Ajedrez: nuevos estudios sobre el consumo de calorías al jugar

Una revista científica canadiense, la agencia de Ciencia y Prensa, a través de diversos estudios ha desmentido la extendida afirmación que los ajedrecistas de élite podían consumir unas 6.000 calorías en cada partida de alto nivel.

Todo se remonta a una conferencia de 2009 en la Universidad de Stanford, en California, donde el profesor y neurólogo, Robert Sapolsky mencionó que los grandes maestros de ajedrez quemaban entre 6.000 y 7.000 calorías por día durante un torneo de élite. En comparación, una persona inactiva, quema entre 1.200 y 1.400 al día.

Esta apreciación se divulgó por todo el mundo a través de una página web deportiva estadounidense en 2019 pero ahora se han publicado nuevos datos e investigaciones que corrigen esta apreciación.

Sapolsky ya había desarrollado esta idea en 1994 en su libro ‘Por qué las cebras no tiene úlceras’. Luego informó sobre los resultados de un estudio realizado por el físico por la Universidad de Rutgers y expresidente de la federación de ajedrez de Estados Unidos (USCF), Leroy W. Dubeck, quien habría medido la frecuencia respiratoria, la presión arterial y las contracciones musculares de los ajedrecistas durante una partida.

El profesor estadounidense especificaba que los grandes maestros de ajedrez tienen la misma presión sanguínea que los corredores de maratón competitivos. Sapolsky preguntado de nuevo al respecto en 2020 explicó que la cifra de 6.000 calorías era una extrapolación que se había desprendido por Dubeck, pero que este número no era una medición directa, ni debía tomarse como el «evangelio».

Esta cifra se basaba únicamente en la observación del ritmo cardíaco y la presión arterial de los ajedrecistas durante la partida.

La neurocientífica alemana Petra Rittern señaló en un texto de 2022 titulado ‘¿Podemos quemar calorías reflexionando intensamente?’, que la afirmación de Sapolsky se basa únicamente en la frecuencia respiratoria, la presión arterial y las contracciones musculares.

Sin embargo, «estos valores pueden ser tan altos para los ajedrecistas de torneos como para los atletas durante el ejercicio, pero esto no significa que utilicen la misma energía».

Rittern menciona que al medir el gasto energético por calorimetría indirecta, los ajedrecistas quemaron un promedio de 1,67 calorías por minuto mientras jugaban en comparación con el 1,53 en reposo, es decir solo un aumento del diez por ciento.En realidad, estos datos generalmente no se utilizan para conocer el gasto energético de una persona.

El método más preciso consiste en determinar la energía emitida por el cuerpo, según explicó en 2007 en su artículo ‘Medición del gasto energético’, publicado por la Universidad de Cambridge, el investigador James A. Levine. También es posible estimar el gasto energético indirectamente midiendo el consumo de oxígeno mediante la cantidad de CO2 exhalado.

Ciertamente, el cerebro es un órgano activo, el 20% de nuestro gasto energético diario es atribuible al funcionamiento cerebral.

Los estudios también han demostrado que tareas como la aritmética mental, el razonamiento o el trabajo multitarea están asociadas con un aumento del consumo de oxígeno y, por tanto, de energía, según el psicólogo y neurocientífico australiano de la Universidad de Bond, Oliver Baumann.

Por ejemplo, en una partida de ajedrez, los jugadores deben pensar en una gama amplia de movimientos y tomar la mejor decisión, lo que requiere un gran esfuerzo mental.

Pero este aumento en el consumo de energía cerebral es mínimo, según insisten Baumann y Rittern. De hecho, ya en 1955, un estudio titulado ‘El efecto de la aritmética mental sobre la circulación cerebral y el metabolismo’, lo demuestra con una comparación entre personas que hacen cálculos mentales y otras que soñaban despiertas. Los resultados fueron bastante similares en ambos casos.

Esto se debe a que el cerebro dispone de varios mecanismos para ahorrar energía. Por ejemplo, cuando procesa información visual, reduce su actividad en las regiones auditivas. En otras palabras, el coste de una atención visual sostenida se compensa con la reducción de procesos auditivos.

Por lo tanto, la lectura requiere sólo un 5% de energía adicional. Y ocho horas de trabajo mental muy intenso requieren sólo de 100 a 200 calorías adicionales, según Petra Rittern.

La fatiga que se experimenta durante una tarea mental exigente probablemente se deba a la reacción de todo el cuerpo ante una situación emocional o estresante, explicó por su parte Baumann.

Debido a que las tareas cognitivas complejas son difíciles de manejar emocionalmente, provocan la activación del sistema nervioso simpático. Este sistema se activa en momentos de estrés para preparar al cuerpo para reaccionar ante un peligro inminente. Esto se traduce, en particular, en la producción de adrenalina y en un aumento del ritmo cardíaco. Dado que un torneo de ajedrez provoca un estrés psicológico importante, puede provocar un mayor gasto de energía.

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En 2009, investigadores franceses midieron diferentes parámetros cardíacos y respiratorios en jugadores de ajedrez en un estudio titulado ‘El estrés de los ajedrecistas como modelo para estudiar los efectos de los estímulos psicológicos sobre las respuestas fisiológicas’.

Durante las partidas observaron que los participantes sí experimentaban un aumento de la frecuencia cardíaca, especialmente al principio, lo que demostraba una activación del sistema nervioso simpático. Los científicos también aprovecharon para calcular el gasto energético total durante cada partida, apenas 138 calorías.

Investigadores turcos de la Universidad de Bursa confirmaron este dato en 2022 en el estudio ‘Comparación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca y el gasto energético de los jugadores de ajedrez entre una partida de ajedrez y la actividad física’.

Así, evaluaron el gasto energético de ajedrecistas de nivel nacional e internacional, basándose en dos mediciones: la primera, durante una partida de ajedrez y la segunda, durante una sesión de carrera de 30 minutos en cinta. En promedio, los jugadores quemaron 159 calorías durante la partida de ajedrez por 283 calorías durante la carrera.

En conclusión, según se desprende de lo investigado por esta revista canadiense los grandes maestros probablemente gasten unas 200 calorías durante una partida. Esto es menos que un deportista de alto nivel, y muy lejos de las 6000 calorías que se había propagado.

Pérdida de peso

No obstante, lo cierto es que ajedrecistas bajaron su peso durante los torneos de élite, así siempre se recuerda que Karpov perdió diez kilos durante su primer enfrentamiento con Kasparov por el Campeonato Mundial de 1984-85 que fue suspendido o que el uzbeko Rustam Kasimdzhanov perdió ocho kilos en 2004 antes de celebrarse el Campeonato Mundial.

El jugador italoestadounidense Fabiano Caruana, que disputó un Campeonato Mundial en 2018 y que ahora se encuentra disputando el Torneo de Candidatos en Toronto, afirmó en 2019 que pierde seis kilos mientras compite, de 61 bajaba a 56 kilos e incluso 54.

Otro dato es el de la empresa estadounidense Polar que estudió en 2018 en la isla de Man la frecuencia cardíaca del gran maestro ruso Mijail Antipov, de 21 años, y descubrió que había quemado 560 calorías en dos horas de juego durante el torneo. Entonces este estudio citó que cada jugador quemaba alrededor de cien calorías por cada hora de juego disputada.

Hay otros dos factores que influyen en la pérdida de peso: los jugadores comen menos durante los torneos, al tener menos tiempo o menos apetito, y les cambian los patrones de sueño; los ajedrecistas suelen soñar mucho durante los torneos y se despiertan fatigados.

Por último, según un estudio de la revista Journal of Physical Therapy Science, muchos ajedrecistas llevan sus cuello y espalda demasiado hacia adelante, lo que puede provocar una pérdida del 30% de la capacidad pulmonar y aumentar el nivel de estrés.

Jesús Cabaleiro Larrán
Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 35 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta 2019. Titulado en ajedrez por la UAH y UNED. Amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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