EEUU: los veteranos convierten la guerra de Irán en un problema electoral para Trump

La guerra con Irán ha entrado en la campaña legislativa estadounidense a través de un grupo difícil de descalificar como contrario a las Fuerzas Armadas: antiguos militares que cuestionan la continuidad de la intervención y la falta de límites impuestos por el Congreso. Algunos veteranos conservadores apoyan ahora a candidatos demócratas con experiencia castrense en distritos habitualmente favorables a los republicanos.

El movimiento no constituye una ruptura general del voto veterano con el Partido Republicano. Cerca de seis de cada diez antiguos militares respaldaron a Donald Trump en 2024, según AP VoteCast. La novedad consiste en que la guerra está permitiendo a los demócratas competir por ese electorado en Colorado, Virginia, Carolina del Sur y otros territorios con una fuerte presencia militar.

La información original publicada por el Observatorio Trump en Aquí Madrid reúne los casos documentados y sitúa este desplazamiento dentro del escenario demoscópico de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

El apoyo a las tropas se separa del apoyo a la guerra

La principal disputa política no gira en torno al reconocimiento de los militares, sino a la autoridad para prolongar las operaciones. La Constitución concede al Congreso facultades sobre la declaración de guerra y la financiación, mientras el presidente ejerce como comandante en jefe. Las votaciones celebradas durante los últimos meses no han resuelto el desacuerdo sobre el alcance de esos poderes.

Los candidatos demócratas que sirvieron en las Fuerzas Armadas tratan de ocupar un espacio que durante años favoreció a los republicanos. Su argumento sostiene que respaldar a los soldados también exige supervisar la misión, conocer sus objetivos y reclamar al Ejecutivo una estrategia para terminarla.

La campaña republicana responde que una retirada sin resultados dañaría la seguridad y convertiría las bajas ya sufridas en un sacrificio inútil. Esa posición conserva un apoyo importante entre los veteranos y obliga a evitar dos simplificaciones: el rechazo nacional a la guerra no equivale automáticamente a voto demócrata y quienes la defienden no representan necesariamente a todo el electorado conservador.

Colorado prueba la capacidad de ampliar el mapa

La estrategia tiene su prueba más inesperada en el quinto distrito de Colorado. La circunscripción, centrada en Colorado Springs, alberga cinco instalaciones militares, entre ellas Fort Carson y la Academia de la Fuerza Aérea, y se encuentra entre los distritos con mayor proporción de veteranos del país.

La candidata demócrata Jessica Killin, antigua capitana, paracaidista y oficial de la Policía Militar, compite contra el representante republicano Jeff Crank. Ningún demócrata ha representado el distrito desde su creación y Trump lo ganó por nueve puntos en 2024.

Entre quienes respaldan a Killin se encuentra Lou Christensen, coronel retirado de la Fuerza Aérea, republicano registrado y veterano durante veintiocho años. Según explicó a Associated Press, considera necesario que el poder legislativo imponga límites al presidente cuando una decisión pueda vulnerar la Constitución.

Crank defiende la intervención en Irán y sostiene que sus electores quieren completar la misión. También afirma que discrepa de Trump en cuestiones concretas, como el traslado del Mando Espacial de Colorado a Alabama, aunque reconoce que no acostumbra a convertir esas diferencias en enfrentamientos públicos.

La única encuesta pública localizada en el distrito fue pagada por la campaña de Killin y elaborada por Global Strategy Group, una firma demócrata. Del 16 al 21 de julio entrevistó a 450 votantes probables y situó a Crank en el 45 por ciento y a Killin en el 44 por ciento, con un 11 por ciento de indecisos y un margen de error de 4,6 puntos. La carrera aparecía en empate estadístico, pero el patrocinio partidista y la fecha del trabajo de campo impiden presentar ese resultado como una fotografía independiente y actual.

Dos veteranas disputan el control de un distrito de Virginia

El segundo distrito de Virginia plantea un enfrentamiento distinto porque las dos candidatas sirvieron en la Armada. La antigua representante demócrata Elaine Luria intenta recuperar el escaño que perdió en 2022 frente a la congresista republicana Jen Kiggans.

Luria acusa a Kiggans de haber rechazado resoluciones destinadas a detener operaciones militares sin autorización parlamentaria. Kiggans, quien fue piloto de helicópteros, mantiene que el presidente dispone de facultades para proteger los intereses estadounidenses. La discusión no enfrenta una candidatura militar con otra civil, sino dos interpretaciones sobre la obediencia, la responsabilidad política y el control de la guerra.

En Carolina del Sur, la vicealmirante retirada Nancy Lacore compite por el primer distrito tras haber sido apartada de la jefatura de la Reserva Naval durante la reorganización impulsada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Su candidatura permite a los demócratas relacionar la intervención en Irán con los cambios en la dirección militar y la lealtad institucional exigida a los altos mandos.

El rechazo nacional alcanza también a los republicanos

El deterioro de la opinión pública ofrece a esos candidatos una base más amplia que la oposición demócrata. La encuesta de AP-NORC, elaborada del 24 al 28 de septiembre, concluyó que el 69 por ciento de los adultos considera que la guerra no ha merecido la pena y que el 71 por ciento desaprueba la gestión de Trump sobre Irán.

El estudio entrevistó por internet y teléfono a 2140 adultos mediante AmeriSpeak, el panel probabilístico de NORC en la Universidad de Chicago, y tiene un margen de error de 2,9 puntos. La muestra representa a la población adulta nacional: no mide específicamente a los veteranos ni permite proyectar el resultado de ningún distrito.

El Pew Research Center obtuvo una conclusión parecida entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre: el 65 por ciento desaprobaba la gestión presidencial de la acción militar y el 33 por ciento la aprobaba. Entre republicanos y simpatizantes republicanos, la aprobación descendió del 69 por ciento medido en marzo al 63 por ciento en octubre.

Ese descenso de seis puntos dentro de la coalición conservadora ayuda a explicar la aparición de apoyos cruzados, aunque la mayoría republicana continúa respaldando la gestión de Trump. El fenómeno relevante no es una deserción masiva, sino la posibilidad de que un grupo reducido resulte decisivo en contiendas con diferencias estrechas.

Una ventaja nacional que debe traducirse en escaños

El promedio de Track the Vote del 15 de octubre concede a los demócratas una ventaja de 8,7 puntos en el voto genérico al Congreso. La cifra agrega encuestas nacionales y no constituye una proyección de escaños, porque el reparto territorial puede producir mayorías diferentes al resultado agregado.

En los 37 distritos considerados competitivos por el Battleground District Project de Cook Political Report, los demócratas obtenían el 49 por ciento y los republicanos el 47 por ciento. El estudio entrevistó del 8 al 11 de septiembre a 1052 votantes probables y tiene un margen de error de 3,02 puntos, por lo que la diferencia queda dentro del intervalo.

La campaña de los veteranos demócratas intenta convertir el rechazo a la guerra en una modificación del mapa, no solo en una ventaja nacional. Si logran competir en escaños conservadores como el de Colorado y recuperar distritos oscilantes como el de Virginia, el debate sobre Irán podría alterar la composición de la Cámara y reforzar la capacidad parlamentaria para fiscalizar a Trump.

Las encuestas disponibles todavía no permiten atribuir a la guerra una victoria concreta ni anticipar el resultado de esas candidaturas. Sí muestran que la intervención ha dejado de ser únicamente un asunto de política exterior: se ha convertido en una discusión electoral sobre quién puede ordenar, financiar y prolongar el uso de la fuerza en nombre de Estados Unidos.

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