Menos de un uno por ciento, apenas un 0,8 por ciento del total del censo oficial de Marruecos de finales de 2024, cifrado en 36.828.330 habitantes, hablaba árabe hassania, el dialecto saharaui. El dato del último censo de población marroquí, está elaborado a finales por parte del Alto Comisariado para la Planificación (HCP, siglas en francés).
Esto significa un total aproximado de 294.626 personas en el territorio marroquí hablan hassania, que incluyen las regiones del sur de Marruecos y las zonas del antiguo Sahara Español controladas desde la guerra 1975-91.
Esta cifra cobra especial relevancia cuando el análisis se limita a las dos regiones que abarcan la mayor parte del Sahara: -El Aaiún-Saguía el Hamra y Dajla-Río de Oro-Dahab, las cuales suman una población conjunta de 670.993 habitantes.
El árabe hassania además del Sáhara se habla en el suroeste de Argelia (Incluyendo los campamentos de refugiados saharauis), Mauritania y zonas de Senegal, Malí y Níger. Difiere notablemente del dariya (árabe marroquí) en vocabulario, gramática y fonética, conservando una mayor cercanía al árabe clásico o peninsular en algunos fonemas.
La presencia del árabe hassania es numéricamente minoritaria. Desde un punto de vista teórico, si todos los hablantes residieran en la citadas tres regiones, representarían poco más de un cuarto de la población total, un 26,49 %.

El Sahara está repartido administrativamente por Marruecos en tres regiones y diez provincias distintas: Guelmim-Oued Noun; El Aaiún-Bojador-Saguía el Hamra y Dajla-Río de Oro. Estas tres zonas cuentan con una población conjunta que rebasa el millón de habitantes, en concreto, 1.119.678 habitantes.
La mayor es El Aaiún-Bojador-Saguía el Hamra, creada en 2014, cuenta con 451.028 habitantes (301.744 en 2014, 245.562 en 2004), a los que hay que añadir los 16.228 habitantes de Tarfaya (13.082 en 2014, 5615 en 2004) situada dentro del territorio internacionalmente reconocido por Marruecos.
La capital saharaui, El Aaiún, alberga 262 791 habitantes; Bojador por su parte, se cifra en 57.360 habitantes (42.651 en 2014, 39.698 en 2004). Se incluye también a Esmara, la ciudad tiene 56.607 habitantes, es la población urbana más antigua del territorio, única ciudad saharaui no fundada por los españoles.
Le sigue la región de Dajla-Río de Oro-Dahab, la más al sur, con 219 965 habitantes, de los que la mayor parte 165.463 viven en la segunda ciudad saharaui, Dajla, la antigua Villa Cisneros.
La región marroquí de Guelmim-Oued-Río Non, la gran mayoría en territorio marroquí, contiene una mínima parte que correspondía al Sahara, y cuenta con un total de 448.685 habitantes. La zona tiene presencia histórica de tribus saharauis, los Tekna.
Se da la circunstancia que hay habitantes de etnia saharaui en esta zona que comparten los principios de sus compañeros del sur, en lo que era el antiguo Sahara español y defienden al Frente Polisario. Por contra, en la zona Marruecos quiere apropiarse de la cultura saharaui y celebra un supuesto festival saharaui en Tan Tan (curiosamente prohibido desde 1979 fue retomado en 2004).
Hay que recordar que el censo marroquí, ni ningún documento oficial hace distinciones entre los habitantes de etnia saharaui y los no saharauis, llegados desde distintas provincias marroquíes, tanto en esta región limítrofe, como en el propio territorio del Sahara.
Según las estimaciones presentadas en un estudio, la población saharaui autóctona ascendería a algo más de 177.000 personas en un territorio que supera actualmente los 670.000 habitantes. Paradójicamente, los saharauis son los minoritarios en su ancestro territorio a razón de casi cuatro colonos de Marruecos por cada saharaui, otros apuntan que la proporción es de siete a uno.
Estas cifras difieren considerablemente de las estimaciones oficiales marroquíes anteriores, que señalaban la presencia de más de 500.000 ″saharauis” lo que viene a mostrar como presenta como asimilados o saharauis a los que no lo son por el simple hecho de vivir en ese territorio.
La transformación de la composición de los habitantes, con llegadas masivas desde 1976 y antes del anunciado referéndum de autodeterminación en 1991, muestra cómo Rabat modifica el origen. Así, las propias estadísticas publicadas por la administración marroquí cuestionan la narrativa oficial sobre la composición demográfica del Sahara Occidental.
Los propios datos oficiales del HCP constituyen una prueba documental significativa para comprender la evolución demográfica del territorio y las consecuencias de la prolongada ocupación marroquí, alimentando así el debate internacional sobre el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y el estatus jurídico del Sahara Occidental.
En cuanto a los saharauis ubicados en los campos de refugiados, en Tinduf ubicados en cinco campamentos, las cifras de la ONU de 2007 los cifraban en 125.000, casi veinte años después el último estudio de la agencia Acnur, los cifra en más de 173.600. Los idiomas oficiales son el árabe hassania y el español.
Implicaciones desde la perspectiva del Derecho Internacional
El cambio en la composición demográfica durante los últimos cincuenta años constituye también un factor relevante desde el punto de vista jurídico y político.
El análisis sostiene que el asentamiento de poblaciones marroquíes en el Sahara debe examinarse a la luz del derecho internacional humanitario; concretamente, del artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949, relativo al traslado de población civil de la potencia ocupante a los territorios ocupados.
El estudio también vincula la cuestión demográfica con la gestión de los recursos naturales del territorio -incluidos fosfatos y los recursos pesqueros-, argumentando que los beneficios derivados de las inversiones en infraestructuras y de la explotación económica recaen mayoritariamente en poblaciones que se asentaron en el territorio tras el inicio de la ocupación.
Este punto ya lo expresó la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que es distinto Marruecos que el territorio del Sahara e incluso el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).


