Carlos Matallanas, el adiós a un compañero

Es un día y es así, sin haber visto siquiera el NODO. Ese momento en el cual sabemos que ya no hay nada más o que está todo el pescado vendido. El tuyo tuvo lugar en aquel instante en el que no te despediste del periodismo pero sí la vida de ti. Ponerle fecha a esto que se llama días es tanto como intentar ponerle puertas al campo; te cuelas por donde puedas.

Y tú lo hiciste como un valiente. Narraste sin vergüenza cuáles eran tus desvelos; esos que tienen todas las personas que tienen un diagnostico como el tuyo. La ELA se empezó a visibilizar gracias a la magistral publicación de todo cuanto te iba sucediendo para que todos los que te leíamos supiéramos de qué iba todo eso. Por ejemplo, tener una discapacidad sobrevenida por esa enfermedad, ser dependiente y ver tus derechos pisoteados porque no llegan las ayudas y el Estado se olvida de ti.

Y efectivamente, así fue. El Confidencial publicaba tu diario de navegante en tu barco de la ELA, en el que no solo denunciabas lo que no estaba bien, sino aquello que podría poner colorados a esos que nos mandan y que desconocen a todas luces que significa ser dependiente. Tu brillante columna, hizo que muchos pacientes como tú, vieran que lo suyo, era también lo tuyo y con ello, en este oficio de valientes, permitiste elaborar un final digno lleno de contenidos.

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Tener una enfermedad fatal en la tercera década de la vida nos hace hace apreciar aún más la salud cuando ésta se resquebraja sin advertirnos cuál será el capítulo después. Tener una patología sin cura te permite también señalar en el libro cuál es el final y cómo quieres que éste sea.

Acaso la vida y los momentos no se aprecian porque todos los días son iguales. Amanece y atardece, que no es poco, y en ese afán nos dedicamos a perdernos entre idioteces y a enfadarnos con el mundo sin razón alguna. Disponer de tiempo, supone siempre también, disponer de tu vida y hacer con ella lo q quieras; hasta cometer irresponsabilidades que luego, si lo ves bien, nunca harías si solo te quedan unos días más.

Tu batalla contra la ELA como tú citabas, era celebrar la vida y valorar qué significa estar aquí y ahora; nada más, y nada menos. Y hace bien poco, escribías un artículo más en tu blog en el que citabas las reglas de la vida que son como las reglas del juego; se aprenden con la práctica y forjan el carácter, apostillabas. Acaso los que alguna vez perdimos vida y momentos por la salud, queremos recoger todos esos en una cesta como si de agua se tratara y la vida, la nuestra, no se recupera jamás.

Esa enfermedad tan cruel que llevabas padeciendo desde el año 2013; una de las enfermedades más crueles que un ser humano puede sufrir, como tú la describiste, te hizo en los últimos años permanecer confinado en una habitación de tu casa; ser dependiente y escribir. Tu manual de fútbol, como relatabas, está escrito para todos, pero especialmente para tus sobrinos, porque «La vida es un juego. Estrategia para Mario y Blanca». 

Me quedo con tu frase que era tu forma de vida; “por encima de todo contratiempo, calamidad o derrota inminente que os aceche, estar aquí es nuestro mayor tesoro”, para despedirte entre la admiración y la pena inmensa. El sufrimiento en estos largos años es difícil de transcribir en unas letras torpes que quieren devolverte lo que tú hiciste por los demás; quizá hacernos ver que mientras quede partido tenemos que seguir intentándolo todo. Joder, ¡qué putada tan grande, Carlos! Gracias.

Sit tibi terra levis, colega.

 

 

Carlos Matallanas, periodista y exfutbolista ha fallecido a los 39 años en el hospital sevillano Virgen del Rocío. Sufría ELA, enfermedad que le fue diagnosticada en 2013. Matallanas publicó Mi batalla contra la ELA, en el que recopila los artículos escritos en el diario El Confidencial sobre su lucha diaria contra esta enfermedad. Asimismo, escribía el blog sobre fútbol y deporte Silencio, se juega en el diario As. Recibió la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo (2015) y obtuvo el Premio de la Asociación Internacional de Periodismo Deportivo a la segunda Mejor Columna de 2019 por su Carta a Rafael Nadal. Igualmente, daba nombre al premio de novela breve que otorga la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y era socio de honor del sindicato.

 

Ana De Luis Otero
PhD, Doctora C.C. Información - Periodista - Editora Adjunta de Periodistas en Español - Directora Prensa Social- Máster en Dirección Comercial y Marketing - Exdirectora del diario Qué Dicen - Divulgadora Científica - Profesora Universitaria C.C. de la Información - Fotógrafo - Comprometida con la Discapacidad y la Dependencia. Secretaria General del Consejo Español para la Discapacidad y Dependencia CEDDD.org Presidenta y Fundadora de D.O.C.E. (Discapacitados Otros Ciegos de España) (Baja Visión y enfermedades congénitas que causan Ceguera Legal) asociaciondoce.com - Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor -fundacionlopezibor.es/quienes-somos/consejo-asesor - Miembro del Comité Asesor de Ética Asistencial Eulen Servicios Sociosanitarios - sociosanitarios.eulen.com/quienes-somos/comite-etica-asistencial - Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland) - Libros: Coautora del libro El Cerebro Religioso junto a la Profesora María Inés López-Ibor. Editorial El País Colección Neurociencia y Psicología https://colecciones.elpais.com/literatura/62-neurociencia-psicologia.html / Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya / Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.com Actualmente escribo La makila de avellano (poemario) y una novela titulada La Sopa Boba. Contacto Periodistas en Español: [email protected]

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