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Magisterio en España: haciendo leña del árbol caído

Conrado Granado

Hace tiempo que los profesionales del Magisterio tienen la suerte echada en España, ya que en realidad van a por ellos. Sobre todo en la Comunidad de Madrid, donde algunos pueden acabar de “croupiers” en ese gran negocio de Eurovegas por el que nuestras autoridades suspiran anhelantes. Primero se les tachó de “vagos” y “privilegiados”, para ir abriendo boca. Después se les bajó el sueldo, ya de por sí bastante escuálido. Y ahora, por último, se les ha tildado de ignorantes, con lo que se completa una “trinidad” que viene a hacer leña del árbol caído, de unos profesionales, hombres y mujeres que se dedican a educar a nuestros hijos, que no es poca cosa.

La noticia saltó a la palestra a mediados de marzo, y se armó la de Dios es Cristo. Un solo titular de un periódico madrileño habla por sí solo de cómo fue la cosa: “Maestros suspensos en primaria”. “El 86% de los aspirantes a una plaza docente en Madrid no pasó la prueba de conocimientos”, continuaba el rotativo madrileño en su información sobre el tema. Y así el resto de medios de comunicación, que pusieron en solfa a una profesión ya de por sí desprestigiada, pasito a pasito, hasta que el asunto cuaje.

A tenor de la información facilitada por la Consejería de Educación, Juventud y Empleo de la Comunidad de Madrid, el resultado de los exámenes arrojó grandes fallos sobre temas de geografía, matemáticas, lengua y otras disciplinas, fallos con los que lógicamente resulta difícil estar de acuerdo. Pero es que a tenor de la información publicada, los cuatro sindicatos principales de la enseñanza, CCOO, UGT, ANPE y CSI.F, también han dado su versión de los hechos, de la que curiosamente casi nadie se ha hecho eco. Información que puede arrojar luz sobre lo que verdaderamente subyace en todo este asunto, y que pocos conocen.

Estos sindicatos, que están en la Mesa Sectorial de Educación, “denuncian la actitud de la Consejera de Educación, Juventud y Empleo de la Comunidad de Madrid, que ha dado a conocer, a través de los medios de comunicación un ‘informe’ con presuntos datos sobre las oposiciones al Cuerpo de Maestros 2011, más de un año después de celebradas las oposiciones, que somete al escarnio público a los aspirantes y, de paso, a toda la profesión docente, con la sola finalidad de justificar la modificación de la regulación de las listas de interinos, consistente en excluir a los docentes interinos con experiencia y formación”.

En opinión de dichos sindicatos, de lo que en realidad se trata es de llevar a cabo un nuevo recorte encubierto de la educación madrileña, pues los profesores con mayor antigüedad devengan derechos económicos y laborales que la Consejería de Educación, Juventud y Empleo no quiere asumir… Y ya de camino, si se monta una campaña para desprestigiar la educación pública y a su profesorado, trasladando a la sociedad este mensaje negativo, es fácil imaginar que el beneficio lo recogerán otros que hacen de la educación un negocio. Vamos, blanco y en botella…

Mientras todo esto sucedía, hemos conocido un dato que viene a poner algunas cosas en su sitio, y que todos, tanto ciudadanía como docentes y políticos deberían tener en cuenta: según el avance de resultados del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de febrero, los docentes están a la cabeza de entre las profesiones mejor valoradas. Por el contrario, y en contraposición, los cargos políticos son considerados como el tercer problema para la ciudadanía. Es decir, que son un problema, a tenor del CIS, y esto sí que es gordo.

Por eso los políticos, algunos políticos, deberían medir sus palabras, antes de echar leña al fuego, dándole leña al mono de la docencia. El presidente regional, Ignacio González, manifestó respecto al resultado del examen: “No podemos consentir que los maestros, que son encargados de transmitir los conocimientos a los niños, no conozcan las materias que tienen que impartir, hagan faltas de ortografía y tengan resultados tan desastrosos”.

De acuerdo con usted, señor presidente; los maestros deben estar formados para impartir su magisterio. Pero permítame preguntarle si los ciudadanos podemos consentir que un alto cargo político de su partido, la señora María Dolores de Cospedal, diga acerca del cese de Bárcenas insensateces como que se trató “de un despido con indemnización en diferido en formato de simulación” (¿?) ¿Cómo se come eso? ¿La señora Cospedal tiene la formación suficiente como para ocupar la más alta responsabilidad de una Comunidad Autónoma? ¿Estaba mintiendo a boca llena para ocultar la verdad?, o ¿nos trata como ignorantes a los periodistas, y por ende a los ciudadanos a los que tenemos que informar del diario acontecer? Cualquiera de las tres posibilidades da que pensar, créame. Otro ministro del actual Gobierno anda por ahí diciendo que tenemos “un crecimiento negativo”. Pero, por favor, o se crece o se decrece, déjense de eufemismos ridículos. Y ya el colmo son esas palabras del ministro señor Montoro, diciendo que “en este país no hay amnistía fiscal. Es un proceso de regularización de activos ocultos”. Acabáramos, hombre, acabáramos. Que se lo pregunten a todos los que se han beneficiado del “proceso”, que pagando un 10% han blanqueado su dinero, quedando límpido como los chorros del oro.

A lo mejor por estas cosas, y por otras que están sucediendo en nuestro país, los docentes tienen la consideración que tienen según el barómetro del CIS, mientras que los políticos son considerados como un problema para los ciudadanos. Pero unos y otros tienen su destino. Para los primeros, leña de árbol caído, valga el ejemplo de un instituto de la localidad sevillana de Camas, donde los docentes han instalado un “hospital de campaña” con una cama y un botiquín, en el que puede leerse: “Centro de Recuperación del Docente y de Mantenimiento de la Nómina”. Y es que los hay que ya van a trabajar con 38º de fiebre intentando evitar el descuento salarial de los primeros días. Los políticos, algunos políticos, no todos, por supuesto, deberían tener en cuenta la opinión ciudadana antes de mirarse al ombligo.

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Sobre Conrado Granado

@conradogranado. Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. He trabajado en la Secretaría de Comunicación e Imagen de UGT-Confederal. He colaborado en diversos medios, como El País Semanal, Tiempo, Unión, Interviu, Sal y Pimienta, Madriz, Hoy, Diario 16 y otros. Tengo escritos tres libros: Memorias de un internado, Todo sobre el tabaco: de Cristóbal Colón a Terenci Moix y Lenguaje y comunicación. Soy actor. Pertenezco a la Unión de Actores y Actrices de Madrid. Trabajos en series de televisión, películas y publicidad.

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