El deshielo, brillante película chilena de Manuela Martelli, se ha proyectado en la competición de la sección Horizontes Latinos del festival internacional de cine de San Sebastián.

Tras una nutrida carrera como actriz entre 2003 y 2014, (B-happy de Gonzalo Justiniano; Mi amigo Machuca y La buena vida de Andrés Wood; Navidad de Sebastián Lelio; o Il mondo fino in fondo de Alessandro Lunardelli entre otras) Manuela Martelli se estrenó como guionista y directora primero con dos cortometrajes y en 2022 con su primer largometraje de ficción Chile 1976.
Con El deshielo, Manuela Martelli se afirma ahora como guionista y directora en esta su segunda película ubicada en el Chile post pinochetista de 1992, durante el primer gobierno de la transición democrática.
Como en su anterior película Martelli utiliza las claves del cine de género para evocar la memoria de Chile, de la represión y de sus «desaparecidos», esta vez a través de una mirada infantil. La opción por el suspense y el thriller es desde las primeras imágenes apoyada por una música incidental.
La película se abre con la imagen documental de aquel pedazo de «Iceberg» que Chile envió a la expo de Sevilla en el 92 como gran hallazgo o aportación del pabellón chileno y emblema de un Chile «moderno» que buscaba hacer olvidar el horror de la dictadura. A continuación, nos adentramos en los paisajes nevados de los Andes.
Toda la trama está relatada desde el punto de vista de Inés, una niña de nueve años que es cuidada por sus abuelos, ricos propietarios de un hotel en una estación de esquí. Sus padres ausentes forman parte de la delegación chilena en la Expo de Sevilla, y la niña curiosa e inquieta que sufre de una falta de afecto evidente tiene una gran complicidad con Sonia la criada del parador, quien la cubre siempre en sus travesuras.
La desaparición de Hanna, una joven quinceañera campeona de esquí alemana con la que Inés ha entablado amistad es un misterio para todos, excepto para esa niña que ha sido testigo de algunos hechos. Pero para «salvar el honor familiar» su abuela la intimida para no decir nada a nadie… «Aquí nadie sabe nada, tú no sabes nada» le dice la abuela.
El guion adquiere así una sólida y nueva dimensión, más allá de la propia intriga, que es la de la perdida de la inocencia de Inés en contacto con ese mundo adulto que miente y esconde el pasado, como la desaparición antaño del hermano de Sonia. Muchos son los detalles y pinceladas que muestran la memoria olvidada de la dictadura militar y los conflictos de ese mundo adulto a través de los diversos personajes.
La relación conflictiva de Hanna con su padrastro y entrenador del equipo de esquí, añade suspense a la intriga en cuanto a las posibles causas de la desaparición.
Cuando la madre de Hanna (ex atleta de un país que ya no existe, la RDA) llega al parador exigiendo que encuentren a su hija, pregunta «¿Ha habido ya otros casos de desapariciones?» y el jefe de la policía responde «Usted sabe señora, este es un país de montaña…». Hablar de un desaparecido en Chile es en efecto una triste redundancia.
La investigación sobre esa joven alemana desaparecida se convierte aquí en metáfora de un país en el que las élites adineradas cómplices de la dictadura militar intentan ocultar sus crímenes pasados. En su final abierto el desenlace llegará con el deshielo.



