El llamado choque cardiogénico es la principal causa de muerte entre los pacientes que presentan un síndrome coronario agudo. A pesar de los avances científicos y de las nuevas formas de abordaje, aún hoy, la mortalidad sigue siendo muy alta.
Fue en los años 70 cuando se empezaron a practicar las primeras cirugías de bypass coronario de urgencia y diez años más tarde el abordaje se realizaba con la revascularización percutánea coronaria. Actualmente la principal causa del choque cardiogénico es el infarto de miocardio agudo. Aunque usualmente este cuadro se asocia con el infarto en realidad su etiología puede ser cualquier otro defecto cardíaco que afecte la función contráctil miocárdica en una situación extrema, como los estados finales de las cardiomiopatías, valvulopatías, miocarditis, contusión miocárdica, cirugía bajo circulación extracorpórea prolongada, mixoma en la aurícula izquierda, entre otros.
Existen causas agudas y crónicas de choque cardiogénico con función sistólica conservada. Entre las primeras, cabe mencionar el taponamiento cardíaco masivo, la insuficiencia aguda severa de las válvulas mitral y aórtica, el tromboembolismo pulmonar masivo y el infarto del ventrículo derecho. Entre las causas crónicas destacan la insuficiencia cardiaca diastólica en fases avanzadas, la estenosis crítica de la válvula mitral, la pericarditis constrictiva y las miocardiopatías restrictiva e hipertrófica. Y también, hay que destacar que puede desencadenarse después de un infarto agudo de miocardio por causas iatrogénicas, entre las que destacan el uso inadecuado de betabloqueantes, diuréticos, morfina, etc.
Es frecuente además que se pierda la autorregulación del flujo sanguíneo cerebral y este se haga dependiente de la presión de perfusión desencadenando una isquemia cerebral generalizada. El riñón en estos cuadros, también sufre y con el aumento de la volemia produce un incremento del retorno venoso cardíaco y se produce la consiguiente necrosis y obstrucción tubular. Los pacientes también sufren un cuadro agudo gastrointestinal durante el choque cardiogénico y los músculos y la piel que contribuyen a la hiperlactinemia.
Hay que actuar rápido y atender en urgencias si presenta el paciente disnea, pulso rápido, débil o irregular. Las complicaciones que llevan al fallo multiorgánico revelan que dos terceras partes de los casos fallece sin alcanzar a recibir atención hospitalaria, principalmente durante las dos primeras horas, debido a la muerte súbita del paciente. El otro 50 % probablemente una vez atendido presente complicaciones mecánicas del mismo infarto por ello es muy importante su identificación y estratificación inmediata.
La principal medida para su diagnóstico es la sospecha clínica, tomando en cuenta los factores de riesgo del paciente y las condiciones asociadas (tiempo y tipo de reperfusión, localización y extensión del infarto). A pesar de los avances en las técnicas diagnósticas y las modalidades de tratamiento, la aparición de estas complicaciones implica aún en la actualidad un gran reto terapéutico. Al menor síntoma aunque usted crea que es un dolor agudo de estómago, acuda al servicio de urgencias; es muy importante identificar su estado y que sea abordado correctamente para que salve la vida.