En todos los órdenes de la vida hay situaciones que, por más que se insista, siempre van a ser motivo de polémica, por demás innecesarias. Se mantendrán porque la intención de los defensores de esas versiones es imponer su criterio y demostrar que son personas poseedoras de un alto nivel de conocimientos. Cuando se les pide que argumenten su opinión, tratan de descalificar a sus contertulios con palabras que demuestran que son simples necios con caprichos de muy cultivados.
Les recalco que no estoy entre los muy cultivados, dado que solo soy periodista y un aficionado del buen decir, que ha entendido la importancia y la obligación de escribir bien y hablar de mejor manera, para lo que, lo digo una vez más, no se necesita ser miembro de la RAE o de la correspondiente del país de origen. ¡Con eso me conformo!
En el lenguaje escrito y en el oral, que es el ámbito en el que me desenvuelvo y que manejo con relativa facilidad, hay muchas palabras, frases y expresiones viciadas, que son motivo de discusiones, a las que les he dedicado varios artículos, y aunque una incontable cantidad de dudas han sido disipadas, quedan otras que se han vuelto casi indesarraigables. ¡Hay que insistir!
En Venezuela las más frecuentes son pedir disculpas, un vaso de agua y presidenta, entre otras. Pero también están sexo y género, del que no llevo la cuenta de las veces que he escrito. Hoy volveré sobre ese tema, con la intención de que las dudas que aún quedan, puedan disiparse.
Hace pocos días vi la publicación de un contenido informativo en una red social, que copiado a la letra dice: «PERU MARCA UN NUEVO RUMBO: LAS ESCUELAS DEJARAN ATRÁS EL ENFOQUE DE IDEOLOGÍA DE GÉNERO y ENSEÑARÁN QUE SOLO EXISTEN DOS SEXOS, MASCULINO y FEMENINO». ¿Cuál es el problema en ese texto? ¡Se lo explicaré!
Tiene varias impropiedades, entre ellas, el uso excesivo e innecesario de letras mayúsculas, aunadas a falta de puntuación; pero solo voy a referirme al problema semántico en torno de sexo y género, que se ha convertido en una discusión que nunca termina.
Me da la impresión de que el redactor no sabe que los mencionados vocablos no son sinónimos, por lo menos en español. Me llama la atención el hecho de que primero habla de «ideología de género», y luego a renglón seguido, expresa que solo existen dos sexos: masculino y femenino (¡aleluya!). Ahora, ¿qué quiso decir con eso de ideología de género? ¡No lo sé!
Si se trata de seres humanos, deberá hablarse de sexo, no de género. ¿Por qué? ¡Porque lo que determina si un ser vivo es macho o es hembra, es el sexo, no el género.
Género, léase bien, tienen las palabras y las cosas inanimadas.
En tal sentido, todo lo que hable de género como categoría para referirse a los humanos, es una denominación errada, que surgió luego de que en la década de los noventa apareciera un concepto político y social aupado por religiosos y conservadores «para agrupar y rechazar las políticas de igualdad, los derechos de las mujeres y la diversidad sexual, que como término científico o categoría en las ciencias sociales no existe». Obsérvese que en ese enunciado se habla de diversidad sexual y no de género. ¡Por algo será!
En Venezuela hace algunos años surgió un instrumento jurídico con un nombre algo así como «Ley contra la violencia de género», referido a las mujeres. Creo que al poco tiempo fue cambiado por «Ley Orgánica sobre el derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia», por sugerencia de alguien que se percató de lo inadecuado e impropio del título original.
De cualquier modo, si algún jurista puede sacarme de la duda en cuanto a los nombres de las mencionadas leyes, sabré agradecérselo. Pero como ejemplo para efectos de este escrito, ambas denominaciones sirven para mostrar que sexo y género no son la misma cosa, dado que si se habla de «violencia de género» o «violencia de sexo» contra las mujeres, ambos nombres son inadecuados, por incompletos. En el primer caso vale destacar que la mujer no es una cosa inanimada como para tener género. En el segundo, surge la interrogante sobre cuál sexo, si existen dos.
Sexo, ténganlo muy presente, estimados periodistas y educadores, es una categoría biológica que define a los seres vivos; en tanto que género alude a la sociedad, a la cultura y a otros aspectos que no guardan relación directa con la biología, ¡no se les olvide!
Ahora, mucha gente se exime de hablar de sexo como categoría biológica, porque en los actuales momentos y en muchos países de habla hispana, esa palabra se ha vuelto tabú, pues solo se la emplea para hacer referencia al acto carnal.
¿Y por qué llamo la atención de los periodistas y educadores? ¡Porque los primeros, aparte de que deben informar con veracidad y propiciar el respeto a la vida privada, también deben usar de la mejor manera el lenguaje que les sirve de herramienta básica de trabajo! Y los segundos también están obligados a usar ese mismo instrumento de igual forma!



