El rocanrol y nosotros (segunda parte)

Sueñas con las músicas de tu tiempo, esas canciones infecciosas, algunas como de goma, de rudo almíbar otras, canciones sincopadas y simpáticas, compungidas o conmovedoras.

ultimo vals
The Band, un último vals

Demasiado viejo para el rocanrol, demasiado joven para morir

rocanrol Lou Reed walk on the wild

Sueñas con el rocanrol, te ves nítidamente bailando en medio de una sala y cantando subido a un escenario imposible, hasta te atreves con una guitarra, te sientas incluso al piano.

Demasiado viejo para el rocanrol, demasiado joven para morir. Escuchas a los Stones, a los Beatles, a Ceronoventayuno, a Triana, saltas frente a Springsteen, frente a David Bowie, U2, Van Morrison, Prince [los Kinks, que no llegaste a tiempo a verlos al Rockódromo, qué putada], bailas a través del agua con Neil Young, edificas con aquellos ritmos un rascacielos, una morada calurosa surge del sueño repleta de baladas y blues, te llega el aroma danzarín del pop, la carne sedosa del soul.

Es irresistible: disfrutas de tu sueño, lo sé, disfrutas porque sabes algo muy valioso: cuando despiertes Led Zeppelin seguirá ahí aunque tú seas demasiado viejo para el rocanrol… porque tú eres demasiado joven para morir.

Maneras de vivir

rocanrol David Gibbons comic
David Gibbons, comic

Formas de hacerse el muerto, con ese ruido de fondo, con ese ritmillo, formas de matar el tiempo. Al otro lado de la carretera, en la otra orilla o en el lado salvaje de la vida, en el sitio perfecto donde nadie te ve: la vida, ¡qué mala es!, todo lo hace para impresionarte, y yo, que quiero ser silvestre, y andaría de rodillas en un metro cuadrado hasta un caramelo de limón para que me dejaseis vivir con alegría, para escribirle a ella cartas de amor, a ella que está divina y programada para el baile, a ti, que eres ella, para que seas feliz y encuentres gloria y yo sea lo que vendrá después, pero a tu lado.

El último vals

Suena la música y dices adiós: hola sudor alcohólico de la esperanza, anestesia a la muerte; supura un hálito de aliento de halcón, enardece con tus metales el vibrato, suena eléctrica y surca el tiempo, ahonda en tu hervor de sierpe ahora que el fuego lame al hielo, canta a los días de la carretera, canta desde tu atalaya sin dioses, sé música en mis oídos y en mi pecho, ilumina sin la luz terrestre y sé metal.

Suenas y dices adiós: despides a los héroes derrotados y los conviertes en hermosos ángeles, en terribles ángeles, en ángeles con guitarras al piano, con timbales y el viento de Allen Toussaint; nos los alejas para siempre un instante, sólo una décima de segundo para ser ese aire sin el que moriremos, para perpetuarse en The Band y bailar y bailar un último vals, un incesante vals de violetas.

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Editor de material didáctico para diversos niveles educativos en Santillana Educación, historiador y escritor. Director de la revista digital de divulgación histórica Anatomía de la Historia, es autor de El franquismo, La Transición y ¿Qué eres, España? (publicados los tres libros por Sílex ediciones), fue socio fundador de Punto de Vista Editores y escribe habitualmente relatos (algunos de los cuales han aparecido en el blog literario Narrativa Breve, dirigido por el escritor Francisco Rodríguez Criado) y artículos para distintos medios de comunicación, como la revista colombiana Al Poniente o las españolas Nueva Tribuna, Moon Magazine y Analytiks. Tiene escrita una novela y ha comenzado a escribir otras dos.

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