La última entrega del Observatorio Trump repasa el giro de estrategia de la Casa Blanca a menos de dos meses de las elecciones legislativas del 3 de noviembre: tras conocer unas encuestas internas descritas como «sombrías» para las mayorías republicanas, Donald Trump se sitúa en el centro de la campaña y moviliza a todo su gabinete.
El terreno económico ofrece un dato ambivalente: agosto sumó 162.000 empleos, muy por encima de lo previsto, con el paro estable en el 4,1 por ciento, aunque el desempleo de larga duración toca máximos de cinco años. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha usado la cifra para reforzar el relato de «año excepcional», en medio de críticas por sus explicaciones sobre el mercado laboral y las deportaciones masivas.
Paralelamente, se intensifica la disputa legal sobre las propias reglas del proceso electoral: la administración pide al Tribunal Supremo de Estados Unidos que avale una norma postal con mayor control federal sobre el voto por correo, tras ser bloqueada por una jueza federal; Chuck Schumer y Hakeem Jeffries han demandado a Trump por intentar «amañar» ese voto; y el Tribunal Supremo de Misuri ha tumbado un nuevo mapa congresual republicano.
Dos frentes —economía y reglas electorales— que definirán el tramo final de la campaña hacia noviembre.
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La Casa Blanca apuesta por Trump para movilizar el voto republicano en las midterms.



