Alegato sobre la intimidad en Internet

¿Por qué un nudista se asombra entre señores con traje vestidos?

Imaginemos dos escenarios:

  1. Intimismo. Una tenue luz sobre un libro cualquiera en casi silencio. Perdido en su soledad, el sonido del papel numerado nos describe la lectura de cualquier texto por cualquier individuo. Su espacio es un hueco opaco tras una puerta cerrada para no perturbar. La estancia está cargada de objetos no funcionales.
  2. Exhibicionismo. Un narrador rememora junto a otros que parecen detenerse en un espacio casi vacío. Éste, el narrador, cuenta una extensa historia dentro de una urna de cristal alrededor de una luz amplia, perdida en una sala de nadie. De entre los transeúntes habrá quienes escuchen, apropiándose la resonancia de la voz y memorizando los gestos con sus sonidos para repetirlos.

Una acción narrada necesita de un actor anónimo entre otros, como característica propia de la oralidad, la no-apropiación del objeto narrado y su memorización como suceso. Enfrente el concepto burgués de la autorreferencialidad del yo, que queda compuesto en la cultura escrita del espacio propio, en un lugar ocupado de objetos apropiados.

Identificadas ambas categorías: oralidad y escritura, quisiera superar la intromisión psicológica en su avidez por el espacio íntimo en el poder de la experimentación de un hábitat de acceso.

El artista interactivo Masaki Fujihata en un catálogo de la edición de 2001 de “Ars Electrónica” explicaba: «La acción en tiempo real es capaz de romper – mucho que la lectura/escritura – la barrera que separa la expresión del creador de la vivencia del usuario. No se trata de un documento, sino de un acontecimiento que tiene lugar aquí y ahora». El acto performativo como posible actividad-oral-comunicada no oculta su propia ‘creatividad performatizada’. Constituyendo hábitats de acontecimientos, espacios donde sucede lo que puede recrearse en la memoria posible.

En el límite entre el ‘ego’ y el ‘ethos’ transcendemos lo personalísimo-psicológico, efectuándose una posible identificación entre idénticos sincrónicos en un suceso contingente. La sincronía del suceso se encuentra en este presente de este acto comunicativo. Entonces, ¿hablaríamos de un nudista entre desconocidos?

Disculpen la dificultad del texto, tampoco ser nudista es sencillo.

Más allá del ‘Broadcasting’ nos encontramos un acá tecnológico que nos posibilita a interactuar en tiempo real. La ‘difusión masiva’ comenzó con las emisiones de radio y con la expansión de una arquitectura espacial diseñada por ondas electromagnéticas, relacionando un nodo emisor con muchos nodos receptores y reproduciendo un sentimiento de identidad compartida al hacer focalizar un acontecimiento. Un suceso que a la medida de un guión, podría controlarse a través de una emisión en diferido o podría descontrolarse con una emisión en directo.

Olvídense en su imaginación de discriminar entre espacios, ahora que la existencia del espacio online nos brinda la posibilidad de negar lo que es de lo que pensamos que es, o eso se pretende. Y miren al ciberespacio como la posibilidad de transformar nuestra escueta visión de la anterior definición y experimentación del espacio y su construcción social.

El espacio social es un espacio performativo, construido sobre sucesos inmediatos y sincrónicos. Nuestra actividad creativa nos aproxima a esa idea de John Langshaw Austin en defensa de los ‘actos ilocutivos’ en su libro “Cómo hacer cosas con palabras” donde sobre la superación del debate de lo verdadero o lo falso nos llevaba a entender que las palabras sucedían en un entorno dispuesto para ello. Podemos preguntarnos, ¿ha aumentado nuestra posibilidad de actuar cuando actuar supone experimentar de manera inmediata en una acción compartida?

En este momento con el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) todos/as podemos ser creativos/as.

Nuestra geografía performativa supera los escenarios de acceso habituales, aquellos de aquella definición escueta del espacio, para alcanzar en su accesibilidad espacios de sucesos que no dejan de ser espacios sincrónicos compuestos por características donde es posible el reconocimiento del otro. La identificación se efectúa entre sus idénticos sincrónicos si se reconocen en su espacio intersubjetivo.

La psique representó esa virtualización del mundo con su meta-efecto inconsciente. El tratamiento de los lugares comunes de los conceptos freudianos cuando fueron exportados de los ámbitos privados de las consultas socializaron esa mirada y entendimiento del mundo. Reconvirtiendo la idea del tabú y de lo oculto en una parcela de la mente-humana dispuesta a ser habilitada para haciendo una psique profunda dar forma a un bisturí que extraía de los sueños y deseos. El problema es nuestra persistencia a ocultar pues, también, de esta manera nos identificamos inconscientemente con nuestros idénticos sincrónicos. Siguiendo con John Langshaw Austin y usando de su concepto ‘falacia descriptiva’ deberíamos decir, «Deje de describirme, por favor. Realícese y no me haga mentir».

Como seres vivientes no nos queda más que experimentar con otros.

¿Por qué lavaríamos a mano si tuviéramos lavadora? ¿Por qué y de qué manera imposibilitaríamos acceder si nos hemos dotado de la accesibilidad a un espacio mucho más amplio? Los niños y niñas deseosos de experimentar (debe de ser parte de nuestro ADN del y para el desarrollo cognitivo) son nuestros nuevos exploradores del espacio que en parte está compuesto por nuestra sagacidad adulta para mentir, porque aún nos gusta rememorar desde las habitaciones propias esos relatos ocultos e inconfesables donde los tales se identifican entre sueños en redes de Internet privadas y encriptadas para manifestar que en otros espacios públicos jamás serán nudistas sino señores de traje y corbata.

Aseguro que no me dan miedo las Flashmob ni tan siquiera los Escraches porque en su acción en el espacio público, el online o el offline o el que quede por descubrir, sabré reconocer, sincronizarme, identificarme o no identificarme con su correspondiente ethos. Pero, ¿qué ocurre en el espacio privado?

Por favor, ¡no ‘balcanicemos’ nuestra red! Este es el peligro.

Quizá se hayan reconocido en alguno de los escenarios, el a. o el b. que exponía al principio o en ambos a la vez. Lo dejo a su elección, pero miren, a su vez, cómo han experimentado esta breve lectura si desde uno u otro y porqué.

Kepa Paul Larrañaga
NETólogo, Especializado en Derechos de Infancia. Experto en “Gestión estratégica y liderazgo social”, por el Programa del Departamento de Gestión Pública del IESE. Actualmente (desde enero de 2014 hasta la actualidad en relación a infancia y adolescencia): ➣ Codirector del libro coeditado por UNED, Ministerio de Justicia y Thomson Reuters­Aranzadi "Menores e Internet". ➣ Coordinador del “Diccionario de Política e Intervención Social sobre Infancia y Adolescencia” coeditado por FAPMI (Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil), SENAME (Servicio Nacional de Menores de Chile) y Thomson Reuters­Aranzadi. ➣ Miembro del “Grupo de Trabajo Público­Privado de Menores e Internet” de Red.es para la Agenda Digital española. ➣ Evaluador del II PENIA (Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia). ➣ Vocal Asesor de la Cátedra Santander Derecho y Menores de la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) ➣ Miembro de OCTA (Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales)

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