Serhat Kaya es el protagonista de esta historia con el ajedrez y su esperanza de poder quedarse en Francia. De origen kurdo tuvo que abandonar Turquía, aprendió francés e hizo amigos gracias al ajedrez donde acaba de ganar un torneo escolar.
El joven tiene veinte años y cursa Secundaria, el penúltimo año de bachillerato en el instituto Gay-Lussac de la localidad de Chauny (11.500 habitantes), departamento de Aisne, región de Altos de Francia (Hauts-de-France).
Desde diciembre de 2025 se enfrenta a una orden de deportación y lucha por permanecer en Francia. Su solicitud de asilo fue rechazada, lo que derivó en una Obligación de Abandono del Territorio Francés (OQTF), su deportación, mientras que su vida y la de sus seres queridos corren peligro.
A pesar de todo, el joven no ha perdido la esperanza. El pasado miércoles 1 de abril ganó una medalla de oro en los torneos interescolares de la región de Altos de Francia. Una medalla que representa la esperanza de quedarse en Francia con su familia y continuar su vida allí. Un título de símbolo de su integración. ″Orgulloso de haber algo logrado algo en Francia» declaró.

Kaya huyó de Turquía con sus padres hace tres años cuando tenía diecisiete. Su padre temía por su vida por estar amenazados por cuestiones políticas, dada la persecución existente a los kurdos.
La solicitud de asilo de la familia fue denegada, pero se presentó una apelación. Esta decisión resulta incomprensible para quienes lo apoyan, sobre todo porque el joven se ha labrado una reputación en Francia y ha destacado por su destreza ajedrecística, a pesar de su situación administrativa.
Su profesora de francés, Hélène Pegues, opina que, desde un punto de vista humano, ″es sumamente difícil aceptarlo porque se trata de un alumno que hizo todo lo posible por integrarse y es que todos tenemos nuestros límites”.
La docente sostuvo que es un alumno apasionado por el ajedrez, que no se ha perdido ni una sola clase, a pesar de que la barrera del idioma dificultó al principio la comunicación.
Hoy en día, su nivel de francés ha mejorado significativamente: ″Gracias al ajedrez, puedo hablar con mis compañeros de clase; me ha ayudado mucho, he podido aprender francés y practicarlo. Ahora hablo francés, pero el año pasado no era así. El ajedrez no es solo un juego, es mucho más que eso” explica el joven.
Serhat Kaya empezó a jugar al ajedrez a los nueve años. ″Al principio, era solo un pasatiempo para pasar el rato con mis amigos y mejorar”, explica. Pero a los trece años lo dejó para centrarse en otros deportes, hasta que llegó a Francia en 2023, donde no pudo continuar debido a la barrera del idioma y a los numerosos trámites administrativos.
Sin embargo, en su actual instituto, se topó con el club de ajedrez. Sin hablar ni una palabra de francés en aquel momento, se dio cuenta de que aún podía jugar con sus compañeros.
El más que milenario juego fue un factor que aceleró su integración en Francia. De hecho, su caso que ha sido propagado por distintos medios, asemeja a otros del pasado con menores inmigrantes e incluso, años atrás, se produjo el más mediático transformado en libro y posteriormente en película, ‘Fahim’. También en otros países como Estados Unidos o Reino Unido han destacado niños ajedrecistas inmigrantes que han tenido problemas similares.
Ahora se ve a sí mismo quedándose en Francia. «Estoy en mi primer año de bachillerato, pero tengo veinte años», señala. «Perdí tres años de mi vida porque en Turquía estaba en el último de bachillerato, y cuando llegué a Francia me dijeron: No has terminado el bachillerato, así que tienes que empezar de nuevo″. Tuvo que repetir el segundo año de bachillerato, pero perseveró para mejorar su francés y continuar sus estudios.
Tras graduarse como preuniversitario el próximo año, Kaya desea estudiar Ciencias. Sin embargo, en este momento le cuesta imaginar su futuro, pues teme no poder seguir viviendo debido a su orden de deportación. «No puedo ver el futuro: ¿qué va a pasar? Estoy estresado», se lamenta.

Para canalizar su ansiedad, juega al ajedrez. La concentración le ayuda a no pensar en ello. De hecho, le dedica varias partes de su día, además de sus clases y repasos escolares por las noches.
Pegues comentó estar contenta con lo bien que se ha adaptado al colegio, ya que está rodeado de compañeros que lo cuidan. Participa activamente en la vida escolar, pertenece al club de teatro y es muy querido por sus profesores que enfatizan la calidad de su integración en la escuela secundaria, pero su situación aún no está regularizada.
El cofundador del colectivo ‘Migrantes y Mujeres Migrantes’ en la cercana localidad de Tergnier, Emmanuel Mailly destacó que se ha presentado una apelación para solicitar la revisión de la solicitud de asilo de Serhat Kaya, que al ser mayor de edad tuvo que completar la solicitud por su cuenta.
Si la apelación no prospera, el colectivo le ayudará a solicitar un permiso de residencia como estudiante. «Está en penúltimo año de bachillerato, así que aspira a obtener su título universitario y luego continuar sus estudios superiores», señaló Mailly. «Nuestro lema es claro: están aquí, se quedan aquí, estudian aquí, y punto».
Serhat y su familia tienen grandes esperanzas puestas en Francia. ″Son personas que huyeron del peligro con la esperanza de encontrar aquí serenidad y paz, y se encuentran con que su solicitud ha sido rechazada”, explica Mailly. Esto es especialmente cierto dado que les resulta difícil explicar su viaje y aportar la documentación que acredite su situación.
El primer instinto de un opositor en un país del que debe huir suele ser borrar toda prueba de su pertenencia a un partido o sindicato amenazado por el poder, ya que esta afiliación puede ponerte en peligro.
En el departamento francés de Aisne, en 2025, se pronunciaron 443 órdenes de Obligación de Abandono del Territorio Francés (OQTF). Se trata de un incremento del 168,5% en un año. En paralelo, las adopciones de nacionalidad francesa también han aumentado: 217 en 2025 frente a 179 en 2024.



