Argelia: libertad de prensa y fin de reinado

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En Argelia, otra vez el poder constituido contra la libertad de expresión. En otros países ese ataque múltiple y preciso contra determinados medios podría tener un significado distinto. Allí cabe interpretarlo ahora como parte de los preparativos de los clanes del poder –no siempre visibles- para sustituir al presidente Bouteflika, muy débil y enfermo desde hace años.

El secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Anthony Bellanger, ha hablado de “escalada de intimidaciones contra los medios argelinos” y de “voluntad de acallar las críticas y la libertad de expresión en Argelia”.

Con diversos pretextos legales, el martes, el Ministerio de la Comunicación argelino previno -otra vez- de su situación precaria a varias emisoras de televisión privadas. Ese aviso recuerda cierres anteriores de otras cadenas vinculadas a medios escritos y cerradas hace dos años (Atlas TV y El Watan TV), cuando acaba de constituirse la ARAV (Autoridad para la Regulación Audiovisual), un ente destinado a asumir las prerrogativas relacionadas con la libertad de expresión de los medios audiovisuales.

Ofensiva del poder

No se trata únicamente de advertencias en el aire: el viernes 24 de junio ingresó en prisión Mehdi Benaissa, director de KBC (grupo El Khabar). Otros directivos fueron detenidos. En estos momentos, ese grupo mediático parece objeto del principal ataque. El pretexto para el encarcelamiento de Benaissa son dos programas satíricos, a los que se acusa de estar producidos sin autorización expresa. Junto a Mehdi Benaissa, fueron detenidos Riad Hartouf (director de producción) y Nora Nedjai, responsable del Ministerio de Cultura encargada de extender las autorizaciones de rodaje. Nedjai, pintora, de una familia de ‘mártires de la revolución’, y que ha expuesto en España, acudió inconsciente de su suerte a una cita de la gendarmería el pasado día 22. Desde entonces está en la prisión de El Harrach.

Desde lejos, la detención de esa funcionaria sugiere una lucha  interna entre dos clanes del régimen. Otros ejecutivos del mismo grupo KBC han sido citados por parte de las autoridades o judicialmente.

Los fundamentos alegados para el ataque a los medios difieren, el objetivo no. Puede tratarse de un cierre que justifican por deudas en el pago del papel prensa (el año anterior, Algérie News, Dzaïr News) o mediante el lanzamiento de una operación judicial contra la adquisición total o parcial de un medio de comunicación (caso del diario El Khabar).

Resultaría demasiado prolijo explicar aquí, el desarrollo de todo ese operativo político y jurídico de carácter represivo, pero -además del diario arabófono que acabamos de citar- están en el punto de mira los diarios francófonos Liberté y El Watan, con un largo historial de lucha por el periodismo más despierto. Para quienes siguen la actualidad de Argelia, siguen siendo una referencia.

De nuevo, los clanes del poder

Los grupos más cercanos a la presidencia del país, o que se agrupan en torno a la precaria figura de Bouteflika, alegan el artículo 25 del Código de la Información que prohíbe tener la propiedad de más de un medio. La norma existe, pero no siempre se ha utilizado expresamente.

Esta vez, hay que recordar los intentos de adquirir el diario El Khabar por parte del multimillonario argelino Issad Rebrab. Un tribunal lo prohibió hace poco. Rebrab queda así señalado como ajeno a los actuales clanes del poder. Dato importante: sigue siendo propietario de una imprenta. A mediados de la última década del siglo XX, en plena guerra contra el terrorismo islamista, sólo El Khabar y El Watan disponían de imprenta propia. Pero ¿por qué Rebrab, quien hizo fortuna mediante la empresa agroalimentaria Cevital, que se extendió por varios países con el plácet de las autoridades? La respuesta está en la campaña electoral de 2014, cuando Issad Rebrab se opuso públicamente a un cuarto mandato de Abdelaziz Bouteflika.

Varios de los medios de comunicación citados, vinculados a la oposición o que se han situado en ella, han sufrido también la huida de la publicidad privada o institucional. Eso ha aumentado su precariedad financiera.

Un presidente muy frágil y otro en la sombra

De las implicaciones políticas de los niveles de consciencia del presidente argelino ya hemos dado cuenta en este medio. El trasfondo sigue siendo la disputa por la sucesión de Bouteflika. Rebrab acusa a los llamados “décideurs”, a quienes deciden de verdad. Y ha citado entre ellos al hermano del presidente. Diversos medios señalan a ese hermano, Said Bouteflika, un informático, como el verdadero presidente en la sombra. Habría logrado incluso apartar del círculo más cercano a militares significados que fueron antes figuras intocables: como los generales Khaled Nezzar o Toufik, exjefe de los poderosos servicios secretos y auténtico centro del poder argelino durante décadas.

Naturalmente, desde el punto de vista público, las figuras que aparecen tras todas las iniciativas político-administrativas son otras: el primer ministro, Abdelmalek Sellal, y el ministro de la Información, Hamid Grine. Los ‘décideurs’ se mantienen en la escena de manera muy discreta.

Durante la noche del jueves 23 al viernes 24 de junio, Argel vivió otro episodio mediático de gran impacto. Mientras los periodistas y otros empleados del diario El Watan estaban a medias de su traslado a unos nuevos locales -lejos de la histórica Maison de la Presse, en el centro de Argel- la policía bloqueó la operación.

Las autoridades alegaron la construcción sin permiso de una parte de las nuevas instalaciones y la ampliación extralegal de la altura de la nueva redacción de El Watan. Fuentes del diario alegaron falta de respuesta administrativa a su petición previa de precisiones sobre la construcción.

Termina una era

Está claro que hay un aire de fin de reinado en Argel. Tras operaciones diversas en los últimos años, Bouteflika (83 años) está muy debilitado, en una silla de ruedas, apenas puede expresarse y su cuarto mandato es casi una ficción. En los últimos tiempos, la corrupción estructural ha señalado de nuevo a personajes del entorno presidencial, como Chakib Khelil, exministro de Energía o Abdesalam Bouchareb, ministro de Industria (en ejercicio). Se han visto implicados en varios escándalos. El nombre del último de los citados aparecía en los papeles de Panamá.

Mientras, otro general jubilado, Hocine Behhadid, está en la cárcel desde septiembre de 2015. Después de que denunciara a “la banda mafiosa que dirige el país” (sic), se ha puesto en marcha un proyecto de ley para imponer el “deber de reserva” a todos los militares retirados. Porque otros militares distintos dominan hoy la escena tras las bambalinas. El hoy mal visto general Nezzar ha señalado al general Gaid Salah, actual jefe de Estado Mayor, a quien califica de “megalómano frustrado”.  Las fuerzas armadas ya no ofrecen la cohesión que tenían (más o menos) en otros tiempos ante la opinión pública y ante la comunidad internacional.

El martes, los medios argelinos daban cuenta de una reunión restringida dedicada a la seguridad exterior “por los focos de inestabilidad persistentes en los países vecinos”. La nota oficial daba cuenta de los reunidos, entre ellos el primer ministro Sellal, los jefes de la gendarmería y otros cuerpos de seguridad, así como varios militares como el general Gaid Salah, antes citado. En la foto publicada, el presidente Abdelaziz Bouteflika aparece al fondo sin mucha precisión.

De modo que la conjunción de todo lo anterior, nos sugiere que no estamos ante la simple represión de los medios de comunicación o el bloqueo de su evolución empresarial. Los grupos de poder del momento quizá tratan de consensuar sus equilibrios –como lo han hecho tradicionalmente- y negocian la figura que pueda a suceder a Abdelaziz Bouteflika.

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Periodista. 1976, colaborador del diario "Hoy" (Extremadura, España). Hasta 1984, también de otras publicaciones de información general. Entre 1984 y 2008, estuvo en Televisión Española, siete años como corresponsal de TVE en Francia; varios más en la sección internacional. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como de varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y consejero del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2019). Es corresponsal en España del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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