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Contra lo mismo y lo contrario

A veces oímos a nuestros políticos decir una cosa y su contraria. En la Asamblea Regional de Murcia se acaba de aprobar una Proposición de Ley, que legisla el acceso a la enseñanza a distancia para que aquellas jóvenes que estén embarazadas puedan seguir con sus estudios sin necesidad de ir al instituto.

Lo mismo (no aborto) y su contrario (no visibilizar el embarazo de las chicas jóvenes embarazadas)
Lo mismo (no aborto) y su contrario (no visibilizar el embarazo de las chicas jóvenes embarazadas)

Más concretamente razonan: “Las chicas jóvenes que están estudiando suelen abandonar su formación a causa de la vergüenza que les supone acudir a clase en este estado. O por las dificultades que puedan surgirles a la hora de compatibilizar su vida personal con dicha formación.”

Por supuesto, la proposición de ley se aprobó con la mayoría absoluta del PP, con las demás fuerzas políticas en contra.

Parece que volvemos a tiempos pasados, donde hacían que muchas cosas supusieran una “vergüenza”. Había “cosas” que ocultarlas en casa. En épocas pasadas todos conocimos la existencia de casas e instituciones que se ocupaban de estas “vergüenzas”. Tu hija adolescente se quedaba embarazada y unas almas “caritativas” a cambio de buenas sumas de dinero, escondían a la joven (prácticamente niña) hasta que tenía la criatura y luego la entregaban, previo pago la mayoría de las veces, a una familia que estuviera interesada. A todos nos suenan los escándalos de bebés robados o vendidos.

Pues de aquellos polvos vienen estos lodos. Ahora, el mismo partido que organiza todo tipo de manifestaciones y protestas en contra del aborto, va y considera “una vergüenza” el embarazo. ¿Lo mismo y lo contrario?

Solución que proponen: que no tengan que ir a clase y sufrir esa “vergüenza”, pues se pueden dar más “desvergüenza”. Y para mayor inri, la propuesta la trae una mujer y joven. Como vemos, no tienen problemas.

Señores políticos, pónganse las pilas y legislen, pero para gobernar bien, para hacernos la vida más llevadera y agradable, no para crearnos problemas y traernos sensaciones que creíamos olvidadas en el tiempo.

No es ninguna vergüenza quedarse embarazada. Sí es cierto que un embarazo no deseado, se convierte en eso: en no deseado, pero de ahí a la vergüenza van muchos pasos.

Hagan leyes para que estas mujeres puedan desarrollar sus vidas compatibilizándolas con su situación. Poniendo por delante la dignidad de las personas en cualquier caso. Propongan ayudas para guarderías y para todas aquellas cosas que les faciliten seguir estudiando a pesar de su estado, pero por favor no las retiren de la circulación por avergonzarse de ellas.

Aunque estemos en campaña electoral o precampaña o lo que sea esto, sean serios por favor. La mayor vergüenza que nos amenaza es justo la que les falta a los políticos incompetentes para dimitir y, devuelta su acta en la tómbola en la que les tocó el cargo, dedicarse a lo que realmente sepan hacer.

Sobre María Rosa Medel

Maestra y licenciada en Geografía a Historia. Trabajó en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE (1974-1988). Gerente de empresa editorial (Revista FOTO, 1988-2009). Vicepresidenta de la Unión de Mujeres Evangélicas (UDME). Responsable Ecuménica del Grupo Federal Cristianos Socialistas (PSOE). Miembro del Consejo de Redacción de la revista 'Nosotras'. Columnista habitual del periódico comarcal semanal 'Canfali Marina Alta' y Periodistas en Español ('Al hilo de...').

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