Freixo de Espada á Cinta, tesoro manuelino con vino propio

Al borde del Duero, en lo que en Portugal es conocido como Arribas do Douro, se encuentra, muy cerca de la frontera española, el pequeño pueblo rayano de Freixo de Espada á Cinta que ofrece algunas peculiaridades únicas.

Freixo de Espada a Cinta
Freixo de Espada a Cinta
Freixo de Espada a Cinta fresno histórico

El origen y nombre de la villa, que se podría traducir literalmente como el fresno con la espada en el cinturón, registra varias historias y leyendas. Según el historiador portugués João de Barros (1496-1570) fue fundada por un hidalgo llamado Feijão, muerto en el 977, y que en su escudo de armas mostraba un fresno con una espada.

Otra teoría cita a un noble visigodo, llamado Espadacinta, quien después de una batalla contra los musulmanes en los márgenes del Duero se sentó a descansar a la sombra de un fresno colgando su espada y, por este motivo, se quedó este nombre.

Una leyenda menciona al rey Don Dinis (1261-1325) quien, cansado de batallar con su hijo bastardo, Alfonso Sánchez (1289-1329), al pasar por esta zona, descansó y colgó su espada de un fresno dando nombre a la población.

Pero sin duda, habría que optar por la versión de los propios vecinos, que han logrado dar su nombre ‘Espada Cinta’ a un vino tinto, denominación de origen Douro, donde en su etiqueta mezclan las dos versiones citando así su origen: «El rey Don Dinis encontró el descanso del guerrero a la sombra de un gran fresno donde colocó su espada y se durmió. Durante su sueño se le apareció un anciano que le dijo: ‘soy el espíritu de este fresno en que te acostaste, un viejo rey visigodo y mi encantamiento solo se rompe si otro rey cuelga su espada en mi tronco’. Y así este fresno de Espada a Cinta dio nombre a nuestra tierra».

Este vino está producido en bodegas de la cooperativa local y cuenta con uvas Touriga nacional y francesa así como la Roriz (tempranillo). No es el único que se produce en estas tierras, también se encuentra el vino Montes Ermos, además de marcas locales de aceite y miel. El pueblo concentra mucha historia y prosperidad, baste ver su auditorio, piscinas o biblioteca.

La localidad, de apenas 3200 habitantes, es definida como Villa Manuelina de Portugal. Hay que explicar brevemente que este estilo arquitectónico portugués hace referencia al reinado de Manuel I (1495-1521) tratándose de una variación del gótico final así como del luso-morisco o mudéjar.

Según el censo local, se conservan un total de cuarenta ventanas y puertas manuelinas originales y otras veintiocho del mismo estilo pero con mezcla de otros estilos posteriores. El origen de esta artesanía en estas tierras de Tras-os-Montes se relaciona con la presencia de buenos albañiles que trataban la piedra pagados por comerciantes de familias judías en la segunda mitad del siglo quince.

Freixo de Espada a Cinta: busto dedicado a Guerra Junqueiro
Freixo de Espada a Cinta: busto dedicado a Guerra Junqueiro

El municipio cuenta con cuatro museos, dos vinculados a la figura del escritor, poeta, periodista, diputado y embajador Abilio Manuel Guerra Junqueiro (1850-1923), natural de la localidad. El Museo regional Casa Junqueiro (era la casa del padre de poeta, José Antonio Junqueiro, dispone de seis salas que reproducen la vida y comercio del siglo diecinueve), muy cerca tiene una extensión en la Casa do Poeta, su vivienda natal, abierta en 2016, dedicado en exclusiva a la figura de Guerra Junqueiro. Señalar que es la segunda dedicada a la vida y obra del escritor, la otra está en Oporto, ubicada muy cerca de la Sé.

Su busto (con motivo del centenario de su muerte, en 1950), fotos, imágenes y poemas están distribuidos por las pequeñas calles. Conoció y tuvo intercambios literarios con Miguel de Unamuno (1864-1936). Algunas de sus obras, hoy descatalogadas, llegaron a estar traducidas en su día al español como ‘La vejez del padre eterno’ (1885) y ‘Los simples’ (1892).

El tercer museo es el de la Seda y del Territorio, inaugurado en 2015 y con entrada gratuita. Cuenta con dos plantas, la primera dedicada al territorio es una especie de museo local que alberga todo el acervo etnográfico, arqueológico y geológico, incluyendo incluso una bicicleta donada por un conocido vecino.

En la planta superior está toda la referencia a la seda, un producto del que explican su origen y que se trata artesanalmente y que motivó que los vecinos fueran conocidos como peneireiros, pero normalmente son conocidos como freixenistas. El impulsor de la industria de la seda fue Manuel Guerra Tenreiro (1826-1881).

Hay una sala con telares tradicionales donde se sigue trabajando en la actualidad y, por supuesto, no podía faltar el texto de una poesía alusiva a esta labor escrita por Guerra Junqueiro: «Husillo, mientras giras en pequeños dedos/ ¡Agradablemente, con tan loco ardor!/ ¿Qué estarás hilando? … qué llevas puesto? … qué nieva?/ Si son camisas, o ligeros sudarios,/ Camas para bodas, o sábanas de dolor ?…»

Precisamente hace dos semanas fue galardonado el municipio con el Premio Autarquia del Año, en la subcategoría ‘Artesanía’, en su tercera edición, debido a la promoción de los trabajos de seda artesanal, algo único prácticamente en toda Europa.

Finalmente el último museo o primero, según se accede desde España, es oficialmente el Museo do Convento o si se prefiere, Museo de Arte Sacro, ubicado en la iglesia de San Felipe Neri construida en 1673, siendo la segunda en todo Portugal dedicado a este santo. Hay referencias en varias vitrinas a los misioneros transmontanos. Enfrente del templo hay una Cruz del Calvario.

Destacar la Torre del Gallo, una fortificación heptagonal, la única de siete lados en todo Portugal, muy llamativa, de veinticinco metros de altura; junto a lo que fuera castillo, se conserva un trozo de muralla anexa, cuya zona circundante se encuentra actualmente en obras ya que desde 2014 se llevan a cabo trabajos arqueológicos.

El castillo es del siglo doce, pero la torre se inició en el siglo catorce, siendo monumento nacional desde 1910. Se encuentra en la zona más elevada y a su espalda se encuentra el cementerio local abierto allí desde 1836.

También cerca, la Iglesia Matriz o de San Miguel Arcángel, nacida en el siglo dieciséis es de estilo manuelino, con tres naves. Precisamente en una calle cercana hay un monumento contemporáneo al arcángel San Miguel, explicando que obedece a ser un «símbolo de reflexión» que honra los valores del bien y la rectitud para lograr una sociedad «más justa y armoniosa». En su interior, al que algunos comparan en pequeña escala con el del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, destacar los dieciséis paneles pintados por la escuela de Grao Vasco (1475-1542).

En Semana Santa sale del templo la llamada procesión de los Siete Pasos. Una vez que la torre del Gallo, también conocida como del Reloj, toca las doce campanadas, personas con rostros cubiertos de negro unos y simples fieles, otros, recorren las calles del pueblo pidiendo en portugués y latín por las almas de los difuntos. La costumbre viene heredada de siglos atrás y se celebra los siete viernes desde Carnaval hasta Semana Santa.

También, el Domingo de Resurrección, una procesión recorre las calles, un títere de paja del tamaño natural representa la figura de Judas, está colgado de un árbol con petardos en su interior. Al pasar la procesión, la mecha se enciende y el muñeco estalla rompiéndose en mil pedazos.

Para completar los templos religiosos no podía faltar, ya sea en el más humilde o el más grande de los municipio portugueses, la iglesia de la Misericordia, nombre vinculado a una antigua red caritativa que se desparrama por todo el país. Del siglo dieciséis con un pórtico axial y fachada simple con algunas gárgolas, en su interior hay un cuadro del mártir local Antonio Varejao (1550-1597). Junto al templo hay una residencia de ancianos de su obra social.

A pocos pasos se encuentra desde 2013 el monumento -tiene otro en Macao- al navegante Jorge Álvares (fallecido en 1529), el primer portugués en llegar a China y Hong Kong y cronista de Japón, cuyos datos transmitió a Francisco Javier (1506-1552). Según Fernando Mendes Pinto (1510-1583) era natural de la localidad

También otros hijos destacados de la villa, aunque más recientes, están relacionados con la Armada, se trata de los almirantes Manuel María Sarmento Rodrigues (1899-1979) y Manuel Quintao Meireles (1880-1962) quien fue opositor a la dictadura salazarista.

No puede faltar por último la referencia al histórico fresno que, con quinientos años de existencia, está decorado su tronco, de cuatro metros de perímetro, con un cinturón de hierro con la figura de una espada, haciendo alusión al nacimiento de la villa.

Por otra parte, junto a la Cámara Municipal (Ayuntamiento) se encuentra la conocida columna de piedra, el Pelourinho, lógicamente, de estilo manuelino.

En la zona, a cuatro kilómetros, se encuentra una playa fluvial, la Congida, donde poder dar un paseo en barco. El Parque Natural de las Arribes del Duero se puede contemplar desde cinco miradouros (Cruzinha, Carrascalinho, Colado, Penedo Durao y Assumadouro) dentro de su amplio término municipal.

En la zona hay almendrales, naranjos, olivos y vides. En la gastronomía local abundan las carnes: chuletón, chuletillas de cordero, aunque no podía faltar el bacalao con nata; en los postres, el flan quemado.

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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 30 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta el último en 2019. Gran aficionado al ajedrez y amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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