63 Festival de San Sebastián: “Sparrows” una  concha de oro islandesa que no suscitó entusiasmo

El jurado internacional del Festival de San Sebastián, presidido por la actriz escandinava Paprika Steen, ha otorgado el gran premio Concha de Oro a la mejor película de esta 63 edición al filme islandés “Sparrows”, dirigido por Runar Runarsson.

La perdida de la inocencia de un par de gorriones islandeses

Equipo de dirección y producción de Sparrows. Foto: Montse Castillo

La película  cuenta la historia de un adolescente, con voz angelical que canta en un coro en Reyjavick, así empieza de hecho con una escena que anuncia el tono lírico, frágil e introvertido de ese joven, en el seno de una familia divorciada o desestructurada, cuando la madre le envía a vivir con el padre, que vive en una lejana localidad pesquera a  tan solo doscientos kilometros de Groenlandia.

Un padre alcohólico, violento y profesionalmente fracasado, una amiga de infancia por la que se siente atraído, una abuela que es su único refugio en ese medio hostil al que llega el muchacho, tal es el panorama de esa Islandia profunda, lejos de la capital que nos muestra Runar Runarsson.

Una sociedad dura, fria y emocionalmente inóspita en la que ese joven adolescente y su amiga van a vivir una terrible experiencia, a lo que se añade un drama familiar. “Sparrows” significa  gorriones, y el director asegura que puso ese título porque los gorriones representan en la Biblia la transición y la inocencia.

“Sparrows” es pues una película sobre la pérdida de la inocencia. Aunque el retrato de esa sociedad islandesa resulta interesante,  la película no suscitó entusiasmo pues tiene al mismo tiempo la frialdad emocional y la belleza estética de los fiordos nórdicos.

Si bien es una película muy correcta que tiene todo su lugar en esta selección oficial, no me la esperaba sin embargo en lo alto del palmarés. A mi juicio es una de esas Conchas de oro que se olvidan pronto. Pero el tiempo lo dirá.

Concha de plata  para los actores en “Truman” de Cesc Gay

Javier Cámara y Ricardo Darin con un hermano de Truman. Foto: Montse Castillo

De la competición era sin duda mi favorita, “Truman”, del director catalán Cesc Gay,  se alza con la concha de plata al mejor actor, que esta  vez son dos conchas para el tandem formado por el riojano Javier Cámara y el argentino Ricardo Darín. Merecido premio a su interpretación. Una lograda comedia sobre un tema grave, una historia de amistad, que nos habla de como aprender a vivir hablando de la muerte, con un buen equilibrio entre lo dramático y las claves de comedia.

La Concha de oro a la mejor actriz ha sido para la cubana Yordanka Ariosa en “El rey de la Habana” del catalán Agustí Villaronga, una coproducción entre España y la Repúbica Dominicana.

Gorka Bravo: hermanos Larrieu
Gorka Bravo: hermanos Larrieu

En el Palmarés, celebro también el premio de mejor guión para los franceses Jean-Marie y Arnaud Larrieu por “21 noches con Pattie” que  forma parte de las películas que más me gustaron de esta selección. Aun con ciertos bemoles, es sin duda una obra  imaginativa y original.

No me sorprende tampoco la Concha de Plata al mejor director para el francés Joachim Lafosse por “Los caballeros blancos”, inspirada en un hecho real acaecido en Tchad, cuando fueron detenidos los miembros de una ONG humanitaria (el arca de Zoé) acusados del secuestro de 300 niños, destinados a la adopción en familias francesas. Filmada con brío, como un documental reconstituido, “Les chevaliers  blancs” cuenta con un excelente actor Vincent Lindon, y  muestra con una evidente distancia las contradicciones de la acción humanitaria en esos países en donde la miseria favorece todo tipo de tráficos y corrupciones.

Otra película francesa, “Evolution”, de Lucile Hadzihalilovic, se lleva los premios de mejor fotografía y premio especial del jurado, un extraño cuento de ciencia ficción  rodado en Lanzarote, en las islas Canarias de España, que tiene en efecto una esmerada imagen. Un misterioso y hermético relato sobre una isla habitada solo por mujeres y adolescentes, en donde los hombres adultos son inexistentes.

Señalemos por último la mención especial otorgada a “El apostata”, del uruguayo Federico Veiroj.

En la sección Horizontes Latinos el premio ha sido para la película argentina “Paulina” de Santiago Mitre, que se lleva además el premio de la juventud, un premio otorgado por sufragio juvenil.

El premio de Nuevos realizadores ha ido a parar a la película francesa “Le nouveau”, de  Rudi Rosenberg.

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