Mauritania: apostasía, impiedad y pena capital «urgente»

Apostasía. En Mauritania, es el delito por el que fue –y sigue- condenado a muerte el joven Mohamed Ould Cheikh Ould Mkhaitir. Un grupo de clérigos musulmanes pide la aplicación “urgente” de la pena capital contra él.  Mohamed Mkhaitir,  33 años, ingeniero, según algunas informaciones, periodista también, según otros, bloguero ciertamente, está  condenado desde  2014 por haber publicado en Facebook un texto titulado “La religión, la religiosidad y los herreros”.

En una traducción al francés que he podido leer, y aunque contenga referencias a los primeros tiempos del Islam, ese escrito trata más bien de la situación social de Mauritania. Allí, a pesar de las prohibiciones legales, se mantienen prácticas tradicionales esclavistas y otras muy discriminatorias. En opinión de los imanes y ulemas que lo acusan, Mohamed Cheikh Mkhaitir merece la muerte, pese a haber señalado éste que sólo hay que leer sus textos para darse cuenta de que sigue respetando al profeta y a la religión.

En el artículo citado, la mención de los “herreros” (en árabe mauritano) es una referencia a los prejuicios de la casta dirigente (mayoritariamente de origen árabe y bereber) contra las castas bajas (mayoritariamente “haratines” o “moros negros”,  de origen negro-africano).

En mayo, ya nos referimos aquí[1] a este caso y a otros, condenados por oponerse a la esclavitud de los haratines: “La persistencia de la condena contra Mohamed Mkhaïtïr, junto a la liberación de Biram Dah Abeid, expresa bien las contradicciones de las autoridades de Mauritania. Ante el mundo, quieren mostrar que han abolido la esclavitud. “Lo han hecho tres veces -escribe Marie-France Cros, especialista en cuestiones africanas del diario belga La Libre Belgique- pero la ley que criminaliza esa práctica, votada en 2007, no ha sido aplicada nada más que una sola vez. Mientras, sigue habiendo decenas de millares de esclavos ‘por su ascendencia’; es decir, porque son hijos de padres o de madre esclava” (…) Predomina la impunidad de los esclavistas, mientras los abolicionistas son acosados, detenidos y encarcelados. El argumento reiterado contra ellos es que siembran “odio y división” entre árabes y negros, componentes étnicos del país. Utilizan contra ellos la acusación de “apostasía” porque reniegan de las interpretaciones religiosas que sirven de base a la continuidad de la esclavitud”.

Está previsto que el martes 15 de noviembre de 2016 (dentro de pocas horas al escribir estas líneas), la Corte Suprema de Mauritania se pronuncie sobre la “sinceridad del arrepentimiento” del ya condenado, y sobre el recurso a la pena de muerte contra él de diciembre de 2014. Entonces, no faltaron los grupos de manifestantes que lo celebraron en la Nuackchot, la capital del país.

Si no se confirmara la pena de muerte, otros recursos serían posibles, siempre dentro de un alto nivel de gravedad de las acusaciones. Algunos expertos sugieren la posibilidad de reiniciar el proceso, lo que podría favorecer al bloguero Mkhaitir. Otros, afirman que la pena de muerte no se aplica en Mauritania desde hace 30 años.  En principio, la pena se basó en el carácter “apóstata” del joven Mkhaitir; para convertirlo después (el pasado abril) en “impío”. Este último término -en principio- contiene una culpabilidad similar, aunque con atenuantes.

Mauritania mantiene diversos acuerdos de colaboración con la Unión Europea y con los países que integran la UE (España, entre los más interesados). Según el sitio de la Delegación de la UE en Nuakchot, esas buenas relaciones se basan en “el compromiso de respeto de ciertas condiciones, en materia de derechos humanos”, así como de todas “las cuestiones relativas a la igualdad y derechos de las mujeres, y también a la promoción de las comunidades minoritarias o desfavorecidas” del país.

En nombre de esa jerga diplomática, ¿podemos esperar alguna acción a favor del condenado  Mohamed Cheikh Mkhaitir? Para cualquier conciencia mínimamente decente, la pena capital que pesa sobre el joven bloguero mauritano parece muy difícil de aceptar. Tan insoportable en Bruselas como en Nuakchot.

  • Según una información del 16 de noviembre de 2016 que publica por Twitter el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, según sus siglas en inglés), el tribunal mauritano ha aplazado su nuevo veredicto sobre el caso de Mohamed Cheikh Mkhaitir hasta el 20 de diciembre de 2016.

Enlace 1:

http://periodistas-es.com/mauritania-liberado-destacado-abolicionista-la-esclavitud-70644

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Periodista. 1976, colaborador del diario "Hoy" (Extremadura, España). Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como de varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y consejero del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Es corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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