Efecto multiplicador de la planificación familiar

Ileana Alamilla[1]

Muchos de los problemas que rodean nuestra realidad están estrechamente vinculados entre sí, la pobreza, la desigualdad, la desnutrición, que son los que violentan derechos humanos fundamentales, pues limitan las posibilidades de una vida digna y de realización plena de los seres humanos.

Es difícil cambiar la mentalidad de una sociedad; las ideologías conservadoras muchas veces niegan las causas de esas injusticias; la ambición desmedida, la falta de sensibilidad de quienes teniendo posibilidades de modificar las condiciones estructurales se niegan persistentemente a hacerlo, lo que, aunado al desinterés de los gobernantes por atacar de raíz estos males, ha contribuido a la reproducción del sistema.

Las consecuencias son fatales. Niños y niñas que mueren de causas prevenibles, menores trabajadores, violencia hacia la niñez, bebés abandonados, incremento de suicidio en jóvenes, entre muchas otras vulnerabilidades que deben enfrentar y que determinan su negativo futuro.

Un factor que debe ser abordado y atendido es el referido a la necesidad de la planificación familiar, un derecho de mujeres y hombres, cuya vigencia en las iniciativas generales de desarrollo económico social, posibilitaría ejercer un positivo efecto multiplicador sobre el desarrollo humano y el bienestar del país.

Este derecho abarca las decisiones de tener o no hijos, cuándo, cuántos y cada cuánto tenerlos, para disfrutar de una vida sexual y reproductiva plena y responsable, asegurando el bienestar de la persona, la pareja y los hijos de esta, según el Observatorio de Salud Reproductiva (Osar), citado en un reportaje reciente de la agencia Cerigua.

Aunque a través de los años se ha subrayado la importancia de la planificación familiar en el mundo, no fue hasta 1994 cuando 179 gobiernos se reunieron y aprobaron el Plan de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD).

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la CIPD marcó una transición del paradigma en la esfera de la población y el desarrollo, al reemplazar un enfoque de la planificación de la familia impulsando por razones demográficas con otro basado en los derechos humanos y las necesidades, aspiraciones y circunstancias de cada mujer.

El informe Por decisión, no por azar, elaborado por el UNFPA en el 2012, reveló que los efectos de esa declaración han sido revolucionarios para centenares de millones de mujeres y jóvenes que, en los últimos años, obtuvieron las facultades y los medios de evitar o postergar el embarazo.

El plan de acción habla de los derechos de las mujeres a estar informadas para que puedan participar en la decisión de pareja de cuántos hijos tener; en qué momento, que no solo está relacionado con la salud de las mujeres, sino con su autonomía y el poder de decidir de qué manera quieren vivir sus vidas. La planificación familiar es un derecho humano que tiene impactos positivos. Lamentablemente, en Guatemala se siguen presentando importantes disparidades en el acceso a servicio e insumos de planificación familiar entre los distintos grupos de población.

  1. Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, fallecida en enero de 2018.

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