Amy Winehouse y Kurt Cobain: vidas paralelas

Cuando la muerte llega a los a los veintisiete

A la muerte de Amy Winehousese muchos observadores se dieron la cuenta de que algunos de los mejores músicos y cantantes habían muerto, como ella, a la edad de veintisiete años y se dispararon las especulaciones sobre esta cifra maldita.

En efecto, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones y Kurt Cobain también habían dejado este mundo a esa edad temprana en la que casi todo está por hacer. Y no sólo cantantes: también el pintor Jean Michel Basquiat murió a los veintisiete, en 1988, y el jugador de baloncesto Fernando Martín en 1989.

La editorial Lunwerg acaba de publicar las biografías de las dos últimas víctimas de la maldición de los 27: Kurt Cobain y Amy Winehouse.

Más fuerte que ella

Amy Winehousese por Pezones revueltos
Amy Winehousese por Pezones revueltos

El libro de la periodista Susana Monteagudo dedicado a la biodiscografía de Amy Winehouse lleva como subtítulo “Stronger tan her” en alusión a una de las canciones de “Frank”, su primer álbum, la titulada Stronger than me. La letra alude a la exigencia a un novio al que califica de niño afeminado para que sea más fuerte que ella, como corresponde a un hombre: “todo lo que necesito es que mi hombre cumpla su rol”. Como se ve, el machismo no es sólo cosa de hombres.

El libro, con excelentes ilustraciones de María Bueno, alias @pezones revueltos, hace un recorrido por la convulsa vida de Amy Winehouse, partiendo de la infancia de una niña rebelde de una familia judía del Southgate londinense que se alimentaba de la música que le recomendaban su hermano, periodista musical, y su abuela Cynthia, una cantante de poco éxito que había sido novia del músico Ronnie Scott.

Gracias a ellos pudo escuchar muy pronto los discos de Etta James, Sarah Vaugham, Ella Fitzgerald, Carole King, Billie Holiday y Dinah Washinton, una música en la que se refugió después del divorcio de sus padres cuando tenía nueve años. Después vinieron el soul de Otis Redding, Sam Cooke y Nina Simone y la pasión por el hip-hop. Gracias a ellos descubrió también a Hendrix y el jazz de Thelonius Monk y Ray Charles, el blues de Muddy Waters, y más tarde a Michael Jackson y Alanis Morisette.

Además Winehouse era una gran aficionada al cine (Scorsese, Tarantino, los Coen, Spike Lee) y lectora de Dostoievski, Nabokov, Bukowski y el Salinger de “Guardián entre el centeno”.

De esta cultura bebió las influencias que desembocaron en un estilo propio y original cuya evolución frustró la muerte.

El valor más destacado de Amy Winehouse era su voz, profunda, conmovedora, rasgada y muy próxima a la de las cantantes negras que admiraba. Con ella grabó dos discos excepcionales, “Frank” (2003) y “Back to Black” (2006), una obra maestra que situó a Amy Winehouse para siempre entre las mejores de este siglo.

El libro analiza una a una las canciones de ambos álbumes y también la del tercero, “Lioness: Hidden Treasures”, un póstumo hecho de descartes, versiones, demos y un par de temas nuevos; un disco que nunca debió publicarse.

Entre las causas de la deriva que la llevó desde la rebeldía de inconformista a la autodestrucción por consumo de drogas y alcohol, la autora apunta a las giras extenuantes, el asedio de los medios, la muerte de su abuela y sobre todo los continuos fracasos sentimentales causados por los traumas de infancia que instalaron en su sicología una enfermiza dependencia de los hombres.

Desde su primer amor, Tyler James, con quien se inició en la música como intérprete, pasando por el periodista Chris Taylor y un tormentoso romance con Blake Fielder, los músicos Alex Clare y Pete Doherty, el actor Josh Bowman… hasta llegar al director de cine Reg Traviss, con quien parecía haber encontrado el equilibrio que estaba buscando. Era su pareja cuando el 22 de julio de 2011 la muerte la sorprendió en la mansión que acababa de comprar en su barrio londinense de Candem.

Vida de este chico

Kurt Cobain cubierta About a boy
Kurt Cobain por Alex de Marcos

Kurt Cobain, el líder de Nirvana, no murió por sobredosis de droga, aunque había llegado a unos niveles de consumo que desde hacía tiempo hacían temer un desenlace trágico. Se pegó un tiro en el invernadero de su casa de Seattle (Washington) el 5 de abril de 1994, días después de su último concierto en Munich.

El libro que acaba de publicar Lunwerg, “Kurt Cobain. About a boy” es una espléndida biografía escrita por Carlos García Miranda e ilustrada por Alex de Marcos, que hace un recorrido por una vida de Cobain en muchos casos muy similar a la de Amy Winehouse: padres divorciados, infancia complicada, problemas de adaptación, tíos protectores, relaciones tempranas con las drogas y el alcohol…

Las influencias musicales de Cobain comenzaron con las canciones de los Monkees y las baladas de los Beatles para saltar pronto a Led Zeppelin, Black Sabbat, AC/DC, Ramones y el punk-rock de Pixies, Kiss, Sex Pistols, REM y Metallica. También el glam rock de David Bowie y el blues de Lead Belly.

Con todo eso creó un nuevo estilo que fue bautizado como sonido grunge (sucio), un término despectivo que se refería a aquellos chicos vestidos con camisetas sudadas, vaqueros rotos y zapatillas, que exhibían su suciedad a los funcionarios y administrativos encorbatados de los centros financieros donde el capitalismo explotaba a los trabajadores y frustraba las expectativas de los jóvenes de la Generación X, la mejor preparada de la historia y la más maltratada por el sistema.

Con esos mimbres Kurt Cobain y Nirvana grabaron cuatro discos que superaron todas las expectativas de las discográficas, vendieron millones de copias y quedaron para la posteridad como testimonio de una época. “Nevermind” está considerado como uno de los diez mejores del siglo XX.

El libro no sólo es una biografía de Kurt Cobain sino que al mismo tiempo es también otra paralela de su compañera, la actriz Courtney Love. Y del amor tóxico de la pareja, una de las más autodestructivas de la historia, así como de sus relaciones, unas veces apasionadas y otras tormentosas.

También se analizan canción a canción los discos de uno y otra, sus intentos de suicidio, los problemas con la hija de ambos Frances Bean Cobain y las carreras de madre e hija tras la muerte de Kurt.

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