Argelia: el exministro de Interior Noureddine Badaoui dirigirá la transición

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El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, ha nombrado al hasta ahora ministro de Interior, Noureddine Badaoui, como nuevo primer ministro encargado de formar un gobierno de transición; y ha creado un nuevo cargo gubernamental, el viceprimer ministro, para el que ha designando al diplomático y experto en mediación en crisis políticas Ramtan Laamamra.

Ramtane Lamamra
Ramtane Lamamra

Estos nombramientos de Bouteflika se ha hecho al tiempo que decretaba su propia renuncia a concurrir a las próximas elecciones presidenciales de abril de 2019, que han quedado pospuestas; y en un total de siete decretos procedía al cese del primer ministro Ahmed Ouyahya; al cese del presidente y los miembros del Consejo Electoral Nacional; y a la creación de una Comisión Nacional Integral e Independiente que disfrutará de las competencias necesarias para “estudiar, elaborar y aprobar todo tipo de reformas que constituirán la base del nuevo régimen”.

Desde el viernes 8 al domingo 10 de marzo de 2019, Argelia ha vivido una ajetreada agenda política y muchos movimientos para responder al pulso de los ciudadanos argelinos que, tras el rezo del viernes, salieron en masa a las calles a lo largo y ancho del país para exigir la retirada de la candidatura de Abdelaziz Bouteflika a un quinto mandato.

Mientras Argelia se movilizaba, en el Hospital Universitario de Ginebra, donde se encontraba el rais para más chequeos médicos, sus asesores más cercanos trataban de responder al pulso de la ciudadanía. Desde Suiza se saludaba el pacifismo y la urbanidad de las manifestaciones, y se aseguraba que el presidente en funciones no renunciaba a su candidatura, al mismo tiempo que prometía cambios fundamentales en la estructura del Estado en el primer año del mandato, desde Argel, el jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Saleh, mantenía un tono amenazador.

Lejos de amedrentarse, los ciudadanos argelinos del interior y de la diáspora respondían con más manifestaciones y huelgas, lo que ha obligado al general Gaid Saleh a reaparecer y asegurar que el ejército y el pueblo estaban en el mismo bando, para inmediatamente después volar en un viaje relámpago a los Emiratos Árabes Unidos para recabar apoyos de Estados Unidos, Francia y la Unión Europea, con resultados negativos, asegura el portal, cercano al Elíseo mantenía un tono amenazador

Sin posibilidades de un nuevo Egipto, las autoridades argelinas han tenido que apresurar sus planes y regresar de urgencia de Suiza a Argel el domingo 10 por la noche para que el presidente Bouteflika apareciera la tarde de este lunes 11 de marzo y firmara siete decretos en respuesta a las proclamas populares al grito de “el pueblo quiere cambiar el régimen”.

El rais ha aparecido en televisión por primera vez desde que viajara a Suiza hace dos semanas. En su audiencia, recibió a varios cargos, desde el primer ministro Ahmed Ouyahya, cesado, al jefe de Estado Mayor Gaid Saleh, entre otros, y en un comunicado se anunciaron siete decretos que abren una nueva etapa a partir de hoy en el país magrebí.

Nada más saberse las medidas tomadas por el palacio de El Mouradia, los ciudadanos argelinos, enarbolando las banderas del país y a bordo de automóviles, han salido en masa a las calles a festejar su primera victoria en un pulso que promete ser largo.

A los argelinos les suenan estos decretos; no es la primera vez que las autoridades hacen promesas similares cada vez que las voces se alzan contra el gobierno. Unas promesas que ya se hicieron en el año 2014, cuando Bouteflika se presentaba a su cuarto mandato estando ya enfermo y sin hacer campaña, y se organizó una campaña en contra de su candidatura.

La celebración de lo que parece un paso atrás dado por el régimen es visto con mucha desconfianza por la oposición popular, analistas, académicos, jueces, estudiantes, buena parte de la sociedad civil y algunos partidos políticos, que llaman a proseguir las manifestaciones el próximo viernes hasta conseguir sacar al régimen de la tutela de la transición.

De hecho, estos movimientos populares promotores de las protestas de las últimas semanas, a los que han ido sumándose partidos políticos, personalidades y colectivos profesionales, ven en el movimiento de las autoridades una maniobra para ganar tiempo y una prolongación inconstitucional del mandato actual del presidente Bouteflika.

La oposición popular exige la destitución del rais mediante el artículo 102 de la Constitución, el nombramiento de un gobierno tecnócrata de transición y el inicio de un proceso constituyente en el que estén presentes todos los sectores y colectivos sin exclusión, escenario que no garantiza, desde su punto de vista, la Comisión propuesta en el decreto. Estos colectivos aseguran que los responsables de la situación crítica del país no pueden formar parte de la solución.

El próximo viernes 15 de marzo están convocadas manifestaciones en todo el país para rechazar las medidas tomadas por el actual presidente. La respuesta de la ciudadanía será clave para ver hacia dónde se dirige el país del millón de mártires por la independencia.

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