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Ponferrada cien días después

El gobierno municipal de Ponferrada cumple los “cien días de confianza”; término acuñado en 1933 por Franklin Roosevelt al comienzo de su mandato como presidente de los Estados Unidos, en un momento de crisis económica mundial, con el concepto de generar tranquilidad y esperanza en los ciudadanos y en los mercados.

Ismael Álvarez renuncia a su acta de concejal ante el nuevo alcalde Samuel Folgueral
Ismael Álvarez renuncia a su acta de concejal ante el alcalde Samuel Folgueral

Esta fórmula también la han ido incorporando los políticos españoles como estrategia para que la hastiada ciudadanía les conceda un “periodo de gracia”: visto lo visto, ni cien días ni cien mil. A Zapatero se le congelaron los “brotes verdes” y Rajoy le ha dejado sin nariz a Pinocho.

Ponferrada podría romper el “maleficio”; ya que, en el balance de estos cien días de gobierno, el bipartito ponferradino alienta un cierto optimismo por lo que dicen “se palpa a pie de calle”, y expondrá los cambios producidos. Por su parte, la oposición dispone una ofensiva para evaluar los resultados del gobierno actual que le arrebató el poder al alcalde del PP, Carlos Lopez Riesco, tras una moción de censura pactada, el pasado mes de marzo, entre el PSOE y el IAP( Independientes Agrupados de Ponferrada) formación política cuyo fundador, Ismael Álvarez, fue condenado por “acoso” en el controvertido caso Nevenka, circunstancia a la que no hizo demasiados remilgos el actual alcalde para conseguir el bastón de mando: cabe pensar que en un intento de enderezar la “gestión ruinosa” del gobierno del PP a través de una moción de censura.

En previsión de lo que se avecinaba, tres días antes de la moción de censura y ante la mirada atónita de los ciudadanos, los empleados municipales del gobierno popular sacaron, del interior del ayuntamiento, doce inmensos sacos llenos de papel triturado con documentos de contenido “inconfesable”; según van largando “gargantas profundas”; mientras esperan a que salga el “amigo” traidor con documentos que estaban a buen recaudo sin posibilidad de que fueran igualmente triturados y que aguardan su puesta en valor al más puro estilo Gürtel, Bárcenas, ERES… y lo que vaya llegando; que llegará.

Me cuentan algo del contenido del papel que ha quedado en pie, pero mi “religión” no me permite hacerlo público sin documentos fehacientes.

En estos tres meses largos de prueba de fuego, el tema de conversación sobre la situación municipal no es que haya variado gran cosa, pero, en parte, sí hay un giro a favor en la inquietud de muchos ponferradinos que tenían sus dudas: “Folgueral es dialogante, nos lo está demostrando escuchando a todo el que quiere acercarse a él”. En el momento de asumir la alcaldía lo había dejado bien claro: “antepongo el trabajo por los vecinos de mi ciudad”.

En la capital berciana al “salvador” de Ponferrada se le conoce por Folgueral.

Samuel Folgueral Arias, 50 años, licenciado en arquitectura con la máxima calificación académica y un magnífico bagaje profesional vinculado a la obra pública y al compromiso social, muy implicado en los proyectos de eliminación de barreras urbanísticas. Algo verían en él los ponferradinos cuando, antes de ser alcalde, fue nombrado Miembro Electo de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo. Dicen que es un hombre “honrado y capaz”, pero, aún así, es inevitable que levante suspicacias el hecho de que se adjudicase la gestión de las delegaciones de Urbanismo y Fomento. Como no cabe la delación de ilegal, la oposición le acusa de “poco elegante” por llevar la alcaldía y concederse esas dos carteras y, a la vez, mantener abierto en la ciudad su despacho de arquitecto desde el que trabaja para otros municipios. Precisamente uno de los argumentos esgrimidos por Samuel Folgueral fue su consideración de dedicación exclusiva. No obstante, si no es ilegal, es lícito que el actual alcalde mantenga su despacho en el que tiene personal a su cargo. Otra cosa es que no sea ético, pero habrá que valorar el conocimiento que tiene del oficio y en qué medida puede ser bueno para la ciudad. Es deportista, practica la bicicleta y el automovilismo deportivo de competición; valores añadidos.

Es un hombre menudito de apariencia pero con un “par”; capaz de haberle echado un órdago al imperio del PSOE, partido al que pertenecía hasta ese “ultimátum” que le dio Rubalcaba para que no insistiera en ir a la alcaldía de la mano de un “acosador”, o que dejara el partido. Folgueral optó por mantener su puesto y abandonar las siglas del PSOE con el consenso de los ocho ediles que le secundan en esta aventura política.

Rubalcaba lo sabía

El nuevo alcalde de Ponferrada se hizo con la alcaldía “venciendo” el “escrúpulo” de aceptar los votos de una formación encabezada por un “acosador”. La ambición, que es tozuda, incita a perder el decoro sin dificultad y con frecuencia; en el caso de Ponferrada es palpable. Folgueral, por si solo, no hubiera podido llegar a lucir el bastón de mando de la capital de la “república del Bierzo”; en denominación popular;

Pero en la trastienda está la madre del cordero: “Entre Ismael y Folgueral hubo un acuerdo de palabra”; había testigos. El pacto no requirió de firmas, “fue un pacto entre caballeros”, nada que dejara rastro; y hay quien afirma: “Rubalcaba lo sabía”.

Ismael Álvarez le dejaba el paso libre a Samuel Folgueral sin renunciar a seguir siendo el presidente de su partido, el IAP, alerta en la “sombra”, informado al detalle de lo que acontece intramuros y sabiéndose fuerte.

El ex alcalde de Ponferrada Ismael Álvarez, al que la condena por acoso no inhabilitó de su cargo, quiso intentarlo de nuevo y en 2011 se presentó a las elecciones con el partido que fundó. Muchos ponferradinos le dieron, de nuevo, su apoyo en las urnas pasándose por el forro la sentencia condenatoria: Ismael Álvarez sacó cinco concejales ratificando algunos criterios: “fue un gran alcalde, hizo de Ponferrada una ciudad para vivir”.

Cabría la posibilidad de que esté esperando a que llegue, de nuevo, su momento político en la confianza de que el tiempo vaya diluyendo el calificativo de “acosador” que le persigue, aunque no lo tendrá fácil.

El caso Nevenka

Ponferrada-ismael-nevenkaEchamos la vista atrás. En el año 2001, el llamado “caso Nevenka” puso a Ponferrada en el punto de mira. En la capital del Bierzo, que no llega a 70.000 habitantes, se dividían las opiniones entre los que defendían el honor de su alcalde o el de la joven exnovia que le había denunciado por “acoso”.

Fue un noviazgo breve de apenas seis meses. Al poco tiempo de iniciada la relación, en los círculos sociales de la ciudad se comentaba que la madre de Nevenka aireaba entre algunos amigos que estaba “preparando boda”, y los mismos “amigos” decían maliciosamente: “el novio no lo sabía”. Cuentan que fue Ismael Álvarez el que cortó la relación con Nevenka, una joven de 24 años licenciada en económicas, concejala de Hacienda. Tras la ruptura, inicialmente y en apariencia, Nevenka no dio signos de despecho, es más, ocasionalmente se les veía juntos de manera amistosa y juntos acudieron a la boda del hijo de un concejal de Ponferrada, celebrada en Estella en julio del 2000, alojándose ambos en el mismo hotel en Logroño que la propia Nevenka había reservado, responsabilidad habitual de la secretaria del alcalde que en esa ocasión por “voluntad propia” lo hizo Nevenka: “ya me ocupo yo de la reserva del hotel” le dijo a María Encina, (secretaria de Ismael Álvarez, “muy competente” según dicen, heredada del anterior alcalde de Ponferrada, el socialista Celso López Gavela, primer alcalde de la democracia entre 1979-1995, hombre muy querido en la ciudad). Esta declaración de María Encina fue ratificada, por dos dependientas de Viajes El Corte Inglés de Ponferrada, testigos en el juicio, atribuyéndole a Nevenka la reserva del hotel efectuada por ambas, desmontando así la declaración de la exconcejala que acusaba al alcalde de haber sido él quien reservara el hotel, en el cual, según declaró Nevenka en el juicio, vivió “uno de los episodios más duros del acoso”.

Sin embargo, y contradictoriamente, al día siguiente a la boda, varios asistentes señalaron haber coincidido con Ismael y Nevenka que “comían amigablemente en un restaurante” en el camino de vuelta a Ponferrada. Nada hacia presagiar que, unos meses después, el 26 de marzo de 2001, la joven concejala de Hacienda convocaría una rueda de prensa para comunicar que había presentado una querella “por acoso” contra Ismael Álvarez en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Al otro día anunció su dimisión. La edil de Juventud, Susana Tellez, se refirió a una conversación con Francisca García, la madre de Nevenka, en la que ésta le había confesado que “el puesto le venía grande y por eso lo dejaba”; pero, sin duda había motivos de otro carácter.

Algunos compañeros de Nevenka que estaban al tanto de sus degradantes comentarios sobre el alcalde decían: “no superó que Ismael cortara la relación, le pudo el despecho pero fue demasiado lejos con la querella”.

En la denuncia, Nevenka relataba la presión a la que se veía sometida, así como las constantes humillaciones por parte del alcalde con el único objetivo de “reanudar las relaciones sexuales”.

Tras la denuncia a su exnovio Nevenka pidió la “baja por depresión” apartándose de su ámbito social y laboral. Se fue a Madrid en busca de ayuda y la encontró en Apadema (Asociación para la defensa de la Mujer Acosada), cuya presidenta, Inmaculada Canet, se personaría en el juicio como acusación particular.

Ante el TSJ Nevenka narró de forma especialmente descriptiva la actitud del alcalde cuando la llamó a su despacho para, teóricamente, anunciarle que le retiraba la dedicación exclusiva; “se masturbó delante de mi”. Era difícil de entender que, en el mismo momento de tan repugnante acción, una chica joven, con carácter, 1,72 de estatura, fuerte, deportista, que había sido campeona de España sub 17, no fuera capaz de pegarle una patada en los huevos, salir a contárselo a los compañeros y acto seguido denunciarlo. Es posible, de ser cierto, que el hecho la dejase paralizada, sin capacidad de reacción, pero esperar casi un año para poner la querella y aguantar las vejaciones a las que Nevenka aludía levantó suspicacias.

En el juicio, el relato de Susana Tellez, concejala de juventud que dijo ser “amiga” de Nevenka, puso contra las cuerdas a la exconcejala de Hacienda: “me dijo que tenía al alcalde cogido por los cojones y que había hablado con muchas personas que querían su cabeza y la iban a tener”. La concejala de juventud manifestó que Nevenka le hablaba de su relación con Ismael pero “nunca de ningún tipo de acoso” por eso le sorprendió su cambio de actitud en contra cuando le dijo la primera vez “voy a arruinar al alcalde”.

Previamente a la querella presentada, Nevenka había dado un cambio brusco en su aspecto según testificaron otros compañeros en el juicio: “iba desaliñada con una indumentaria extraña, fumaba compulsivamente y tomaba fármacos en exceso, además no era puntual con sus citas y no acudió a la comisión en la que se iban a presentar los presupuestos”.

Ismael Álvarez, negó todas las acusaciones sosteniendo ser víctima del “despecho o venganza de la joven”, a su vez culpando a los socialistas de “subirse al carro para forzar la dimisión del alcalde”.

Lo que para unos fue una “simple venganza amorosa”, para los movimientos feministas fue el reflejo, generalizado, del “acoso sexual”, con la particularidad de que, precisamente, una asociación de ayuda a la mujer le retiró su apoyo a Nevenka por “falta de credibilidad” ante algunas “actitudes” de la joven exconcejala y su familia y a los argumentos presentados judicialmente; así lo anunció en un comunicado de prensa Inmaculada Canet, cuando decidió abandonar la acusación particular en nombre del colectivo feminista al que representaba.

La defensa del alcalde de Ponferrada solicitó del tribunal que se diera importancia a las pruebas testifical y documental, en las que afirmó se demostraba que Nevenka Fernández había “incurrido en numerosas contradicciones en su testimonio”.

En noviembre de 2003 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León condenó al hombre que durante dieciocho años había sido alcalde de Ponferrada, por un delito de acoso sexual con los votos de dos magistrados; el tercer magistrado pidió la absolución. El alcalde dimitió, voluntariamente, de su cargo.

Es difícil olvidar, pero las aguas tienen que volver a su cauce y en eso están ahora los ponferradinos con la ilusión puesta en la celebración del Mundial de Ciclismo en Ruta que albergará Ponferrada en 2014. Hasta hace tres meses estaba en el aire, por falta de apoyo econcómico, y el alcalde Samuel Folgueral ha conseguido que un evento de esta relevancia no le fuera arrebatado a la ciudad que gobierna. Al frente de este reto deportivo, como concejal de deportes, está el exatleta Sergio Gallardo, subcampeón de Europa de 1500 en pista cubierta en 2007. Dicen de Gallardo que, además del reconocimiento como deportista nato, “es un hombre serio, responsable en el cargo otorgado en el ayuntamiento de su ciudad, querido y respetado”. Ocupa el puesto que dejó Ismael Álvarez en su pacto de retirada del consistorio.

Este acontecimiento deportivo le dará un impulso a la flamante ciudad de Ponferrada, punto emblemático del Camino de Santiago, presentando al mundo la historia que le rodea. Vamos a conocer Ponferrada por lo que merece ser conocida.

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