Hölderlin, el poeta loco de la torre de Tubinga

250 años años de su nacimiento (1770-1843)

Alemania no pudo, por la pandemia, celebrar los 250 años del nacimiento del poeta Friedrick Hölderlin, uno de los grandes escritores del Romanticismo alemán; los actos han sido pospuestos para fechas futuras.

Friedrick Hölderlin
Friedrick Hölderlin

Celebrar a un poeta siempre tiene significación, especialmente cuando recordamos a un poeta que vivió aislado 36 años de su vida en una torre. El aislamiento no impidió que su voz poética nos alcance y que el gran movimiento romántico, que nace en Alemania, se expandiera por el mundo, junto con su poesía.

Nació el 20 de marzo de 1770, en Tubinga, donde murió el 7 de junio de 1843. Su infancia fue azarosa con la pérdida de su padre y luego, de su padrastro; en su adolescencia siguió estudios de teología y estuvo en contacto con filósofos como Hegel y Schelling, inclinándose a estudios filosóficos que influyen más tarde en su lírica, como influye la literatura y filosofía griega en la totalidad de su obra. A partir de la filosofía griega concibe la teoría de la Armonía en unidad con la Naturaleza, que plasma en su obra «La muerte de Empédocles», el filósofo griego presocrático.

Aunque su familia lo alentaba para seguir el ministerio religioso, Hölderlin se dedicó a estudiar humanidades. Para ganarse la vida, educó, como preceptor, a niños de familias burguesas y nobles. Cuando se instaló en Jena, se vinculó a escritores y filósofos de la época; entre ellos Fichte, Goethe, al dramaturgo Friederick Schiller quien lo alentó y publicó fragmentos de su libro «Hiperión» o «El eremita en Grecia».

El Clasicismo imperaba en el mundo cultural europeo aunque comenzaban los primeros brotes del Romanticismo. Hölderlin participó de la tradición clásica pero se adhirió al movimiento romántico que exaltaba la Naturaleza en armonía con el hombre y valoraba el paisaje regional. En su poema “Visión”, nos dice:

«Oscura, cerrada, parece a menudo la interioridad del mundo,
Sin esperanza, lleno de dudas el sentido de los hombres
Mas el esplendor de la Naturaleza alegra sus días
Y lejana yace la oscura pregunta de la duda»

Al descubrimiento de las tradiciones se une el sentir como identidad de las naciones europeas, y desde la perspectiva del hombre, la búsqueda del sentido de la vida. Ante la influencia del Iluminismo y sus teorías de la racionalidad, el Romanticismo opone el concepto del sentimiento y lo irracional. El saber ya no se funda solamente en la razón sino también en el sentimiento, en lo inconsciente y oculto, y en el amor como gran fuerza movilizadora.

Hölderlin en su cada vez más errática vida, con ya evidentes problemas mentales, entra a trabajar como preceptor en casa del banquero Gontard y se enamora de su esposa Susette, la nombra en sus poemas como «Diótima». Es un amor correspondido pero imposible que lo lleva a terminar de escribir Hiperión, a comenzar la tragedia «La muerte de Empédocles», y a escribir sus mejores poemas líricos dedicados a su amante:

«!Nuestro cielo durará!
Antes ya de verse, nuestras almas,
Ligadas por sus insondables honduras,
Se habían reconocido.»

Con la muerte de su amada en 1806, su vida se desquicia, sus crisis mentales aumentan y lo internan en una clínica de Tubinga; un admirador de su obra, el ebanista Ernst F. Zimmer va a verlo al hospital y decide acogerlo en su casa, en una torre construida en el siglo trece, restaurada y con vistas al río Neckar.

Allí recluido, vive un doble ensimismamiento, el de su mente trastornada y el calmo aislamiento impuesto, aunque a veces lo visiten amigos. Escribe numerosos poemas y textos, con el seudónimo de Scardanelli, según el poeta, su alter ego, que le permitía hablar solo, contemplar la naturaleza a la que dedicaba poemas ensoñados en su desvarío. De esa época se conservan 49 textos, llamados «Poemas de la locura».

En «Vida más elevada», nos dice:

«Puede así el hombre conocer entonces el sentido de la vida,
Nombrar su meta lo mas alto, lo mas elevado,
Saber que uno es el sentido de la Humanidad y de la vida,
Considerar que el más alto sentido es la más noble vida».

Sus escritos influyeron en la estética romántica y en las letras europeas y su nombre a través de los siglos, se acrecienta. El nacionalismo intentó tomarlo en su beneficioso y otro tanto hizo el comunismo, sacando sus poemas de contexto. En la actualidad, se lo estudia dentro del gran movimiento romántico al cual perteneció y se analiza su poesía desde diversas perspectivas, considerando el aspecto filosófico y universal.

La poesía es un lenguaje arcano y el poeta, como todo creador está solo. Hölderlin, siempre estuvo en su torre de Tubinga, cuya ventana miraba al río Necker, la poesía fue su ser y el sendero hacía un mundo superior, le permitió expresar su sentir profundo, envolvernos en sus visiones y su delirio y ofrecernos una cósmica armonía.

La primavera

«De lejanas alturas desciende el nuevo día,
Despierta de entre las sombras la mañana,
A la Humanidad sonríe, engalanada y alegre,
De gozo está la humanidad suavemente penetrada.

Nueva vida desea al porvenir abrirse,
Con flores, señal de alegres días,
Cubrir parece la tierra y el gran valle,
Alejando la primavera todo signo doloroso».

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