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Arte y fotografía en la Rusia soviética

Dos exposiciones muestran la producción del dadaísmo ruso y la fotografía del realismo socialista tras la Revolución de Octubre

Dada Cartel de la ExposiciónEl dadaísmo, aquel movimiento artístico anárquico y heterogéneo creado por el poeta alemán Hugo Ball y su esposa Emmy Hennings en el piso superior de una cervecería de Zurich el 8 de febrero de 1916[1] había nacido para dar cabida a los artistas marginados de los circuitos oficiales. El espacio adoptó el nombre de Cabaret Voltaire y allí acudieron el poeta rumano Tristan Tzara, el estudiante alemán Richard Huelsenbeck y el artista alsaciano Hans Arp.

El dadaísmo, que se expandió por toda Europa, tuvo en la Rusia de los soviets una de sus manifestaciones más originales y desconocidas. Con el título “Dadá ruso 1914-1924” el Museo Reina Sofía de Madrid muestra estos días (hasta el 22 de octubre) una exposición de arte soviético organizada bajo la perspectiva del dadaísmo que contempla el contexto en el que nacieron las vanguardias en la Rusia pre y posrevolucionaria. Pinturas, collages, dibujos, fotografías y revistas de la época cuelgan de las paredes del museo, que ha reservado varios espacios para proyecciones de películas y documentales relacionados con estas corrientes.

Aquí están las obras de los nombres que llevaron el arte ruso de esa época a niveles nunca más repetidos: Malévich, Mayakovski, Ródchenko, Varvara Stepámova, Lázar Márkovich Lisitzki (El Lisitzki), Vladimir Tatlin… Comparten espacio con artistas de otras nacionalidades identificados con los movimientos rusos de aquel momento: Man Ray, Duchamp, Tristan Tzara. Están en esta muestra las obras con las que creadores rusos colaboraron a la agitación política junto a otras cuyos valores se identificaban con las innovaciones, el pacifismo, el azar y el absurdo.

Tres periodos

IVAN KLIUMLas primeras obras corresponden al año 1914, cuando dio comienzo la Primera Guerra Mundial, y reflejan el impacto del conflicto bélico. Malévich, Mayakovski y Olga Rozánova promovieron entonces campañas pacifistas con carteles y collages. En estos años el futurismo ruso, inspirado en el italiano, se esforzó en diferenciarse de este e identificarse más con el dadaísmo, tal vez para liberarse de la etiqueta de fascista con el que se relacionaba a los seguidores de Marinetti. Rechazaron el nombre de futuristas para autodenominarse “budetliane” (hombres del futuro) y practicar manifestaciones multimedia a las que llamaron “todistas”. De ahí que las primeras obras se reconozcan mejor en los fotomontajes, los ready-made y los collages. Artistas como Ivan Kluin, Rodchenko (“Dibujo con línea y compás”), Malévich (“Cuatro cuadrados”), Tatlin (“Monumento a la Tercera Internacional”) presentaron cuadros con ensamblajes, objetos encontrados y relieves confeccionados que los artistas añadían a los lienzos.

Entre 1917, el año en que triunfó la revolución soviética, y 1924, el de la muerte de Lenin (por cierto, uno de los asiduos al Cabaret Voltaire durante su exilio en Suiza), el arte ruso conoció una era dorada tanto en la creación de nuevas estéticas como en el arte al servicio de la revolución. A este periodo pertenecen los fotomontajes de El Lisitzki, Rodchenko y Gustav Klutsis, una etapa que cierra en esta exposición la obra “Insurrección” de Kliment Redkó. Terminada la guerra el dadaísmo ruso se convirtió en un proyecto político que implicaba una crítica social al sistema y a la ideología bolchevique junto a la promoción de nuevas ideas traídas de París, Berlín y Nueva York por artistas que habían viajado a estas ciudades, como Iliá Ehrenburg y Víktor Shklovski. Entre esas ideas estaban las del nuevo dadaísmo, al que se apuntaron Natalia Goncharova, El Lisitzki y Mijail Lariónov. En Berlín Mayakovski presentó sus carteles en la Primera Exposición de Arte Ruso de 1922, que incluía obras de los principales artistas rusos no objetivistas, entre los que estaba también El Lisitzki. En Alemania Mayakovski colaboró con Kurt Schwitters, Hans Arp, Raul Hausmann, Tristan Tzara y Robert Dalaunay, cuyas obras pueden verse también en esta exposición.

A partir de ese año, con la llegada de Stalin, el realismo socialista provocó el naufragio de las vanguardias más rupturistas y la represión de la actividad creativa de los artistas, que tuvieron que proyectar su obra en el exterior, sobre todo en Berlín y París.

Rusia cosechadoras y avión
Rusia cosechadoras y avión

La fotografía de la revolución

Algunos de los artistas de las vanguardias rusas de esos años eran también excelentes fotógrafos que dejaron una obra que revolucionó los formatos y la estética de esta modalidad expresiva. La fotografía tuvo una presencia decisiva en el constructivismo, un movimiento nacido en Rusia durante la Revolución soviética con el objetivo de concienciar a la sociedad e incitar a la reflexión a través de la fotografía, con la utilización exclusiva del blanco y negro, la renuncia a la línea como valor descriptivo y al volumen como forma espacial. Se trataba de hacer una fotografía revolucionaria y materialista para construir el socialismo. La fotografía era el medio más efectivo para divulgar los logros de la revolución a una población con un alto porcentaje de analfabetismo, por lo que se hizo entonces un uso propagandístico de la imagen al servicio del régimen.

Rusia piscinaUna exposición de la fotografía rusa que abarca desde este periodo hasta los primeros años setenta se puede ver estos días en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con fotografías de la colección del Archivo Lafuente. El montaje se estructura en ocho apartados temáticos: La construcción del hombre nuevoAnunciadores de tempestades, El sueño colectivo, Soviets y Electricidad, La lucha por la cosecha, Expansión hacia el Este, La Guerra y Diario de Moscú.

Los primeros constructivistas comenzaron a publicar sus trabajos en la revista “Frente Izquierdista de las Artes”, que instaba a los artistas a abandonar la pintura para “no decorar la vida fácil de la burguesía” y sobre todo en “Rusia en construcción”. Se trataba de aprovechar la doble vertiente de la fotografía, artística y documental, y utilizarla como contrapoder mediático frente a la prensa burguesa.

El realismo fotográfico soviético derivó hacia la manipulación cuando el estalinismo comenzó a temer la influencia occidental de los artistas europeos. Revistas como “Sovietskoe Foto” comenzaron a publicar fotografías manipuladas en las que hacían desaparecer a personajes incómodos para el régimen.

La Segunda Guerra Mundial proporcionó a la fotografía rusa la oportunidad de liberarse de los corsés impuestos por la revolución y le devolvió el protagonismo social gracias al interés de la gente por conocer las imágenes de la contienda, aunque el régimen la utilizó para contar las gestas heroicas de los soldados rusos y las victorias sobre el enemigo.

Tras la muerte de Stalin una nueva generación de fotógrafos recuperó en parte la fotografía social y artística rusas, sobre todo después del impacto que tuvo la exposición en Moscú del montaje de “The Family of Man” de Edward Steichen, aunque durante la época de Kruschev y Breznev  las fotografías más divulgadas eran las de ciudadanos ejemplares, trabajadores condecorados y personalidades del régimen.

  1. enlaces:

Dadá cumple 100 años

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Sobre Francisco R. Pastoriza

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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