización neonazi, cuyo diseño recuerda el de la cruz gamada.

Mediante un hábil montaje de flash back, que van de los años setenta a nuestros días, la narración se desarrolla en dos tiempos, con los personajes jóvenes y en más avanzada edad. Para interpretar los papeles de esos tres personajes, Wood ha  recurrido pues a seis actores.

El personaje de Inés, joven y alocada fascista que mantiene una relación triangular con dos militantes de la organización, es interpretado por la actriz española María Valverde. Inés convertida ya en  influyente y calculadora mujer de negocios, madre y abuela está a cargo de la actriz argentina Mercedes Morán, quien aporta a su personaje numerosos matices, pues pasado el tiempo y desaparecida la dictadura militar en el Chile de hoy, el pasado vuelve a llamar a su puerta, poniendo de relieve que la pestilente ideología de la Araña sigue vigente en nuestros días, y muy presente en el poder financiero del país, aunque disfrazada con un barniz democrático. Los criminales de ayer, siguen viviendo hoy en la más absoluta impunidad y el personaje de Inés es uno de ellos.

Para hacer su cine más abierto a un amplio público, André Wood ha optado por el  riesgo de insertar esa historia sentimental triangular en el contexto histórico y social de Chile. Una película que va a provocar sin duda fuerte polémica y que ha sido ya preseleccionada para los Oscar y los Goya.

De nuevo otra vez fotograma

Romina Paula y Diego Dubcovsky por Pablo Gómez
Romina Paula y Diego Dubcovsky fotografiados por Pablo Gómez en San Sebastián. Arriba, fotograma de la película

“De nuevo otra vez” es una ópera prima para el cine de la actriz, escritora y dramaturga argentina Romina Paula. Aunque asegura que actriz no es su principal actividad, la hemos visto ya en el cine en numerosas ocasiones, en películas de Santiago Mitre, Gustavo Taretto o Matias Piñeyro. Su principal actividad es en el mundo del teatro y aquí se estrena como realizadora de cine con una lograda y singular experiencia mezcla de ficción y documental autobiográfico.

Romina Paula interpreta su propio papel en la película, con su  hijo pequeño, su madre y su abuela, recurriendo incluso a fotos de su familia de origen alemán para poner en escena el personaje de Romina, una treintañera en crisis con su compañero que se refugia con su hijo en casa de su madre, viajando de Córdoba a Buenos Aires.

El relato se descompone en dos partes, las conversaciones con su madre y abuela,
mientras cuida del niño y los encuentros con las amigas. Situaciones que le permiten hacer una reflexión sobre la  dificultad de ser amante, esposa y madre, sobre la maternidad y la sexualidad, o sobre la condición femenina en esta sociedad patriarcal.

Citando a María Luisa Bemberg, cineasta, productora y feminista ya fallecida, Romina se afirma como “Señora de nadie” y nos habla también de la revolución de las hijas, que escuchan música trap, combaten por la libertad sexual y la legalización del aborto, dignas herederas de esas madres y abuelas de plaza de mayo que les prepararon el terreno en  su lucha por la libertad y la justicia en Argentina.

Romina extiende su reflexión a la educación de los hijos, la diferencia sexual, la sociedad patriarcal, el torbellino urbano y la vida rural más en contacto con la naturaleza, pero también sobre el arte y el cine con esa eterna cuestión: ¿Hay que entenderlo todo, o basta con sentirlo, disfrutando de esa visión que nos interroga y emociona?

Su final abierto es una forma de reivindicar la libertad de la mujer  en sus opciones de vida, o de orientación sexual, en esta sociedad machista argentina, en donde el tema del aborto clandestino, o de la violencia contra la mujer, ocupa la primera plana de la actualidad.

Los equipos de estas tres películas han participado en los encuentros de Desayunos Horizontes en San Sebastián.

Únase a más de 1100 personas que apoyan nuestro periódico

Podrás comentar, enviar sugerencias y además podrás acceder de forma gratuita a eBooks, póster y contenidos exclusivos de nuestros colaboradores.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.