De Guindos resucita el fantasma de la prima de riesgo

El titular de Economía de España, que se ve como presidente del Eurogrupo, advierte que su leve repunte es un recordatorio y rechaza la “modernización del mercado laboral” que pide la patronal.

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, se ve ya como presidente del Eurogrupo, la reunión de los ministros de la Unión Europea que trata los asuntos de la moneda única: “Seguro de que España presidirá el Eurogrupo”, dijo.

Luis de Guindos

No ha querido desvelar hoy en el curso de verano que la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) organiza en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) si será en la reunión del próximo jueves, el mismo día en que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha convocado a la dirección del PP para anunciar los cambios que prevé hacer,  ya que formalmente el orden del día de la cita se decide en su comienzo y tienen el asunto de Grecia entre manos.

Pero antes, en la que ha sido, en todo caso, su última comparecencia tras tres años seguidos en el seminario de los periodistas económicos en Santander antes de las próximas elecciones generales, ha querido dejar un mensaje de política económica nacional. O quizás de política nacional a secas, mejor.

“Todo no está hecho, le hemos dado la vuelta a la situación económica cuando en 2012 nadie daba un duro por nosotros” y existe el “riesgo de volver a la casilla cero de 2009, 2010, ó 2011”, aseguró, al tiempo que quiso dejar claro que “no hay situaciones intermedias”, aquellas que no sólo defienden Podemos, sino el principal partido de la oposición en este momento, el PSOE.

El mensaje lo quiso concretar en el pequeño repunte de la prima de riesgo de los últimos días que, según De Guindos, “es un recordatorio sobre el futuro de la política económica de nuestro país, aunque, por el momento, no cree que sea “nada significativo”.

Desde una postura más institucional que su compañero de Gabinete, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, mandó también un mensaje de tranquilidad al asegurar que el temor a un cambio drástico en las políticas del Gobierno a raíz de las elecciones generales próximas, no ha tenido incidencia en los inversores, aunque, si se diese, “se dejaría notar de inmediato”, precisó.

Luis de Guindos hizo hoy mismo su oferta programática a los ministros del Eurogrupo que colgó em la web de su Departamento  y agradeció sin hacer sangre del resbalón del secretario de Economía del PSOE, Manuel de la Rocha Vázquez,  el apoyo recibido por los socialistas horas después.

En su opinión “es mejor para el Eurogrupo tener un presidente de un país que ha estado al borde del colapso y que ahora crece el doble”.

Antonio Garamendi

Poco más dio de sí la presencia del ministro de Economía en el curso de la APIE. Se desmarcó de la propuesta del presidente de Cepyme y vicepresidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien desde la misma tribuna había reclamado minutos antes “profundizar en la modernización del mercado laboral”, un concepto que dejó en el aire  no más allá de precisar de que fue “para entrar y salir”, pero del que se resistió a concretar en lo que debía ser.

Eso para que Garamendi reconociese después de que “en el fondo, el despido es libre hoy día, será más o menos caro”, en todo caso.

Luis De Guindos no quiso abonar la polémica y afirmó que la reforma laboral había tenido “efectos positivos en el mercado laboral” y que era, de cualquier forma, “la hoja de ruta por la que hemos apostado”, no dejando vía libre a mayor alegrías para la patronal.

En un contexto mundial en el que “el crecimiento económico del mundo es mediocre”, De Guindos cree que “Europa está en condiciones de dar la sorpresa este año y ser la zona que más crezca en el ámbito de la OCDE”

Antonio Garamendi, por su parte, se quejó del sufrimiento de la pequeña y media empresa en la crisis, en la que “fueron las primeras expulsadas de la fiesta cuando empezó” y serán “los últimos en llegar cuando ha llegado la recuperación”

Esta situación la tasó en la desaparición de 130.000 empresas durante la crisis, la mitad entre uno y diez trabajadores, además de 1.700.000 autónomos.

Su receta, aparte de la “modernización del mercado laboral”, pasa por mantener la moderación salarial, solventar el “obstáculo de la sobreregulación administrativa”, rehacer la reforma de la formación y que los impuestos dejen de ser “la mayor carga coactiva  que soportan las empresas”.

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