¿Quién debe pagar la actual crisis sanitaria y económica?

«Estar cautivo no es la cuestión, la cuestión es no rendirse» Nâzim Hikmet 

En este momento apto para expresar nuestros mejores deseos para el año que empieza y propicio para hacer un balance del 2020 que dejamos atrás, mi mayor esperanza es que en Francia, en España, como en Europa y en el mundo entero, los pueblos en lucha por una vida digna logremos hacer pagar los desastrosos efectos del Covid a aquellos que se están beneficiando y enriqueciendo de forma excesiva y obscena de esta grave crisis. No va a ser fácil, pero estoy persuadido que sí se puede.

attac pancartas antimacrón
Attac: pancartas antimacrón

Hubo en este nefasto 2020, algunas buenas noticias en el mundo, que vinieron de la lucha del pueblo boliviano y chileno, de la legalización del aborto en Argentina, de la derrota del neofascista Trump en los Estados Unidos, mientras en nuestra querida Europa seguimos sufriendo la política antidemocrática de la Comisión de Bruselas y del FMI, que imponen sus directivas en esta Europa de los veintisiete, cada vez mas dividida, incoherente y absurda, en detrimento de la soberanía de cada Estado-nación.

Mientras una oligarquía internacional sigue aumentando sus beneficios, se multiplican con la excusa sanitaria los ERES o los planes de reorganización y supresión de puestos de trabajo, incremento de la precariedad laboral, salarios y pensiones congeladas, desahucios, gente que duerme en la calle, incremento de la miseria y del número de personas sin una vivienda digna.

A las puertas de nuestro viejo continente, miles de inmigrantes son maltratados y encerrados en campos de concentración, con el beneplácito vergonzoso de nuestras democracias europeas, que cierran los ojos también frente al totalitarismo chino, o las violaciones de los derechos humanos a lo largo y lo ancho del planeta, desde Rusia a Egipto o Arabia Saudita, entre otros muchos, en nombre de la hipócrita «realpolitik». En Calais o en París los campos de refugiados son dispersados por la policía en pleno invierno.

macronavirus

En Francia las numerosas y masivas movilizaciones sociales contra la política neoliberal de Macron no han sido suficientes hasta el momento para imponer la voluntad popular. La violenta represión policial y judicial, inédita en los últimos cincuenta años de esta quinta república, ha ido acompañada por una multitud de decretos y proyectos de ley liberticidas facilitados con el buen pretexto de la pandemia del Covid.

La deriva autoritaria de la república presidencialista francesa ha alcanzado su máxima expresión con Emmanuel Macron, quien decide todo en un mini «consejo de defensa», ninguneando al propio consejo de ministros e ignorando el debate parlamentario, con el más absoluto desprecio de los habituales contrapoderes democráticos de la República.

Después de la nefasta «ley trabajo», siguiendo la actual deriva autoritaria con la «ley de seguridad global» y la impunidad en las múltiples y probadas violencias  policiales, el Consejo de Estado acaba de validar en Francia la ampliación de los ficheros de información de la policía, señalando las convicciones políticas, religiosas y sindicales de las personas, incluso en las redes sociales.

pancartas anti LREM

Mediapart acaba de publicar un amplio y documentado reportaje que prueba, con imágenes de apoyo, el carácter ilegal de la represión policial contra la manifestación «autorizada» del pasado 12 de diciembre en París. Brutales cargas policiales y detenciones ilegales, que han sido «justificadas» por el ministro del Interior y por el gobierno del presidente Macron.

En Francia el mandato presidencial de Emmanuel Macron se ha caracterizado desde mayo del 2017 por una ofensiva neoliberal y una deriva autoritaria sin precedentes. Desastrosa gestión de la crisis sanitaria, de las mascarillas, de los test, de las camas en los hospitales al actual plan de vacunación, que ha sido un desastre organizativo, y que además es recibido por la población con lógica desconfianza, pues a fuerza de tantas mentiras, ausencia de transparencia, ordenes y contraordenes contradictorias y arbitrarias, la fractura entre la élite en el poder y los ciudadanos es cada vez mayor. El gobierno ha perdido toda credibilidad.

Un presidente, un gobierno y una mayoría LREM que no predican con el ejemplo, y que son adictos a la cultura de la impunidad. En tres años y medio de mandato presidencial el régimen Macron sigue multiplicado incesantemente las cacerolas y escándalos, de diversos tipos, con numerosos conflictos de interés. La legitimidad de Macron está hoy en tela de juicio, y sus desplazamientos, como este martes a la ciudad de Tours, se suceden protegidos por un impresionante despliegue policial.

Tras haber negado el pan y la sal al personal hospitalario en huelga durante largos meses, tras haber proclamado que «no tenía dinero mágico» para invertir en la sanidad pública, la crisis del Covid, dejó desnudo al monarca presidente, obligado de saludar a los «héroes» de esa «guerra sanitaria» y ceder ligeros aumentos salariales.

No hubo sin embargo al salir del primer confinamiento ningún cambio estructural en la política sanitaria neoliberal de Macron y su gobierno, lo que no anuncia nada bueno en los meses venideros.

La pregunta que todos nos hacemos es ¿Quién debe pagar la crisis sanitaria y económica?

La especulación financiera, las grandes multinacionales, las compañías de seguros, la gran distribución comercial y alimentaria, la industria farmacéutica, las plataformas numéricas los gigantes de la telecomunicación, y la nueva industria del i-comercio generadora de explotación y de creciente desigualdad social, son los principales «ganadores» de esta crisis sanitaria y económica.

Pues bien, es fácil identificar a los especuladores, los oportunistas, los explotadores, todos los que se están aprovechando de la crisis sanitaria para multiplicar sus ganancias y han hecho aumentar de forma exponencial sus beneficios en el CAC 40. En cada país y en el mundo entero tienen un nombre muy concreto: las Multinacionales y los GAFA, que con sus redes y sus lobbys intentan controlar políticamente el planeta, pisoteando la soberanía nacional de los pueblos y de las Naciones.

En cuanto a este confinamiento por causa de Covid, y esta privación de libertad planetaria que padecemos y esperemos no dure demasiado, no me queda sino recordar las palabras del poeta turco Nazim Hikmet: «Estar cautivo no es la cuestión, la cuestión es no rendirse».

Feliz 2021 a todos, que nuestra lucha colectiva nos traiga paz y justicia social.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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