El miércoles 7 de octubre tuvo lugar una nueva votación informal en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El resultado de dicho sondeo es el siguiente:
- Rebeca Grynspan: 9 votos a favor, 6 en contra y o abstenciones.
- Rafael Grossi: 6 votos a favor, 7 en contra y 2 abstenciones.
- Carolyn Rodrigues-Biskett: 5 votos a favor, 9 en contra y 1 abstención.

Estos resultados sugieren que Grynspan ha perdido apoyo al aumentar el voto negativo y, por tanto, todavía no está consolidada. También han perdido apoyos Grossiy Rodrigues-Biskett.
Grynspan lidera la carrera, pues ha sido la candidata más votada en cuatro de los cinco sondeos que se han producido y Grossi sigue en carrera.
Estamos ante un ejemplo de la falta de acuerdo, cuando no enfrentamiento, entre China y Estados Unidos, con evidente prejuicio para América Latina, por lo que cabe la posibilidad de que se incorporen a la carrera a la Secretaría General de la ONU otros candidatos alternativos.
Y el viernes 16 de octubre se produjo la sexta votación informal en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, la primera que se hace con el sistema «de color». Los cinco países permanentes del mismo usaron una tarjeta roja, mientras que los no permanentes lo han hecho con una blanca. Resultado: los cinco grandes no se ponen de acuerdo.
Grynspan ha recibido nueve apoyos, pero con dos vetos de los miembros del Consejo. Rodrigues-Birkett y Grossi han recibido cada uno ocho apoyos, pero con dos vetos de los miembros del Consejo.
Esto muestra que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no están de acuerdo, en conjunto, con ninguno de los candidatos presentados y eso significa que se abre la votación a nuevos aspirantes, como hemos dicho, pero también que aparece el riesgo de bloqueo y que la elección se puede alargar.
De hecho, el representante de EEUU en la ONU, Mike Waltz, ha señalado que no hay que ponerse plazos, ni admitir las rotaciones geográficas que esta vez apuntaban a América Latina, ni que la ONU tenga por primera vez a una mujer como secretaria general.
En definitiva, un mensaje muy negativo ante la actual pérdida de relevancia de la ONU, sobre todo en lo que se refiere a la resolución de los grandes conflictos y en las operaciones de mantenimiento de la paz.
En cualquier caso, nada se conseguirá si no se reconoce a la sociedad civil como socio esencial de la ONU, como ha afirmado Andrew Firmin de CIVICUS, alianza internacional de la sociedad civil.



