Me encantan los animales, pero no soy fan de cucarachas y mosquitas y aborrezco a las hormigas y grillos que en minutos acaban con mis plantas.

Y jamás se me ocurriría que para tomar decisiones correctas habría que ver a esos insectos, como ejemplo.
Eso, que parece una locura, no debe serlo cuando lo propone un medio serio como la BBC.
Y lo hizo este 11 de agosto en un artículo de Sofía Quaglia, que divulga cinco lecciones del mundo de los insectos que podrían ayudarte a mejorar tus elecciones.
Porque pese a que sus diminutos cerebros tienen el tamaño de una semilla de amapola, «poseen una sabiduría sorprendente a la hora de tomar decisiones acertadas».
Decidir la mejor manera de hacer algo, no es tarea fácil para los humanos; especialmente en un mundo con tantos estímulos y sobrecarga de opciones.
Dilema al que también se enfrentan las hormigas, al buscar alimento.
Son las hormigas aventureras las encargadas de encontrarlo y mantienen abiertas todas las opciones y al caminar para cumplir su misión, van dejando un rastro de feromonas.
Pero como el rastro de una hormiga se evapora pronto, cuando lo encuentran regresan al hormiguero para que otras las sigan, haciéndolo más fuerte.
«La toma colectiva de decisiones surge cuando no hay control centralizado», afirma Marco Dorigo, codirector del laboratorio de inteligencia artificial de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica.
Añade que ese método ha sido imitado para mejorar telecomunicaciones, transporte y logística en todo el mundo; sobre todo, en la planificación ferroviaria.
Y por lo que dice, entiendo la razón para que filas de hormigas caminen con necedad por el andador de mi alberquita, recorriendo mil veces el mismo camino; aunque capten que las voy aplastando una tras otra, hasta que truenan sus huesitos entre mis dedos.
A diferencia de las hormigas, adoro a las abejas y pongo a su disposición flores que las atraigan y encuentren rápido las que salen volando a buscar opciones alimentarias.
No dejan rastros de feromonas como las hormigas, pero se comunican con la colmena meneando sus cuerpos para mostrar rumbo, seguridad, proximidad, tamaño y cantidad del alimento encontrado.
Y para evitar errores, la colmena envía otras a confirmar y si regresan con danzas positivas, alcanzan quórum y van en montón a ese lugar.
Convencer a la gente que cambie de opinión es difícil y más en grupos divididos; porque puede dejar a unos, más aferrados a sus ideas.
Y un reciente estudio sobre los grillos, apuntó que mientras más individuos neutrales haya, más rápida será la solución.
El experimento lo hizo Christian Yates, profesor de biología matemática en la Universidad de Bath, Reino Unido, con grillos jóvenes que aún no saben volar y solo caminan.
Colocó varios en un círculo de arena y observó que tras breves momentos de indecisión los grillos cambiaban de dirección y aumentaban los que no caminaban para ningún lado.
Para completar su investigación, Yates puso a diecinueve personas en una tarea similar; podían elegir entre seguir a X o a Y o abstenerse y al igual que los grillos, ante la opción de abstenerse llegaban más rápido al consenso.
¿La conclusión? «Si quieres cambiar el statu quo, no te preocupes por los indecisos; anima a más personas a ser neutrales».
Otra investigación revela que las cucarachas tienen personalidades fuertes; las hay muy audaces y super tímidas y eso, acelera sus decisiones.
Isaac Planas-Sitjà, profesor adjunto de la Universidad Metropolitana de Tokioen Japón, descubrió que los grupos con mayoría de cucarachas tímidas elegían refugios rápidamente, pero eran inadecuados; como pasa a personas ansiosas de llegar pronto a donde creen estar seguras.
Y ahora resulta que las insignificantes moscas de la fruta, también podrían enseñarnos cómo ser más conscientes.
A veces los humanos no hacemos caso de nuestra intuición y otras veces seguimos nuestras convicciones, sin aprender de nuestros errores.
Y estas moscas son extremadamente perceptivas al analizar información y guiar sus movimientos.
Por ejemplo, si deben elegir entre dos olores mientras más similares son, más dudan en acercarse.
Y cuando en las investigaciones se enfrentan a una recompensa de buen sabor, pero poco nutritiva o a una sustancia azucarada de sabor amargo pero nutritiva, prefieren la de sabor desagradable y más nutrientes.
Y es más probable que opten por una pequeña recompensa segura, en lugar de una mayor si advierten una amenaza; eso, a menos que tengan mucha hambre o estén estresadas.
Las moscas sanas se acercan a olores nuevos para ver qué sucede, pero las estresadas no se arriesgan.
Y tal como en las moscas, a veces nuestros estados de ánimo nublan nuestro juicio y otras, nos dejamos llevar por la intuición y experiencia y tomamos buenas decisiones.



