Cannes 2015: «La ley del mercado», el mejor cine francés en competición

Brillante el camaleónico Vincente Lindon

ley-del-mercado-cartelEn competición  hemos visto la que es a mi juicio la mejor de las películas francesas que aspiran a la Palma de Oro de esta 68 edición: «La ley del mercado» de Stéphan Brizé, una impactante crónica social interpretada con maestria por Vincent Lindon.

El camaleónico actor francés se mete en la piel de su personaje con absoluta convicción desde la primera a la última secuencia. Buen guión, adecuada puesta en escena y un buen candidato además para el premio de interpretación masculina en este festival.

Thierry, un hombre de 51 años, desempleado desde hace ya veinte meses, se enfrenta en un largo diálogo con el empleado de la oficina que debe ayudarle a  encontrar un trabajo. Con fuerza e ironía la secuencia desmonta el carácter absurdo del denominado «Pole emploi», oficina de desempleo, que en lugar de encontrar trabajo a la gente, los pasean de cursillo en cursillo, con formaciones diversas que no les conducen a ninguna parte.

«La ley del mercado» empieza así con la contundencia y el impacto irrefutable del mejor cine social, llevandónos al interior de esa familia, compuesta por un hombre en paro, con esposa y un hijo minusválido, dispuesto a todo para encontrar trabajo y salir adelante, intentando superar sus dificultades  económicas.

En otra secuencia no menos potente Vincent Lindon se  enfrenta luego a la empleada del banco que le acosa con preguntas detectivescas para ofrecerle un miserable crédito al consumo. Secuencia a secuencia, paso a paso, Brizé traza con absoluta sobriedad e irónica mirada el funcionamiento de esta sociedad nuestra, que organiza cursillos para desempleados para  mejor “venderse” en el mercado del trabajo, esa jungla económica en la que un ejército de desempleados es utilizado por los empresarios para  reducir costos salariales, utilizando a los empleados no como seres humanos, sino como variables de una ecuación económica, en esta crisis globalizada que los «especialistas» nos venden como inévitable… para algunos aunque no para todos.

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Con la voluntad de salvar su vivienda y su familia de una anunciada miseria, Vincent Lindon en la piel de Thierry, pelea como un león para obtener un empleo, y termina siendo contratado como agente de seguridad en un supermercado, con un salario muy inferior al que tenía anteriormente.

La tensión de esa lucha por la supervivencia social culmina así con un trabajo que consiste en vigilar los  pequeños hurtos que se producen en el lugar, con escenas humillantes para esos «ladrones», amenazados de forma desproporcionada como si fueran peligrosos criminales.

Pero el dilema moral empieza a plantearse al protagonista de este relato cuando ve que la empresa, para reducir la plantilla sin mayores costos, se sirve de la televigilancia para pillar a empleados que han cometido pequeñas faltas profesionales y justificar su despido sin indemnización. Acosos muy comunes  hoy día en las empresas y que conducen a  menudo a suicidios o tentativas de suicidio.

Para Thierry ese será pues un terrible dilema moral, al comprender el abyecto comportamiento de los que se autodenominan en las empresas con el eufemismo de «responsables de relaciones  humanas». Contundente, sobria  e irrefutable «La ley del mercado» se impone como una de las mejores películas que hemos visto en este festival.

Stephane-Brize_F-Michael-CrottoEste es el sexto largometraje de ficción del director francés Stéphan Brizé, y es la tercera vez que colabora con Vincent Lindon, quien se ha transformado un poco en su actor fetiche, después de «Quelques heures de printemps» 2012, con Helene Vincent y Emmanuelle Seigner, o de «Mademoiselle Chambon», 2009, donde Vincent Lindon compartía protagonismo con Sandrine Kimberlain.

Pero en su filmografía, que nos habla siempre de lo más humano e íntimo del ser humano con elegancia y sobriedad, con una brillante dirección de actores,  recuerdo sobre todo su excelente «Je ne suis pas la pour être aimé», interpretada por Anne Consigny y Patrick Chesnais, que fue  presentada en competición en el Festival de San Sebastián en 2005.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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