Muchos cambios se han producido en los últimos meses en lo que se refiere a la carrera hacia la Secretaría General de Naciones Unidas para sustituir al actual secretario general, António Guterres, al que los poderosos de este mundo no perdonan, entre otras cosas, que haya luchado con insistencia contra el cambio climático y contra el genocidio en Gaza.

Dichos cambios son el efecto de las «votaciones informales» celebradas en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Como recordaran, queridos lectores, el Gobierno de Chile presidido por Gabriel Boric lanzó conjuntamente con Brasil y México la candidatura de Michelle Bachelet. Posteriormente, el Gobierno presidido por José Antonio Kast retiró su apoyo. De esa manera, comenzaron a tener opciones otros candidatos, como el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), candidato de Javier Milei y de Donald Trump o como la costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), impulsada por el tándem de Laura Fernández Delgado y Rodrigo Chaves que gobierna Costa Rica. Por cierto, que Grynspan estuvo varios años en Madrid, al frente de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), y es muy conocida y reconocida en la política española.
No olvidemos que en esta carrera han ido quedando atrás otros candidatos, como Macky Sall, expresidente de Senegal; Olara Otunnu, exdiplomático de Uganda; Ivonne A-Baki, ecuatoriana propuesta por Tonga; o María Fernanda Espinosa, ecuatoriana propuesta por Antigüa y Barbuda. Bachelet ha abandonado la carrera debido a sus malos resultados en las «votaciones informales».
En opinión del expresidente ecuatoriano Guillermo Lasso, el nuevo SG de la ONU, en un mundo que cambió, tiene que tener la capacidad, la independencia y la autoridad moral para conducir una organización que necesita recuperar eficacia y confianza. Añádase que tiene que ser una organización capaz de convertir la cooperación internacional en resultados concretos y reconstruir la confianza de los ciudadanos.
Una tarea difícil para la SG, con la presión de la financiación y la modernización de la organización. Se trata del proceso de reforma de la ONU mediante la iniciativa ONU80 para lograr una organización «más eficaz, eficiente y ágil, con una mayor transparencia y rendición de cuentas».
En la primera votación informal, el 30 de julio, los resultados fueron los siguientes:
- Grynspan: 10 votos a favor, 1 en contra y 4 abstenciones.
- Rodrigues-Birkett: 9 a favor, 2 en contra y 4 abstenciones.
- Rossi: 7 a favor, 1 en contra y 4 abstenciones.
- Bachelet: 6 apoyos, 5 en contra y 4 abstenciones
Grynspan tomaba la delantera en estos sondeos informales.
En la segunda votación, el 21 de agosto, los resultados fueron los siguientes:
- Rodrigues-Birkett: 8 votos a favor. 3 en contra y 4 abstenciones.
- Grynspan: 7 a favor, 4 en contra y 4 abstenciones,
- Rossi: 7 a favor, 4 en contra y 2 abstenciones.
- Bachelet: 2 a favor y 6 en contra.
En ese momento, la delantera la tomaba Rodrigues-Birkett y Bachelet, quien ni siquiera fue recibida por el representante de EEUU en el Consejo de Seguridad, retira su candidatura.
La votación siguiente estuvo encabezada por Grynspan. Y en la última, del 29 de septiembre, se produjeron los resultados siguientes:
- Grynspan: 10 votos a favor, 3 en contra y 2 abstenciones.
- Rodrigues-Birkett: 8 a favor, 6 en contra y 1 abstención.
- Rossi: 8 a favor, 7 en contra y sin abstenciones.
Grynspan se consolida como la candidata con más votos.
El Consejo de Seguridad está compuesto por quince miembros, de los cuales cinco tienen poder de veto y asiento permanente (EEUU, Francia, China, Rusia y Reino Unido) y los diez restantes son pro tempore (en estos momentos: Dinamarca, Gracia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia Liberia y República Democrática del Congo).
La próxima votación, la ronda final, no tiene fecha definida. Se requiere reunir, al menos, nueve votos en el Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquier miembro de los cinco permanentes. Votarán con papeletas de distinto color, para saber qué candidatos son vetados. Tras esa votación, el Consejo de Seguridad recomienda un candidato a la Asamblea General, donde será votado por los 193 países miembros.
Por otra parte, la 81ª Asamblea General de las ONU ha dado mucho de sí. Además de una reunión del Escudo de las Américas o el desayuno de los cancilleres iberoamericanos con la Treinta Cumbre Iberoamericana a la vista, me quedo con el Documento, basado en la Carta de la ONU, defendiendo el multilateralismo, el Derecho Internacional, el Acuerdo de París contra el Cambio Climático y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y que ha sido suscrito por Brasil, Canadá, la Unión Europea, Australia, Kenia y Barbados. Y en lo que se refiere a la SG no ha habido acuerdo entre EEUU y China, con lo que la elección sigue abierta.
Aún pueden presentarse otros candidatos. Recordemos, al respecto, la noticia, salida del entorno de Trump, de que Giovanni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) podría ser candidato a la SG de la ONU.



