Fue una jornada histórica, en la segunda edición de la Copa MedChess organizada por la facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (USP), en Brasil, tres mujeres estaban en el podio. En el desempate ganó la estudiante de Medicina, Amanda Karsburg Fontella, de 24 años.
Sin embargo, la sorpresa ocurrió en la entrega de trofeos, la organización les ofreció el trofeo femenino aunque tres mujeres habían vencido en la categoría absoluta. Por eso Amanda no aceptó e insistió en recibir el trofeo absoluto, con el reglamento a su favor, lo acabó consiguiendo. El único detalle es que la inscripción ponía ‘1º lugar masculino’.
Al ser absoluto, “lo primero que pensé fue que ellos no pensaban que iba a ganar una mujer y ya tenían escrito en el trofeo ‘masculino’. Ellos no se retractaron tan solo lo entregaron” explica la ganadora que cuenta con un Elo máximo de 1748.
Hay que aclarar que hay dos tipos habituales de torneos en el ajedrez, el absoluto donde pueden competir hombres y mujeres y el femenino, exclusivamente para mujeres. Hay torneos en que coexisten las dos categorías y los juegos son mixtos, las mujeres pueden participar en ambos o solo en uno, el que elijan. Se supone que el torneo femenino sirve para incentivar la presencia de las mujeres.
Para Amanda Karsburg significaba mucho conseguirlo, ya que a los trece años fue rechazada para ingresar en el club de ajedrez de su localidad natal, Bagé, muy cerca de la frontera con Uruguay, diciendo que era solo para hombres, por lo que fue a una ciudad cercana, Santa María. Es una de las ocho estudiantes del sur que, con una beca por estudiar en una escuela pública, pudo acceder a la facultad de Medicina de la USP.
La tercera clasificada, Rebeca Lot, también sufrió discriminación. A pesar de ser admitida en el club de su ciudad sufrió comentarios de chicos que le dijeron que ellos “no perdían con chiquillas”. Cuando hizo amago de irse le dijeron: “sabes que este lugar no es adecuado para ti”. No obstante, siguió acudiendo. Después intentó buscar un profesor de ajedrez por internet pero fue rechazada, contestándole en dos ocasiones que ellos no entrenaban a mujeres.
Después de la repercusión de lo ocurrido, aparecido en las redes sociales, la organización se retractó y señala que ha servido de aprendizaje para futuras ediciones, pidiendo disculpas. No obstante, en el discurso de entrega de trofeos, el organizador y árbitro de ajedrez Anderson Williams, dio las gracias a los chicos “por haber dejado a las chicas ganar”.
Los hechos coinciden con unas recientes declaraciones de la presidenta de la Federación Chilena de Ajedrez y a su vez de la Asociación de Mujeres Ajedrecistas de Chile, (Ajefem), Damaris Abarca, en las que denunciaba el machismo en el ajedrez.
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