Macron ha fracasado una vez más en su tentativa de reprimir el movimiento estudiantil y social, mientras intentaba ganar tiempo y provocar el desgaste de la movilización popular. Los chavales de los liceos están dando una buena lección a las centrales sindicales y a los partidos políticos, pues su movilización brutalmente reprimida por la policía, ha sido la chispa que ha encendido esta poderosa movilización.

«Qué vergüenza un gobierno que mutila y reprime a sus hijos», decía una madre en la manifestación, la violencia policial contra la juventud ha provocado la solidaridad de sus padres y familias, de sus profesores, y de los trabajadores del sector público y privado más motivados ahora para reclamar sus propias reivindicaciones.
Desde el 29 de septiembre en que empezó el movimiento de los liceos, la movilización ha ido aumentando a pesar de la violenta represión, ilustrada con pruebas en las redes sociales en internet. Del 17 al 24, al 31 y ahora al 5 de noviembre, el gobierno ha contestado y sigue haciéndolo con la violencia policial. No siempre logra su objetivo, cuando las manifestaciones son masivas.
Tras la huelga de hoy el gobierno acaba de anunciar un tímido pasito atrás, reconociendo que detrás de todo esto hay reivindicaciones legítimas de diversos sectores sociales y no como han dicho y siguen diciendo una «inadmisible violencia urbana».
Frente a la violencia policial instaurada por el gobierno de Macron como «gestión normal del orden público», las concesiones económicas no serán suficientes para calmar aquí los ánimos. Justicia y reparación es necesaria para afirmar el Estado de derecho, como lo reclaman también colectivos de magistrados y abogados en Francia.
De los 500.OOO manifestantes en las anteriores movilizaciones, hemos pasado ahora a 1.600.000. En París una gigantesca manifestación densa y pacífica de 350.000 personas de todas las edades, incluso familias con niños pequeños, ha ocupado la distancia que separa la plaza de la República de la plaza de la Nación, más de cuatro kilómetros, desmintiendo si falta hacía la propaganda mentirosa del gobierno y de la prensa dominante sobre la «violencia de los islamo izquierdistas». Propaganda servida en bandeja por los neofascistas del RN hoy debidamente «normalizados”.
La «prensa» xenófoba como CNews, del grupo Bolloré, multada en decenas de ocasiones por apología del racismo y calumnias, es por vez primera el blanco de las reivindicaciones populares, que exigen del gobierno la prohibición de dicho canal de TV cuya propaganda contribuye a la violencia de grupos neonazis, responsables del reciente asesinato racista y tiroteo terrorista de Trappes.
Una manifestación que ha reunido la convergencia de luchas y reivindicaciones, de los liceos y universidades a los trabajadores en defensa de los servicios públicos, por aumentos salariales, y contra la carestía de la vida provocada por la política antisocial de Macron y su gobierno.
Por fin el conjunto de las centrales obreras, FO, CGT, CFDT, SOLIDAIRES, etc. se han manifestado unitariamente con los sindicatos de estudiantes. La convergencia de luchas, pesadilla de Macron, estaba hoy en las calles de Francia y va a seguir el tiempo que sea necesario en este caótico fin de reino de un monarca aislado y minoritario.



