El tribunal de primera instancia de West Kowloon de Hong Kong ha condenado este 9 de febrero de 2026 a veinte años de cárcel a Jimmy Lai, de 79 años, el empresario periodístico más importante y activista prodemocracia de Hong Kong, por «complot de sedición y colusión con potencias extranjeras».

Para la organización Human Rights Watch (HRW) la condena equivale a una «sentencia de muerte». En la lectura de la sentencia estuvieron presentes Teresa Lai, esposa del condenado, y el cardenal emérito Joseph Zen Ze-kiun.
Han sido inútiles todas las presiones efectuadas por los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos, así como las ejercidas por diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos. «Tras examinar la grave conducta delictiva de Lai –dice el documento judicial que resumen una vista que apenas ha durado unos minutos- (…) el tribunal ha estimado que la pena total para Lai en este caso debe ser de veinte años de cárcel».
Se trata de la condena más grave pronunciada en base a la Ley de Seguridad Nacional impuesta en 2020 por China a la antigua colonia británica de Hong Kong, retrocedida el 1 de julio de 1979 a China, con una cláusula de salvaguarda de los derechos de sus habitantes que no debía finalizar hasta 2047 y que ya hace años que el gobierno dictatorial de Xi Jinping no respeta.
En un comunicado, Sebastian, hijo de Jimmy Lai, ha confesado sentirse aterrorizado: «Condenar a mi padre a esta pena draconiana es devastador para nuestra familia y pone su vida en peligro. La sentencia) marca la destrucción total del sistema judicial de Hong Kong y el final de la justicia».
Presente en el box de los acusados durante la lectura de la sentencia, Jimmy Lai ha permanecido impasible según testigos presenciales. Cuando se lo llevaban saludó con un gesto a quienes se encontraban entre el público: su esposa Teresa y algunos antiguos periodistas del Apple Daily, el periódico prodemocracia que fundó y que hoy permanece cerrado por orden gubernamental.
El pasado 15 de diciembre de 2025, tras un proceso que los defensores de los derechos humanos aseguran que significó «el final de la libertad de prensa que durante mucho tiempo enorgulleció al territorio de Hong Kong», Jimmy Lai fue acusado de tres cargos. En la sentencia dictada hoy el tribunal ha dicho que tiene en cuenta los dos años de otra condena anterior por fraude, lo que de hecho supone que estará encarcelado los próximos dieciocho años.
Acusado de «querer derrocar al Partido Comunista chino», la condena se basa en la Ley de Seguridad Nacional impuesta por China a raíz de las manifestaciones prodemocracia que se produjeron en Hong Kong en 2019.
En el escrito de acusación, los jueces aseguraban que Jimmy Lai «ha alimentado rencor y odio hacia China durante gran parte de su vida de adulto», y le presentaban como el cerebro de complots destinados a fomentar actuaciones hostiles de países extranjeros contra Hong Kong y China, y de la puesta en práctica de diversas sanciones e incluso un bloqueo.
Jimmy Lai se encuentra encarcelado desde 2020 «aislado a petición propia» según las autoridades carcelarias. Su familia está preocupada porque su salud no es buena.
«La pena de cárcel pronunciada contra Jimmy Lai es un ataque a sangre fría contra la libertad de expresión que ilustra perfectamente el sistemático desmantelamiento de los derechos que caracterizaban a Hong Kong en otros tiempos», ha escrito Amnistía Internacional en un comunicado.
«La grave condena que recae sobre Jimmy Lai, de 79 años y con pasaporte británico, equivale de hecho a una sentencia de muerte», ha repetido Human Rights Watch, mientras que las autoridades de la isla aseguran que este caso «no tiene nada que ver con la libertad de expresión, o de prensa».
El gobierno dictatorial de Pekín ha manifestado apoyar «firmemente a Hong Kong en la defensa de la seguridad nacional conforme a la ley, y en la represión de los actos criminales que la ponen en peligro».
Juicio dilatado
Iniciado en diciembre de 2023, el proceso del magnate de la prensa y militante prodemocracia hongkonés Jimmy Lai debía terminar el jueves 14 de agosto de 2025 con las últimas intervenciones de la fiscalía –que ha pedido para él cadena perpetua- y la defensa, pero a última hora, tuvo que suspenderse a causa de un tifón que amenazaba a Hong Kong.
Jimmy Lai, de 79 años, ex fundador, propietario y director del diario Apple Daily –hoy cerrado por las autoridades de Hong Kong, fieles a las órdenes del gobierno chino- estaba acusado de «conspiración para coludir con fuerzas extranjeras» y «conspiración para publicar documentos sediciosos» -dos cargos que contempla la liberticida Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, aprobada en junio de 2020 y reforzada en marzo de 2024.
Jimmy Lai podría morir en la cárcel
En declaraciones a la BBC, Sebastian Lai, hijo del empresario en posesión de las nacionalidades china y británica, se une a las organizaciones internacionales que, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Reporteros sin Fronteras, llevan años apoyando la inocencia del acusado y pidiendo su puesta en libertad, entre otras cosas por su preocupante estado de salud tras permanecer tanto tiempo en régimen de aislamiento.
Sebastian Lai ha recorrido el mundo denunciando la detención de su padre y condenando a las autoridades de Hong Kong por castigar «actuaciones que deberían aplaudirse. Mi padre está en la cárcel por decir la verdad, tener un corazón valiente y un espíritu libre (…) Su muerte demostraría que no hemos defendido a uno de nuestros ciudadanos más valientes».
Desde su detención junto a otros seis miembros directivos del Apple Daily en diciembre de 2020, Jimmy Lai – que padece diabetes y es propietario también de la cadena de tiendas de la marca de ropa Giordano y de la sociedad de comunicación NextDigital– está sometido a un estricto régimen en la cárcel, donde prácticamente no le da la luz natural y solo dispone de cincuenta minutos diarios para hacer ejercicio.
Está «detenido en condiciones inhumanas, privado de toda dignidad y libertad», denuncia Reporteros sin Fronteras (RSF), que pide su libertad y la de los otros seis miembros del Apple Daily que continúan detenidos.
Al contrario de otros empresarios que se han plegado a las pretensiones del dictatorial gobierno chino sobre la isla, Jimmy Lai se ha convertido en uno de los críticos más feroces del estado chino y en un acérrimo defensor de la democracia en el antiguo territorio británico. «Soy un rebelde nato» declaró a la BBC en 2020, en una entrevista celebrada pocas horas antes de ser inculpado.
Durante los cinco años de su detención se le ha negado sistemáticamente la posibilidad de elegir abogados, de un juicio con jurado, y de contar con un testigo, al que habrían torturado. Anteriormente, Jimmy Lai ya fue condenado a cinco años y nueve meses de cárcel por una acusación de fraude fiscal –un «montaje» denunciado por las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos- y cumplió una pena de veinte meses de cárcel por su participación en manifestaciones prodemocracia «no autorizadas». En noviembre de 2024, le grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre detenciones arbitrarias, concluyó que la detención de Jimmy Lai es arbitraria e ilegal.
En las mismas fechas, el Parlamento Europeo adoptó cuatro resoluciones exigiendo la libertad del empresario y denunciando la degradación de la prensa en Hong Kong. En abril de 2024, una delegada de RSF fue detenida e interrogada en el aeropuerto internacional de Hong Kong, y después expulsada del territorio.
Desde hace más de treinta años, Jimmy Lai defiende la libertad de prensa. En 1995 fundó Apple Daily, uno de los últimos medios de comunicación críticos del régimen chino, cerrada en 2021 al tiempo que sus trabajadores eran perseguidos y detenidos. Desde 2020, el gobierno hongkonés ha acosado al menos a veintiocho periodistas, ocho de los cuales permanecen detenidos.
Jimmy Lai nació en Guangzhu, una ciudad del sur de China, en una familia rica que perdió todo cuando los comunistas llegaron al poder en 1949. Tenía doce años cuando escapó de su pueblo y llegó a Hong Kong como grumete clandestino en un barco de pesca. Aprendió inglés mientras desempeñaba diversos trabajos precarios y fundaba la firma de ropa Giordano, que se convirtió en un éxito sin precedente. Pero, cuando en 1989 el gobierno chino sacó sus tanques para reprimir las manifestaciones prodemocracia en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, Jimmy Lai se convirtió en un militante comprometido, escribiendo crónicas que denunciaban la masacre y fundando una editorial.
Mientras las autoridades chinas reaccionaban amenazando con cerrar sus empresas en el continente, Lai decidió venderlas y fundó una serie de cabeceras populares en Hong Kong, entre ellas el digital Next y el diario Apple Daily lo que, en un paisaje mediático local cada vez más timorato, le convirtió para muchos hongkoneses en un héroe que se arriesgaba criticando a las autoridades, quienes empezaron a considerarle un traidor que amenazaba la seguridad nacional.
En los últimos años, asaltantes enmascarados prendieron fuego al domicilio y la sede social de las empresas de Lai, quien también fue víctima de un complot para asesinarle. Cuando, en junio de 2020, el gobierno chino aprobó la Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, Lai declaró a la BBC que «significaba la sentencia de muerte del territorio autónomo “que acabaría siendo tan corrupto como China».



