Los cuidados médicos que ya no necesitamos

Desgraciadamente, la medicina pública es deficiente en muchos países y pésima en México.

Y la privada además de fuera del alcance de la mayoría, se ha convertido en una cadena en la que se va pasando de médico en médico que van pidiendo análisis, recetando y por supuesto, cobrando.

Pero una de las ventajas de llegar a viejo es que hay muchas rutinas médicas, exámenes de detección y tratamientos, que ya no necesitamos.

Cuidados-medicos-personas-mayores-©123RF-e1782833596169-900x554 Los cuidados médicos que ya no necesitamos

Según un artículo de Paula Span publicado el pasado 2 de mayo en The New York Times para el programa La Nueva Vejez que se produce en colaboración con KFF Health News, los pacientes de la tercera edad, pueden dejar de someterse a muchos exámenes médicos.

Entre otros muy latosos, a pruebas de detección de cáncer de colon como las colonoscopias.

Y cita entre otros que califican de «muy escaso», el beneficio de hacérselas después de los 76 años, al influyente Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, USPSTF.

Y al doctor Steven Itzkowitz, gastroenterólogo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en Nueva York, quien está de acuerdo en que los riesgos del procedimiento, hemorragias, reacción a la anestesia y perforación del colón, son considerablemente mayores al beneficio.

Además de que muchos viejos toman medicamentos como anticoagulantes, que deben suspender temporalmente.

Coincide el gastroenterólogo de la Universidad de California en San Diego, el doctor Samir Gupta: «Sé que tienen un riesgo muy bajo de cáncer de colon y los estoy exponiendo a un riesgo mayor».

Porque las complicaciones tras una colonoscopia aumentan con la edad y un estudio reciente reveló que casi el siete por ciento de los pacientes de 75 años o más, requirieron hospitalización o acudir a urgencias en el mes posterior al procedimiento.

Mientras que solo el 0.5 por ciento, la mitad de quienes tenían un adenoma, murieron de cáncer de colon, en comparación con el 0.4 por ciento de quienes no lo tenían; «una diferencia minúscula», sintetizó Gupta.

«Incluso si el procedimiento sale bien, se encontrará algo que no tendrá un impacto real en la longevidad», dijo el doctor Itzkowitz, autor de un editorial publicado junto con el estudio.

Otras investigaciones recientes han encontrado que las lesiones cutáneas como manchas rojizas o ásperas en la piel llamadas queratosis actínicas y que son consecuencia de la exposición prolongada al sol y suelen aparecer en la cara, el cuero cabelludo, los antebrazos y el dorso de las manos, no deben ser eliminadas.

La doctora Allison Billi, dermatóloga de la Universidad de Michigan y autora de un estudio sobre el tema publicado en JAMA Internal Medicine, indica que los médicos las extirpan mediante criocirugía o congelación con nitrógeno líquido, cremas, terapia láser, advirtiendo que podrían volverse cancerosas.

Pero «para el paciente sin antecedentes de cáncer de piel, la probabilidad de que progrese a cáncer, es inferior a uno entre mil».

Y el tratamiento para eliminarlas, puede ser más engorroso que la propia enfermedad porque es extremadamente doloroso, provoca hinchazón, irritación y decoloración permanente y además, volverán a aparecer las mismas o nuevas.

Otro tratamiento cuestionable es tomar levotiroxina, uno de los fármacos más recetados en el mundo cuando las glándulas tiroides no producen suficiente hormona tiroidea y se diagnóstica, hipotiroidismo o hipotiroidismo subclínico, que generalmente no causan síntomas pero pueden progresar a hipotiroidismo.

«Las personas aumentan de peso con ese tratamiento, tienen menos energía y su cabello y piel se resecan», explicó la doctora Jacobijn Gussekloo, médico investigador del Centro Médico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, quien ha descubierto que en los adultos mayores los niveles hormonales se normalizan solos.

La levotiroxina no tiene ningún efecto sobre los síntomas y como cualquier medicamento, puede causar efectos adversos como arritmias cardíacas y pérdida ósea, interactuar con otros fármacos, requiere análisis de laboratorio y seguimientos frecuentes, provocando más visitas al doctor y gastos, afirmó la doctora María Papaleontou, endocrinóloga de la Universidad de Michigan autora de un editorial en JAMA que acompaña al último estudio holandés que dice que es mejor ajustar dieta y horarios de comidas.

Pero aguas, porque la doctora Papaleontou precisó que los pacientes no deben suspender la levotiroxina por su cuenta, sino gradualmente y con vigilancia médica.

Y son muchas las mujeres que siguen haciéndose mamografías y los hombres que se someten a pruebas de detección de cáncer de próstata, más allá de la edad recomendada; que es inferior a setenta años.

En fin, el artículo concluye advirtiendo que es difícil modificar las normas médicas establecidas y que los intentos de reducir la prescripción de medicamentos, encontrarán oposición de muchos profesionales de la salud, pero a mí me encantó saberlo.

Teresa Gurza
Periodista. Soy mexicana, estudié la carrera de Historia y soy Locutora, Cronista y Comentarista y Licenciada en Periodismo, pero ante todo reportera. Me inicié en televisión en 1970 y fui reportera, conductora y productora de programas noticiosos; reportera de asuntos especiales de los diarios El Día, UnomásUno y La Jornada, y corresponsal en la Unión Soviética, Checoslovaquia y Michoacán. Por razones familiares, mi marido era chileno, viví en Chile más una década. He recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Nacional de Periodismo en Reportaje y ahora radico en México y escribo artículos para Periodistas en Español y otros medios.

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